sábado, 15 de agosto de 2020, 18:17
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El poder de una conversación

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A Villota

Foto: Wikipedia. María de Villota, antes y después del accidente


He sido profesora de una asignatura que me apasiona, que se imparte en el ciclo formativo de grado superior de Finanzas, “Comunicación y atención al cliente“. Siempre me llamó mucho la atención cómo atendían mis alumnos cuando les proyectaba la conferencia de Álvaro González-Alorda, que hoy quiero compartir con vosotros (y que podéis ver y escuchar en el vídeo del final de este artículo).

La comunicación es un tema inabarcable, y tiene que ver con la escucha activa, la sinergia, la resiliencia, la empatía, la asertividad, la comunicación verbal y la no verbal…

“Escoge una conversación que tengas pendiente… ¡y transfórmala en inspiradora!”. Así acaba la charla de Álvaro González-Alorda. Comparto con él -y así lo explico en mis clases- que para que nuestra conversación sea realmente inspiradora necesitamos capacidad de argumentación pero, antes que nada, mucha empatía para conectar con la persona.

Varios son los puntos fundamentales que explica en su conferencia:


  • Ponte en el lugar del otro siempre. Ponte en su lugar para entender su realidad.
  • No juzgues nunca, (“y no serás juzgado”).
  • Escucha activa siempre. No te quedes sin preguntar, interesarte, pedir aclaraciones, confirmaciones…
La escucha activa es un elemento indispensable en la comunicación eficaz y se refiere a la habilidad de escuchar no sólo lo que la persona está expresando directamente, sino también los sentimientos, ideas o pensamientos que subyacen a lo que se está diciendo.


Asertividad siempre. Intenta ser asertivo, es una habilidad que vale la pena desarrollar. La asertividad es la capacidad de autoafirmar los propios derechos, sin dejarse manipular ni manipular a los demás. Los comportamientos asertivos suponen un saber defender las propias necesidades frente a las exigencias de los demás, sin llegar a utilizar comportamientos agresivos o violentos.


  • Menos e-mails y más conversaciones.
  • Atacar y acorralar, nunca.
  • A muchos problemas les falta una conversación.
  • La calidad de tu liderazgo dependerá de tus conversaciones.
  • Diseña tus conversaciones.
  • Y… busca los hechos.
Os invito a que estas vacaciones, tengáis al menos una de esas conversaciones importantes que tenéis pendientes (con el jefe, con un amigo, con un hijo, con un colaborador, con un vecino…). Para conseguir que esa conversación sea inspiradora, el siguiente vídeo va a seros de ayuda seguro. No te lo pierdas.


https://www.youtube.com/watch?v=fYOfWpZ6g5c&feature=youtu.be

La resiliencia es la capacidad que tiene una persona de recuperarse frente a la adversidad para seguir proyectando el futuro. En ocasiones, las circunstancias difíciles o los traumas permiten desarrollar recursos que se encontraban latentes y que el individuo desconocía hasta el momento .El mejor ejemplo es el de Alice Herz-Sommerque que murió a los 110 años, y es la superviviente del Holocausto más anciana. Y el de María de Villota. Escribe María en el prólogo de “La vida es un regalo”: “El mensaje tan importante que quiero contaros y que creo que no solo lo he vivido yo, sino también amigos que han pasado situaciones parecidas en sus vidas, es que hasta cuando te estás muriendo puedes decidir si sigues luchando y abandonas el barco. Yo no vi un túnel, ni una luz. Soy creyente pero no vi a nadie que me dijera nada. Sin embargo, estaba peleando en aquella sala de quirófano hasta sentir una fatiga indescriptible. Y sí, decidí seguir luchando. No es fácil porque no sabes que estás batallando por vivir, ¡qué va!, mi cerebro me soñó en otra realidad. Pero ¿sabéis qué?, ese sueño era mi vida, quien yo soy, y tenía la certeza de que la gente que quiero estaba conmigo. Siento mucho respeto al decir esto, no estoy diciendo que alguien que se fue pudo quedarse, no; solo digo que yo podría haberme ido, que siento que podría haber abandonado, pero mi esencia, mi alma, decidió seguir combatiendo.

Las personas que practican la resiliencia:

1. Son conscientes de sus potencialidades y limitaciones. El autoconocimiento es un arma muy poderosa para enfrentar las adversidades y los retos, y las personas resilientes saben usarla a su favor. Estas personas saben cuáles son sus principales fortalezas y habilidades, así como sus limitaciones y defectos. De esta manera pueden trazarse metas más objetivas que no solo tienen en cuenta sus necesidades y sueños, sino también los recursos de los que disponen para conseguirlas.

