viernes, 5 de junio de 2020, 09:40
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Orden de Calatrava

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03   06   Orden de Calatrava


Estimadas autoridades, representación del Ateneo Mercantil de Valencia, damas, caballeros, amigos y asistentes todos a esta sexta y última conferencia de esta primera parte del ciclo de conferencias que el Ateneo y yo mismo, vamos a dedicar a las grandes órdenes de caballería, militares y hospitalarias. Sed bienvenidos y espero/esperamos, que esta serie de conferencias sea del agrado de todos, pues con ella nos hemos propuesto acercar al gran público este mundo, a veces un tanto desconocido.

Quiero agradecer a doña Carmen de Rosa Torner, presidente de la Casa donde nos encontramos, el Ateneo Mercantil de Valencia, y a toda su Junta Directiva por amparar y apoyar este ciclo de conferencias. También quiero agradecer a mi gran amigo Manuel Salvador Sanchís, por su apoyo incondicional a este proyecto, y a todos los amigos que hoy estamos llenando esta gran Sala Sorolla, pues sin todos vosotros, todo nuestro esfuerzo no tendría sentido.

Esta sexta y última conferencia de esta primera parte del ciclo, está dedicada a la Orden de Calatrava. En la segunda parte del ciclo, comenzaremos con la conferencia sobre la Orden de Santiago.

Comenzaré por comentar que el nombre más completo que en alguna ocasión se le haya dado a la Orden, es el de Gran Orden Militar de Calatrava, pero ha pasado a la historia simplemente como la, Orden de Calatrava.

Hagamos un poco de historia. El Califato Omeya fue proclamado por el califa Abd al-Rahmán ibn Muhámmad, más conocido como Abderramán III (891-961), en 929, el cual puso fin al emirato independiente instaurado por el príncipe Abd ar-Rahman ibn Mu'awiya ibn Hisham ibn Abd al-Málik, más conocido como Abderramán I (731-788) en 756. El Califato se extendió hasta 1031, año en que fue abolido fragmentándose en multitud de pequeños reinos conocidos como taifas.

Las taifas de Toledo, Córdoba y Sevilla, se disputaron la posesión de Calatrava, que en ese momento gozaba de cierta autonomía, pasando finalmente a pertenecer a la taifa de Toledo.

Calatrava tuvo una fundación islámica bajo el nombre de Kalaat Raawak ó Qal’at Raba, que, según los estudiosos, puede interpretarse como Castillo de las Ganancias. Calatrava se menciona por primera vez en 785, fue reconstruida en 853, y reformada a partir de 1157.

Calatrava, situada en un crucial cruce de caminos en el margen izquierdo del río Guadiana, en el actual término municipal de Carrión de Calatrava, llegó a ser hasta el siglo XIII, el lugar más poblado entre Toledo y Córdoba, pasando por ella la principal vía entre estas dos taifas.

Pero Calatrava era musulmana, y el rey Alfonso VII de León, llamado “el Emperador” (1105-1157), en 1147 la conquistó y la convirtió cristiana. Tras ello, entregó al arzobispo de Toledo la mezquita mayor para que la consagrase como iglesia, y su defensa se la encomendó en 1150 a la Orden del Temple.

En ese momento, Calatrava era un punto fronterizo que siempre estaba en contantes luchas con los musulmanes del sur de España. Pero al morir el rey, los musulmanes quisieron volver a reconquistarla con un poderoso ejército, y los Templarios, dado que su principal propósito en Europa era recaudar dinero para sus intereses en Tierra Santa, en 1157 decidieron abandonar el castillo y se lo devolvieron al rey Sancho III de Castilla, llamado “el Deseado” (1134-1158), que era hijo del rey Alfonso VII de León.

La situación se volvió gravísima, ya que, si se perdía Calatrava, los musulmanes podrían conquistar Toledo, y se perdería todo lo reconquistado por el rey Alfonso VII. Esto hizo que el rey Sancho III proclamara que Calatrava sería entregada en propiedad a quien quisiera defenderla. Con este único fin, convocó un Consejo en el que se hallaba el abad Raimundo Sierra de Fitero (¿? -1163), hoy San Raimundo de Fitero. Y junto al abad se encontraba un monje burgalés llamado Diego Velázquez (1130-1196), hidalgo y noble, que, antes tomar los hábitos, había sido soldado del rey Alfonso VII.

El abad Raimundo de Fitero, apoyado por el monje Diego Velázquez, aceptó la propuesta del rey Sancho III, y al no haber ninguna otra candidatura, el rey cumplió su palabra y entregó la Villa y fortaleza de Calatrava a los monjes del Monasterio de Fitero, mediante una donación perpetua realizada en Almazán el 1 de enero de 1158.

Confirmaron la donación el rey de Navarra, el mayordomo del soberano, el Potestad de Castilla, el Señor de Logroño, el Primado de las Españas, varios condes, magnates y prelados, entre ellos el de Sigüenza, llamado Cerebruno (¿? -1180). Tiempo después, el rey Sancho III, donó a los freires de Calatrava, a los que ya llamó por ese nombre, el pago y aldea de Cirujales en el término de Toledo, como muestra de gratitud por haberse hecho cargo de la defensa de Calatrava.

En muy breve tiempo, gracias a la ayuda económica y espiritual de don Juan, arzobispo de la Archidiócesis de Toledo, consiguieron reunir un ejército de unas 20.000 personas, entre las reclutadas por el abad Raimundo en el reino de Aragón, las reclutadas por frey Diego cerca de Calatrava, y algunos voluntarios. Este numeroso ejército disuadió a los musulmanes de entrar en batalla con él, y se dirigieron al sur.

