sábado, 6 de junio de 2020, 14:28
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Juan Carlos I, defensor de Iberoamérica

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                                      S.M. el Rey D. Juan Carlos I en la Cumbre Iberoamericana, 2009





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Corren tiempos en España en los que parece que está de moda por parte de algunos políticos y algunos economistas enaltecer a los países nórdicos europeos en detrimento de los países latinoamericanos. Los primeros son los “buenos”, los segundos “los malos”.


Yo discrepo de ese planteamiento. Ni lo uno ni lo otro. Existen unos vínculos históricos, culturales, políticos, y lingüísticos en los que están basadas las relaciones entre España y América Latina. Una relación legendaria situada desde el respeto a la diversidad.Una relación en la que España ha actuado siempre tendiendo puentes para el diálogo internacional y las relaciones empresariales entre ambos lados del Atlántico.


¿Estamos dando la espalda a los pueblos iberoamericanos?.


En el año 1991 el Rey Juan Carlos I impulsó la celebración de una Cumbre Iberoamericana anual.Un célebre encuentro en el que todos los países iberoamericanos, con España a la cabeza, tratan los temas políticos, económicos y culturales de sus respectivas naciones,intentando buscar soluciones globales entre todos los asistentes.


Juan Carlos I asistió a la mayoría de estos encuentros de la Comunidad Iberoamericana; su última cumbre como Rey de España fue la que se celebró en Cádiz en el año 2012.


El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, siempre recuerda a D. Juan Carlos como "un gran promotor" de Iberoamérica.


En el año 2014, tras sancionar su abdicación, Enrique Valentín Iglesias, entonces Primer Secretario General Iberoamericano, valoraba el trabajo de Juan Carlos I con un cariño especial. Decía que “en Latinoamérica, donde todos somos repúblicas, no le vemos como un Rey sino como un amigo que quiere a la región y se identifica con ella,sabe tratar con todo el espectro político, y con todos siempre tuvo un diálogo cordial”.


Incluso recordaba aquel famoso “¿Por qué no te callas?”’ que espetó al fallecido dirigente venezolano Hugo Chávez en 2007, y que supo resolver de una forma airosa sin problemas para ninguno de los dos mandatarios, dado su carácter dialogante y conciliador.


Igualmente resaltaba un hecho por el que demostró en Uruguay esa naturaleza suya dialogante y conciliadora. Relataba Enrique V. Iglesias que “cuando vivíamos un periodo de dictadura militar, fue el Rey quien invitó en la Embajada a toda la oposición, lo que produjo conmoción en los militares y aceleró el proceso de democratización. Por todo ello, estamos endeudados con él. No conozco ninguna Corona que haya tenido con sus excolonias un trato tan afectuoso y directo como el Rey Juan Carlos de España”.


 En diciembre de 2014, siendo ya Felipe VI Rey de España, los mandatarios iberoamericanos que asistieron a la XXIV Cumbre en Veracruz (México) recordaron con un aplauso unánime al anterior monarca español.


En el discurso que pronunció el dirigente colombiano Santos, dijo que “quería homenajear a quien puso todo su entusiasmo en favor de la comunidad iberoamericana, a un ausente, al padre de "nuestro Rey Felipe VI", que estoy convencido de que va a continuar la senda de su padre y profundizar las relaciones entre España e Iberoamérica”.


Retomando el hilo del primer párrafo del artículo, quizá y seguramente las políticas y las economías nórdicas sean más atractivas que las de Hispanoamérica, pero España no debe dar la espalda al pueblo latinoamericano.





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Autora: María del Sagrario Gómez Sánchez

Jefe de Sección de Recursos Humanos en la Administración del Estado




Fotos: 

(1) Plenario de la Cumbre Iberoamericana de 2009 // Presidencia Argentina de la Nación (Lic. CC-2.0)  

(2) L’exabrupte reial // Anna (Lic. CC.2.0)

          





















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