2. Son creativas. La persona con una alta capacidad de resiliencia no se limita a intentar pegar el jarrón roto, es consciente de que ya nunca a volverá a ser el mismo. El resiliente hará un mosaico con los trozos rotos, y transformará su experiencia dolorosa en algo bello o útil. De lo vil, saca lo precioso.

3. Confían en sus capacidades. Al ser conscientes de sus potencialidades y limitaciones, las personas resilientes confían en lo que son capaces de hacer. Si algo les caracteriza es que no pierden de vista sus objetivos y se sienten seguras de lo que pueden lograr. No obstante, también reconocen la importancia del trabajo en equipo y no se encierran en sí mismas, sino que saben cuándo es necesario pedir ayuda.

4. Asumen las dificultades como una oportunidad para aprender. A lo largo de la vida enfrentamos muchas situaciones dolorosas que nos desmotivan, pero las personas con un alto nivel de resiliencia son capaces de ver más allá de esos momentos y no desfallecen. Estas personas asumen las crisis como una oportunidad para generar un cambio, para aprender y crecer. Saben que esos momentos no serán eternos y que su futuro dependerá de la manera en que reaccionen. Cuando se enfrentan a una adversidad se preguntan: ¿qué puedo aprender yo de esto?

5. Ven la vida con objetividad, pero siempre a través de un prisma optimista. Las personas resilientes son muy objetivas, saben cuáles son sus potencialidades, los recursos que tienen a su alcance y sus metas, pero eso no implica que no sean optimistas. Al ser conscientes de que nada es completamente positivo ni negativo, se esfuerzan por centrarse en los aspectos positivos y disfrutan de los retos. Estas personas desarrollan un optimismo realista, también llamado optimalismo, y están convencidas de que por muy oscura que se presente su jornada, el día siguiente puede ser mejor.

6. Se rodean de personas que tienen una actitud positiva. Las personas que practican la resiliencia saben cultivar sus amistades, por lo que generalmente se rodean de personas que mantienen una actitud positiva ante la vida y evitan a aquellos que se comportan como vampiros emocionales. De esta forma, logran crear una sólida red de apoyo que les puede sostener en los momentos más difíciles.

7. No intentan controlar las situaciones, sino sus emociones. Una de las principales fuentes de tensiones y estrés es el deseo de querer controlar todos los aspectos de nuestra vida. Por eso, cuando algo se nos escapa de entre las manos, nos sentimos culpables e inseguros. Sin embargo, las personas con capacidad de resiliencia saben que es imposible controlar todas las situaciones, han aprendido a lidiar con la incertidumbre y se sienten cómodas, aunque no tengan el control. Se centran en cambiar sus emociones, cuando no pueden cambiar la realidad.

8. Son flexibles ante los cambios. A pesar de que las personas resilientes tienen una autoimagen muy clara y saben perfectamente qué quieren lograr, también tienen la suficiente flexibilidad como para adaptar sus planes y cambiar sus metas cuando es necesario. Estas personas no se cierran al cambio y siempre están dispuestas a valorar diferentes alternativas, sin aferrarse obsesivamente a sus planes iniciales o a una única solución.

9. Son tenaces en sus propósitos. El hecho de que los resilientes sean flexibles no implica que renuncien a sus metas, al contrario, si algo las distingue es su perseverancia y su capacidad de lucha. La diferencia estriba en que no luchan contra molinos de viento, sino que aprovechan el sentido de la corriente y fluyen con ella. Estas personas tienen una motivación intrínseca que les ayuda a mantenerse firmes y luchar por lo que se proponen.

10. Afrontan la adversidad con humor. Una de las características esenciales de las personas resilientes es su sentido del humor, son capaces de reírse de la adversidad y sacar una broma de sus desdichas. La risa es su mejor aliada porque les ayuda a mantenerse optimistas y, sobre todo, les permite enfocarse en los aspectos positivos de las situaciones.

11. Buscan la ayuda de los demás y el apoyo social. Cuando las personas resilientes pasan por un suceso potencialmente traumático su primer objetivo es superarlo, para ello, son conscientes de la importancia del apoyo social y no dudan en buscar ayuda profesional cuando la necesitan.


No lo dudes, este verano, “Escoge una conversación que tengas pendiente… ¡y transfórmala en inspiradora!”.

María de los Ángeles Bou. Madre de familia y profesora de F.P. 21 Junio 2020


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