sábado, 6 de junio de 2020, 14:23
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Honor al Marqués de Cáceres

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El pasado día 14 de abril, la ciudad de Valencia vivió una nueva ocurrencia del Sr. Ribó, a la sazón alcalde de la ciudad del Turia. Contra toda legalidad, permitió colocar en el balcón del Ayuntamiento de Valencia, una pancarta con la bandera tricolor de infausto recuerdo. Ofensa gratuita al Jefe del Estado, Su Majestad el Rey Felipe VI; a la gran mayoría de valencianos y de españoles.


Regocijándose en su odio sectario, los “kichimunícipes” de esta piel de toro, ya no saben qué inventar para generar polémicas artificiales y no solucionar los verdaderos problemas de los ciudadanos. Problemas que, desde luego, distan mucho de guardar memoria de aquel régimen fracasado y desbordado por los extremismos políticos de uno y otro signo, que condujeron a la tragedia de la Guerra Civil.


Hasta los anarquistas, que con tanta saña combatieron contra la Segunda República, se envuelven hoy en los pliegues de la tricolor.


Cádiz, Alicante, Zaragoza y otras ciudades, han contemplado cómo la enseña de 1931, cuan espectro de trágicos días de odio y enfrentamiento, se encaramaba a los mástiles de las dependencias municipales.


Pero he aquí que un noble, un grande de España, ha sabido responder a la tibieza con que la mayor parte de los políticos, que han jurado o prometido lealtad a la corona, suele actuar; despertando a la ciudadanía con una frase concluyente: “¡Viva el Rey!”, sobre una colgadura con los colores nacionales.


El marqués de Cáceres puso voz a todos los españoles de buena voluntad, hartos de tanto postureo y tantas memeces.


Como miembro de la Hermandad Nacional Monárquica de España, no puedo sino manifestar mi admiración y mi orgullo por contar, entre la nobleza española, con personas verdaderamente consecuentes y sinceramente patrióticas. Mi humilde reconocimiento por este gesto de amor a España y a la Corona.


Recordemos que el Marquesado de Cáceres es un título nobiliario español, originario del Reino de Nápoles, concedido por Carlos VII (luego Carlos III de España) a don Juan Ambrosio García de Cáceres-Garre y Montemayor el 3 de mayo de 1736. El monarca ilustrado premiaba así los servicios prestados por don Juan Ambrosio y por sus antepasados en la Marina Real, y en especial por su ayuda en la recuperación del Reino de las Dos Sicilias para los Borbones.


Carlos IV convirtió el título napolitano en título de Castilla el 10 de abril de 1790 en favor de don Juan García de Cáceres y Alíaga, nieto del primer titular.


El 26 de junio de 1875, por gracia del rey don Alfonso XII, le fue incorporada la grandeza de España.


Entre los antepasados del actual titular del marquesado de Cáceres podemos destacar a: don Vicente Joaquín Noguera y Climent, IIIº marqués de Cáceres, que fue diputado en las Cortes de Cádiz y presidente de la Real Academia de la Historia.


Don Vicente Secundino Noguera y Sotolongo Climent y Álvarez de Orbea, IVº marqués de Cáceres. Gentilhombre de cámara de los reyes don Alfonso XII, don Alfonso XIII y del infanteduque de Luca. Gran Cruz de la Orden de Carlos III. Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica. Fue Rector de la Universidad de Valencia en 1867. Con Donoso Cortés trató de unir las dos ramas de la dinastía real, casando a Isabel II con el heredero de los derechos carlistas. Fue diputado y senador. Apoyó la causa monárquica durante la Primera República Española. Fue presidente de la Diputación de Valencia en 1875. Presidente de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos y director de la Sociedad Económica de Amigos del País.


Don Vicente Noguera y Espinosa de los Monteros, VIIº marqués de Cáceres. Su título dio el nombre a las conocidas bodegas riojanas Marqués de Cáceres, colaborando en su creación junto a Henri Forner y un grupo de valencianos.


Así pues, nuestro protagonista, don Juan María Noguera y Merle, VIIIº marqués de Cáceres, que ha sido también, IIIº marqués de La Eliana y VIIIº marqués de Casa Ramos de la Real Fidelidad, (títulos cedidos ahora a sus hijos) y grande de España; ha honrado sus blasones, siguiendo el ejemplo de sus antepasados, y nos ha dado la clave de cómo actuar ante los desmanes de todos aquellos insensatos que atentan contra nuestra convivencia y nuestra libertad.







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Autor: Daniel Jesús García Riol

Presidente Delegado de la HNME en Castilla-La Mancha

Secretario de Relaciones con los Organismos y Corporaciones de la HNME

Doctor en Historia y Master en Derecho Nobiliario y Premial, Heráldica y Genealogía por la UNED















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