miércoles, 12 de agosto de 2020, 19:50
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La Teosofía

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El lema de la Teosofía dice No hay religión más elevada que la verdad.  El concepto de la verdad es complejo de definir, ha sido estudiada desde los griegos y latinos clásicos, posteriormente por casi todos los filósofos hasta nuestros días. Para los teólogos la verdad es Dios. El teosofismo es el estudio de la filosofía, las religiones y el esoterismo, para alcanzar a través de ellos el desarrollo espiritual, no necesariamente religioso, pues también alcanza a los ateos, en esta disciplina caben todos los pensamientos, caben masones, rosacruces y librepensadores o anarquistas, porque la idea principal es el autoconocimiento. 

     Sin embargo,  la palabra verdad abarca asimismo la honestidad, la buena fe y la sinceridad humana, lo que está debajo de las apariencias, de nuestros vestidos, de ahí se deriva el concepto de la «verdad desnuda»; también el acuerdo de los conocimientos con las cosas que se afirman como realidades: los hechos o las cosas en particular; y, finalmente, la relación de los hechos o las cosas en su totalidad en la constitución del Todo, el Universo y el Ser.

    Existen varios grados de verdad como pueden ser la relativa, la absoluta, la objetiva o la subjetiva. Es un conjunto de enseñanzas y doctrinas difundidas bajo ese nombre por la viajera y escritora rusa Helena Petrovna Blavatsky a fines del siglo XIX, autora de La clave de la teosofía o Isis sin velo, entre otros libros, ella explica que el nombre teosofía es uno de los tantos que se utiliza para designar a una sabiduría sin edad, eterna, que no es otra que el conocimiento de la verdadera realidad. A partir de 1875 se crea la Sociedad Teosófica por Helena Blavatsky, Henry Olcott y William Judge, en Nueva York, que tiene como uno de sus objetivos y preceptos el estudio comparativo de Religión, Ciencia y Filosofía, con el objeto de descubrir la enseñanza fundamental en cada una de ellas.

    La pregunta por la verdad es y ha sido objeto de debate entre teólogos, filósofos y lógicos a lo largo de los siglos, considerándose un tema concerniente al alma y al estudio de una llamada psicología racional dentro del campo de la filosofía. Para los griegos, en cambio, la verdad es idéntica a la realidad, y esta última era considerada como identidad que consiste en lo que permanece por debajo de las apariencias que cambian constantemente, como también cambia el concepto del bien y del mal, lo que ante estaba mal ahora puede estar bien o no ser tabú.

     Isis sin velo, es el título del libro Helena Blavatsky, de 1875, donde revela la verdad sobre el hombre y la naturaleza, la historia y el desarrollo de las ciencias ocultas, el origen de la magia, las raíces del budismo, judaísmo, cristianismo, y los errores de la teología cristiana y de la ciencia oficial de aquellos tiempos del XIX, como el espiritismo y el ocultismo.

Yo no recomiendo libros, lo que recomiendo es saber, lo que recomiendo es leer y dedicarle un tiempo a pensar en nosotros mismos, en hacernos preguntas existenciales. Yo le dedico al acto de pensar unas horas por la mañana, porque estoy jubilado y no me tengo que levantar a trabajar, me quedo en la cama (pienso que la postura natural del hombres es la de estar acostado o sentado en la postura del loto) y leo, pienso, escribo o estudio. Para mí las primeras horas de la mañana son las mejores, y es cuando estoy más lúcido.

     Para reforzar tus zonas de éxito no  hay nada más eficaz que aprender a reflexionar sobre la verdad de la vida que es la lógica de los acontecimientos, una verdad que es compleja de encontrar y que no nos llega por el simple hecho de esperar a que nos ilumine sino que llega por el estudio, por el saber. El saber observar, contemplar y autocriticarse sinceramente.

    Es cierto que hemos de ser prácticos, realistas y racionalistas, sí es cierto, pero deja un tiempo para la meditación y la teosofía, para la filosofía que consiste en hacerse preguntas, la filosofía es preguntar, ir más allá en el pensamiento en los campos de la metafísica aristotélica o la razón pura de Immanuel Kant.

    Para empezar a tener una vida plena, lo primero es tener trabajo o rentas para alimentar al cuerpo físico, una vez conseguido esta prioridad de subsistencia, puedes entrar en la metafísica y en la meditación transcendental por el camino del estudio del viaje interior, solamente así encontrarás el camino de la verdad y de la razón vital.  Ninguna religión ni secta te van a solucionar la vida, puesto que ellos venden el cielo y la paz espiritual, conceptos ambiguos, y a veces incomprensibles; sin embargo, se ha de formar desde el yo curioso, desde la duda y la razón.

     Siempre deja un espacio de tu tiempo para dudar y hacerte todo tipo de preguntas, por muy extrañas que parezcan. El uso de la lógica racional es uno de los caminos más seguros para realizarse y la solución de problemas cotidianos. Porque lo esencial es el conocimiento como guía de comportamiento.

      © Ramón Palmeral


Nuevo Impulso.net


     El Monárquico, 31 de mayo de 2020



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