domingo, 7 de junio de 2020, 12:42
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​Día Internacional de la Enfermería

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Patrona



El 12 de mayo fue la celebración del Día Internacional de la enfermería, fue el día de la celebración, las felicitaciones, los aplausos de balcón.. .en un momento terrible por la pandemia del coronavirus que hizo que la sociedad entera reconociera y agradeciera la labor enfermera.

Ahora es el momento de pedir que no se olvide este reconocimiento, de pedir que se la proteja y se reivindique en número y áreas en las que faltan.

Florence Nihtingale, reconocida como la precursora de la enfermería actual, rompió con estereotipos hoy todavía presentes como el falso feminismo, ella no se reconoció como tal, pero lo fue con hechos, con su trabajo, con su independencia, su formación y su valor.

Ella dignificó la profesión tan desmerecida entonces, elevó su nivel de formación y de sus funciones. Tuvo el valor necesario para enfrentarse a la reina de Inglaterra, exigiendo medidas sanitarias urgentes para la población.

En Crimea, donde se ganó el sobre nombre de dama de la lámpara por como la tuvo que utilizar cuidando a los heridos las 24 horas, fue militarizada a petición propia y ejerció muy dignamente el mando, imprescindible en aquel caos.  Demostró científicamente con datos estadísticos el valor y la eficacia de los cuidados y la necesidad de apoyar estos en otras disciplinas.

Pero para llegar a esta organización  se apoyó, entre otras fuentes, en la obra de Luisa Marillac y Vicente de Paúl, fundadores de la congregación de las hijas de la caridad dedicadas a llevar la sanidad, la educación, y lo que hoy llamaríamos obra social a las poblaciones desfavorecidas, por ello, ella es la patrona de las trabajadoras sociales, una profesión complementaria de necesidad con la enfermería en el trabajo dirigido precisamente a esa franja poblacional, para lo cual enfermería tendría que estar en todos los servicios sociales de todos los ayuntamientos y consejerías.

Ellos, a su vez, se basaron en la obra de Juan Ciudad, el hombre que marcó las primeras pautas técnicas de la enfermería, fue el primero en exigir una formación y unos valores para ejercerla, introdujo, entre los cuidados, la necesidad de higiene escrupulosa de enfermero, enfermo, ropa, enseres y zona de tratamiento, de la  alimentación adecuada para cada enfermo, defendió los derechos del enfermo por encima de su ideología, estatus, raza, religión, identidad... el derecho a su intimidad... todo esto impensable en la época.

Fue el primero en defender la dignidad del enfermo siquiátrico y exigir que se le tratara cómo enfermo, no cómo endemoniado que era el trato que recibían entonces.

Y exigió el derecho a la atención sanitaria de las clases desfavorecidas, dependiendo de las administraciones públicas y no de la calidad de las buenas gentes.

¿Y qué tienen en común todos ellos?

Que todos eran cristianos practicantes convencidos.

¿No es el momento de reconocer, ahora, que se ataca a todo lo cristiano el valor que este ha tenido y su aportación a la evolución de los cuidados con ejemplos con nombre y apellido con hechos comprobables?

Es el momento de defender una enfermería suficientemente remunerada, con medios y en número suficiente para atender adecuadamente a la población a tratar, sin riesgo de su salud. Con formación continuada pagada por el centro y considerada como horas de trabajo. Una enfermería con estabilidad laboral que no tenga que emigrar a otros países donde tienen todo esto y son valoradas.

Es el momento de reivindicarlas, en las guarderías con la especialidad de puericultura y más aún en guarderías funcionando las 24 h del día,  todos los días del año y con precios asequibles a todas las economías, si queremos aumentar los nacimientos en parejas responsables.

En todos los centros docentes, imponiendo la educación para la salud como asignatura obligatoria, siendo el primer pilar de la prevención que tantos problemas y dinero ahorrarían, sobre todo en mayor número en los centros de educación especial, centros imprescindibles para la necesaria y profesional atención a personas con discapacidad intelectual y física.

Enfermería en mayor número y con la especialidad en atención psiquiátrica, y más centros y hospitales para estos enfermos, los últimos junto con las personas con demencia en dotaciones de nuestra sociedad actual.

Enfermería con la especialidad de geriatría en número suficiente, en todos los centros de mayores y en las residencias geriátricas junto con médicos también especializados y con dotación de estos centros de medios necesarios, disponiéndolas como unidades hospitalarias que evitaría traslados a los ingresados y ocupación de camas en los hospitales generales para beneficio de todos. ¿Ha tenido que ocurrir está pandemia más virulenta en ancianos para ver la mala dotación de estos centros?

Financiación para la investigación enfermera y de todos. ¿No estamos viendo la necesidad de la investigación en estos momentos?, ¿los vamos a olvidar? ¡Es el momento de que la sociedad apoye estás reivindicaciones, AMPAS, asociaciones de enfermos, de vecinos, todos!

Si la enfermería avanza, la sociedad estará mejor cuidada y tendrá mejor calidad de vida y esto es cosa de todos, pongámonos a ello.

María Belén Estevan Fernández


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