domingo, 7 de junio de 2020, 12:18
Desde
Desde

Aquella sonrisa

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Lavanda



La sonrisa de mamá,

¡era tan franca y abierta!

iluminaba el hogar,

apagaba su tristeza.

La sonrisa de mamá,

cuando jugábamos juntas,

e íbamos a nadar

plantado cara a la espuma.

Y también si oíamos música,

en el viejo tocadiscos.

Ella... dejaba su rúbrica

en tantísimos escritos.

Y cuántos amaneceres,

en la playa descubrimos;

como aquél, pocos placeres

en la vida habré vivido.

Pero mi madre partió,

y aquella sonrisa hermosa,

con ella me dijo adiós

mientras me quedaba sola.

Aún existe algún instante,

que me parece a mí verla,

en lugares semejantes

a los que yo recorriera.

Y dibujábamos siempre

con colores fuertes, suave;

hasta hacer volar mi mente

hacia bonitos lugares.

Ella me enseñó a leer,

a escribir y a amar las letras.

Que no sólo de comer

vive la gente que piensa.

Hoy mis hijos son dos hombres

¡qué pena que  no los vea!

La que frente al horizonte

tal vez soñaba despierta.

Ahora recuerdo su pelo,

sus ojos y hasta sus cejas;

y de nuevo me conmuevo

cuando el recuerdo se aleja.

Pero ¡ay! lo que más siento,

no tener su risa cerca,

ya las flores recogiendo,

o admirando la tormenta.


Alicia V. Merino de la Cruz


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