domingo, 7 de junio de 2020, 12:54
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Hierve el mar de la China meridional

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El Mar de la China Meridional es más grande que todo el subcontinente indio y lleva ya unos cuantos años bastante caliente, pero estos últimos días está que hierve, y esto no sucede por el avance del cambio climático. En la zona norte se encuentran las islas Paracelso cuya soberanía disputan China, Taiwán y Vietnam; allí los chinos han hundido un pesquero vietnamita no hace mucho; en el sur tenemos a las islas Spratly en discusión por las mismas naciones, a las que se añaden Malasia, Brunei y Filipinas; allí también los chinos han hundido un pesquero filipino. Son maneras de matón de barrio.

La política china en el área la define un arrecife coralino, el Fiery Cross Reef que debe el nombre a un barco hundido allí hace ya bastantes años, donde hizo pie con la disculpa de una autorización de NNUU para un observatorio sobre el Cambio climático. El tal observatorio cuenta ahora con una pista aérea de 3000 metros, hangares protegidos, radares y baterías de misiles. Su último gesto ha consistido en “enganchar” con uno de los radares a un barco de la Armada filipina, es decir, el paso previo antes de abrir fuego, lo que comporta una acción muy poco amistosa que Filipinas ha contestado con una protesta diplomática.

Las ambiciones chinas en relación con su estatus de gran potencia ya son bastante difíciles de ocultar; hasta ahora ha procurado llevar un política basada en la diplomacia económica, sus inversiones  a lo largo del mundo, casi siempre buscando las materias primas que alimenten la voracidad de sus industrias, la obligan a asegurar sus líneas de aprovisionamiento, entre ellas especialmente las marítimas. Estas necesidades son las que justifican el gran incremento de las inversiones de estos últimos años en la armada china y también su política invasiva en el Mar de la China.

Los EEUU han mantenido, desde la Segunda Guerra Mundial y hasta la presidencia Obama, una política de acuerdos con muchos socios en el Lejano Oriente que se ha visto en peligro con la llegada del señor Trump y su política aislacionista, y que China no ha dudado en aprovechar para seguir con sus avances por la vía de los hechos; muchos de los países afectados dependen hoy, económicamente, más de China que de los EEUU y la actual política de contención que parecen desarrollar estos, recordando otros casos históricos, no parecen ser una buena promesa de futuro.

 La crisis del coronavirus tiene y tendrá muy entretenido al mundo pero China es lo suficientemente vieja, grande y potente como para seguir adelante con sus planes y en el gran juego geopolítico las acciones poco meditadas pueden resultar peligrosas pero las inacciones –la falta de respuesta de los
 EEUU- pueden llegar a ser mucho más dañinas, como ya le sucediera a Neville Chamberlain y su
 política de contención.

Raúl Suevos

A 2 de mayo de 2020

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