viernes, 29 de mayo de 2020, 16:42
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En la Havana y sin condones

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De las cosas de Cuba es difícil hacerse una idea clara. Los regímenes autoritarios, especialmente los comunistas, tienen entre sus características el control absoluto de la información, especialmente la negativa, que suele ser la más común. Es lo que sucede con la finca de los hermanos Castro desde hace ya 60 años y es una situación similar a la que podemos observar en China en relación con el inicio de la pandemia de gripe asiática, donde llegaron a encarcelar a varios sanitarios por escribir en redes sobre el asunto.

Estos días, sin embargo, nos llegan informaciones sobre la ausencia de preservativos en las farmacias habaneras, asunto no baladí para un país que pugna por el liderato entre los destinos turísticos de carácter sexual; allí, dónde las vulgares prostitutas se transmutan en jineteras, oficio mucho más reguetonero y susceptible de ser presentado como algo más festivo y menos censurable. La falta de condones convierte la ya de por sí dura vida de las meretrices, y de la población en general, en una actividad de riesgo mayor si tenemos en cuenta que en Cuba no hay SIDA por el mero hecho de que no se dan cifras, como sucede con el Dengue o cualquier otro problema sanitario, allí no hay cifras y, por lo tanto, no hay problema, pero haberlo haylo.

Los últimos tiempos cubanos no traen más que noticias de penurias. Con la caída de los aportes venezolanos, en forma de petróleo subvencionado, y la repatriación de médicos de distintos países, la balanza económica es deficitaria, mucho más de lo tradicional en el régimen. La caída del turismo norteamericano recorta aún más los ingresos y los capitales empleados en la construcción de hoteles de cinco estrellas, ahora vacíos, se muestran como un sarcasmo demoníaco para la población; mientras tanto, el gobierno de Díaz Canel ofrece medidas políticas cosméticas que solo buscan el mantenimiento del castrismo más allá de la longevidad de sus propios líderes.

Aquí, olvidada ya la visita real a la Habana, hay otras cosas más importantes que dejan a Cuba orillada en la corriente de las grandes noticias internacionales. Venezuela y Guaidó, Iran-USA, Brexit, pandemia de gripe asiática, todo parece más importante que la lucha por la supervivencia cotidiana de los cubanos; todo parece indicar que tendrán que depositar sus esperanzas en una pronta desaparición de Raúl Castro para ver si Díaz Canel se parece en algo a Adolfo Suarez o tendrán que recurrir a la violencia popular para, por fin, hacer la revolución, la de verdad.


Raúl Suevos

A 1 de febrero de 2020

Versión en asturiano en abellugunelcamin.blogspot.com



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