viernes, 5 de junio de 2020, 08:46
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Una fecha en la memoria, 14 de abril, nacimiento de Averroes

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Marife de Miguel 1

Lo efímero de la vida contrasta asombrosamente con la perpetuidad del legado en forma de conocimiento que algunas mentes preclaras y privilegiadas dejan tras su muerte. Un 10 de diciembre la afrontaba Abu-I Walid Muhammad ibnRusd, más conocido como Averroes y un día como el de hoy, 14 de abril vino al mundo, en el seno de una familia de juristas en Córdoba hace aproximadamente 900 años. Su padre y abuelo habían desempeñado el cargo de cadí, juez que aplicaba la ley islámica a los conflictos surgidos en territorio musulmán. Él mismo ejerció el cargo, aunque no fue esa la labor por la que le recuerda la historia. Resultado de su búsqueda de conocimiento y de su ansia por llegar a la sabiduría a través del mismo, hundió sus estudios en la filosofía de Aristóteles.


La época de Averroes aún bien diferente a la actual y tan distante a nuestros días, no difería en algunos aspectos en los que parece no hemos avanzado gran cosa y sí da la impresión de habernos detenido o retrocedido en el tiempo, volviendo a épocas oscuras de represión ideológica o de sometimiento intelectual. La visión racionalista de su doctrina trataba de mostrar o demostrar que fe y razón, filosofía y religión son herramientas a disposición del pensamiento y la reflexión para llegar a un mismo fin, el descubrimiento final de la razón de la existencia. Si el ser humano ha sido dotado de la capacidad intelectual y dispone de talento suficiente para profundizar y sumergirse en debates personales aunando las cuatro, entiende obligado el uso de esos dones fundamentados en la razón de absoluta base aristotélica. Sus teorías contrapuestas a la ortodoxia coránica le llevaron al exilio, en el que permaneció hasta el fin de sus días. Sin embargo, su vida fue prolífica en obras que sin duda fueron resultado de esa búsqueda sin fin. No sólo fue un gran filósofo e intérprete de la obra de Aristóteles, impulsor de su difusión en la época, sino que nos dejó valiosas obras de contenido matemático, teológico, astronómico; escribió tratados de medicina, lógica y física. Su obra Kulliyyat traducida al latín con el nombre de Colligetes un compendio de estudio anatómico, farmacológico, patológico, fisiológico y curativo, conservándose uno de los primeros manuscritos del mismo en la abadía de El Sacromonte de Granada, datado con fecha de abril de 1187, en vida del propio Averroes, es sin duda uno de los más valiosos y fiables.


Referente en la Escuela de Traductores de Toledo cuyo objetivo fue traducir al latín y al castellano todos los textos sobre conocimiento y disciplinas principalmente científicas que los árabes habían aportado en los años de dominio, Averroes fue uno de los autores más estimados. 


Es este recuerdo al sabio un pequeño homenaje y apunte a la obra y hacer de un ser excepcional que trató de remover la conciencia de las gentes de su época a través del pensamiento, algo que aún consigue hoy día y que usa el arma de la razón, frente al arma de la sinrazón de las contiendas. Hoy somos conscientes de que aquella sociedad andalusí dominaba las artes y las ciencias de forma sublime gracias al legado de sus sabios.


Sea esta breve remembranza también para recordar que Averroes nació en lo que hoy es España, y que como tal es filósofo y erudito de la tierra. Reconociendo sin lugar a dudas el valor de todos y cada uno de los prestigiosos filósofos que los libros de texto de nuestros jóvenes recogen, entiendo que Averroes merece un lugar entre todos ellos, y no por su nacimiento en Córdoba, sino porque la calidad de su filosofía es tan digna de estudio como lo es por citar un ejemplo, la formulada por Santo Tomás de Aquino, quien fue su gran detractor y que sí figura en ese listado de eruditos. De paso, el pensamiento crítico entre dos posturas encontradas como las de ambos genios, tal vez avive el interés de una rama que tan necesaria es para la autonomía y libertad de ese gran tesoro que poseemos, nuestro propio y genuino criterio.


Los árabes, es bueno recordarlo, aportaron parte de lo que hoy es nuestra riqueza y grandeza cultural durante su permanencia entre nosotros, muestra de ello la figura de quien hoy cumpliría años y por su erudición y sabiduría permanece vivo en nuestra memoria.




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Autora: Marifé Miguel García.

Licenciada en Derecho

Dama Gran Cruz de la H.N.M.E.
























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