viernes, 29 de mayo de 2020, 15:56
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El mundo de Sofía y los soldados españoles

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El título puede llevar a pensar en el padre de la infanta Sofía, es decir, su augusto padre el rey de España; pero no, me refiero a Sofía, la adolescente protagonista de un relato maravilloso que Jostein Gaarder, un profesor de filosofía sueco, escribió en 1991 con el objetivo de, mediante su lectura, atraer a los adolescentes al mundo de la filosofía. Sus planes fallaron estrepitosamente en cuanto a los jóvenes pero fue un éxito mundial entre los adultos y se lo recomiendo vivamente a quien no lo conozca.


El padre de Sofía aparece esporádicamente en el relato; no está presente, está destinado en el batallón que Suecia tenía desplegado por aquel entonces en los Altos del Golan, dentro de la misión de Naciones Unidas conocida como UNIFIL, United Nations Interim Force In Lebanon, abierta en 1978 y que aún permanece activa en la actualidad.


Suecia se mantuvo allí bastantes años; la ONU no encontraba relevo. Durante la presidencia Aznar hubo un amago español que, afortunadamente, fue desactivado por las valoraciones negativas de los mandos militares. Tiempo después, durante la presidencia Zapatero, en la fase de lavado de cara tras la intempestiva salida de Iraq, se decidió la participación de España en Líbano ya como FINUL. Y allí seguimos, con varios muertos en la cuenta... a cuenta de los dos bandos; la chiíta Hezbollah y el Ejército de Israel.


En la actualidad tenemos allí desplegado un contingente de la Legión que regresarán del Líbano tras seis meses de misión, y a donde regresarán en cuanto los periodos de recuperación y los planes de empleo del Estado Mayor lo decidan. Esto es lo que corresponde a una unidad de alta disponibilidad y preparación como es el caso de los Tercios, pero es posible que la próxima vez sea diferente.


En los últimos tiempos asistimos a un incremento de la tensión, siempre muy alta, entre Irán y los Estados Unidos. Detrás de esta tensión se haya la histórica y permanente contienda entre Irán y Arabia Saudí, y el respaldo americano a los segundos y con ellos a Israel. El asesinato del general Suleimani ha sido un punto de inflexión a partir del cual solo se puede esperar que la situación empeore.


Dicen que la venganza es un plato que se sirve frio y la cultura persa es especialista en la gestión del tiempo y en cobrarse las deudas; en todo caso, Hasan Rohaní, el clérigo primer ministro de Irán, ha dejado caer que Oriente Medio es hoy un lugar muy peligroso para los soldados norteamericanos pero que, en el futuro, lo será también para los europeos. Parece consecuente pensar que nuestros soldados, en la vecindad de Hezbollah, tienen motivos para incrementar las medidas de seguridad.


A nivel estratégico, y teniendo en cuenta que ya son 14 los años que llevamos desplegados en el Líbano, quizás sea el momento de pensar que nuestro interés se encuentra hoy en el Sahel, la actual Extremadura de Europa, donde campan a sus anchas un gran número de grupos terroristas, unos de obediencia a Al Qaeda y otros al Estado Islámico. Desde allí suben hacia las playas de Libia, camino de Italia, y Marruecos, camino de España, los distintos flujos de inseguridad y conflicto que el cambio climático y la explosión demográfica amenazan con hacer endémicos.


Quizás ha llegado el momento de irse del Líbano y preocuparse de nuestra defensa avanzada más allá del Sáhara.


Raúl Suevos

A 16 de enero de 2020

Versión en asturiano en abellugunelcamin.blogspot


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