domingo, 7 de junio de 2020, 12:56
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El sindiós mejicano

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Decía Porfirio Díaz, aquel presidente infinito que dejara el país listo para el romántico y destructivo periodo revolucionario de los Villa, Zapata, etc., que Méjico estaba muy lejos de Dios y muy cerca de los Estados Unidos, y en estos días de tribulación la afirmación, teniendo en cuenta lo que dice y aconseja el actual mandatario del país, parece más cierta que nunca.

En el norte siguen, como siempre, los EEUU, con un presidente, Donald Trump, cuya egolatría puede llevar a la gran nación a perder su papel hegemónico global pero que ha tensionado las relaciones con sus vecinos generando más penuria en el caso mejicano. Pero no son los gringos norteños la mayor aflicción de la gran nación que fundara Hernán Cortés; hoy el problema lo es el propio presidente mejicano.

Hace un par de años, ante las elecciones presidenciales y teniendo en cuenta los antecedentes de feroz violencia y rampante corrupción que asolaban el país, me parecía que, desde mi ingenuidad de observador externo, Andrés Manuel López Obrador, AMLO, suponía una esperanza para el país; al fin y al cabo, había dejado un gran recuerdo como Alcalde de Méjico capital y prometía poner fin a la violencia mortífera que asola el país. http://repdiv.blogspot.com/2020/03/mejico.html Es posible que, pese a que mi añorado amigo Juanjo me lo advirtió, pecase de optimista.

Hoy AMLO está en las noticias de todo ell mundo por sus continuados despropósitos en relación con el coronavirus: salir como siempre, quererse, abrazarse, besarse, y protegerse con una estampita religiosa unos días o un trébol de cuatro hojas otros. Solo el sentido común de los mejicanos parece velar por su seguridad, lo que les empuja en su mayoría a adoptar medidas individuales de protección sin tener en cuenta a su presidente.

AMLO tiene tiempo, tras esta particular imagen, para acciones más preocupantes y de largo alcance. Calderón, inició la guerra contra el narcotráfico e implico al Ejército, Peña Nieto contemporizó y no hubo avances, y AMLO, pese a sus promesas, contempla como las muertes crecen imparables cada día, pero impulsa la intervención del Ejército en la economía del país en un modo que debiera preocupar.

Suspendió la construcción del nuevo aeropuerto de Méjico por otro a construir por los ingenieros militares, también un ferrocarril a las playas del Yucatán de dudosa rentabilidad y sin aprobación ciudadana; les da la gestión del cambio de moneda y el control comercial de algunas aduanas y aeropuertos –puerta del movimiento de la droga- transporte de fondos, y otras que recuerdan demasiado a las Fuerzas Armadas de Venezuela y Cuba. Peligro de un futuro oscuro.

En el Congreso de diputados, MORENA, el conglomerado de partidos que le apoya, aprovecha el Coronavirus para aprobar reformas políticas dudosamente democráticas que no hacen sino aumentar la angustia sobre el futuro del país, que ha mantenido siempre un sistema político fundamentalmente democrático. Ahora Méjico es sobre todo un sindiós, vecino de los EEUU y regido por un peligroso iluminado.

Raúl Suevos

A 24 de marzo de 2020

Versión en asturiano en abellugunelcamin.blogspot.com


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