Este fue el germen de la Orden de Calatrava, una Orden militar y religiosa que fue fundada en 1158 en el Reino de Castilla, bajo el reinado del rey Sancho III, por el abad Raimundo de Fitero, con el objetivo fundacional de proteger la Villa de Calatrava de los ataques musulmanes. Estando además entre sus fines, la glorificación de Dios, la defensa de la fe, y la santificación personal.

Años más tarde, el 25 de septiembre de 1164, la Orden tuvo su confirmación canónica a través de una bula del papa Alejandro III (1100 o 1105-1181).

Los caballeros, desde la creación de la Orden, intentaron habituarse a las normas del Cister, pero su condición de guerreros, no se lo ponía fácil. Así, al morir Raimundo de Fitero y Diego Velázquez, fundadores de la Orden de Calatrava, esta se dividió en dos corrientes, pues algunos caballeros no estaban de acuerdo en tener de nuevo por superior a un Abad, vivir con los monjes, y como ellos, tener una vida contemplativa. Pero llegaron a unificar sus criterios y decidieron elegir a un Maestre para la Orden.

Los monjes no tuvieron inconveniente en esa decisión y se retiraron a Ciruelos, mientras que los caballeros formaron filas en Ocaña, ambas localidades en Toledo, convirtiéndose en la primera Orden puramente militar de España, la cual adoptó el nombre propio del lugar donde nació, pasando a denominarse Orden de Calatrava, y los miembros, de esta orden fueron llamados, calatravos.

Nombraron como primer Maestre a don García, del cual, se desconoce su lugar de nacimiento, aunque se cree que pudiera ser navarro. También se desconoce su linaje, y si falleció de muerte natural o en combate. Pero lo que sí se sabe con certeza, es que siempre defendió con bravura las posesiones de la Orden de Calatrava. Además, prestó valiosos servicios a la Corona, por lo que le fueron otorgados privilegios, tierras, villas y castillos que engrandecieron a la Orden de Calatrava.

Uno de los castillos entregados a don García, fue el de Almadén junto a sus tierras aledañas. Con esto, la Orden de Calatrava tuvo en posesión las minas de mercurio de Almadén. Estas minas hoy en día están agotadas, pero el Parque Minero de Almadén, está considerado como Patrimonio de la Humanidad.

En poco tiempo la Orden tuvo un enorme poder económico, político y militar, el cual, duró hasta el final de la Reconquista. Además, disfrutaba de autonomía, cosa que la llevó a tener diversos enfrentamientos con los reyes, dado que, por su particular estatus, la Orden no les obedecía a ellos, sino al Maestre.

Además, la Orden de Calatrava gozaba del derecho a cobrar diezmo y portazgo en diferentes localidades como Yébenes en Toledo, o Muradal en Jaén. O sobre las recuas que desde Toledo fuesen a Córdoba, o desde Caprilla, Úbeda o Gafek, llevasen frutos minerales por cualquier camino. Además, sus ganados podían pastar libremente por toda clase de terrenos, sin satisfacer pago alguno a nadie. Y completando los privilegios, comentar que el rey Fernando III de León y de Castilla, llamado «el Santo» (1199-1252), eximió a la Orden de tributos para sus posesiones.

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En los años siguientes, la Orden de Calatrava, reconquistó diversas fortalezas y villas, llegando a tener un gran esplendor, y su dominio se extendió desde Almadén a Toledo, y desde Argamasilla de Alba a Sierra Morena.

Don García con su buen hacer, consiguió del Cister y del papado la primera regla para la Orden de Calatrava, y al morir fue enterrado en su convento a orillas del río Guadiana, pasando a ser el segundo Maestre de la Orden Fernando Escaza o Icaza (¿? –1172), el cual lo fue durante algo menos de dos años.

Los Caballeros de la Orden de Calatrava, se convirtieron en un impresionante, valeroso y temido ejército, el cual, entre otras gestas, ayudaron a los reyes cristianos cuando iniciaron la Reconquista yendo siempre en la vanguardia.

Cabe citar que el rey Alfonso II de Aragón, llamado “el Casto” (1157-1196) para sus batallas contra los musulmanes, pidió ayuda a la Orden de Calatrava, y esta envió a Martín Pérez de Siones (¿? -1199), Comendador de Calatrava, y numerosos caballeros más, que, luchando con el ejército aragonés, conquistaron las villas y castillos de Favara, La Fresneda, Mazaleón, Aguaviva, Valdeltormo, Valderrobres, Monroyo, Maella, Ráfales, Peñarroya, Calanda, y algunas más.

Y como recompensa por sus servicios en la Reconquista, en 1179 el rey Alfonso II de Aragón, entregó el castillo de Alcañiz a la Orden de Calatrava. Este castillo acabó por convertirse en la Encomienda Mayor de la Orden para la Corona de Aragón.

De otro lado tenemos que el rey Alfonso VIII de Castilla, llamado “el de las Navas” o, “el Noble”, (1155-1214), en 1174 le concede a la Orden de Calatrava la fortaleza de Zorita de los Canes y su alfoz, para así proteger la margen del río Tajo de las continuas incursiones musulmanas.

En 1183, el rey Alfonso VIII, concede la Dehesa de Abenójar y su término a la Orden de Calatrava, hasta que en 1814 el término lo recuperó el Infante don Carlos, y el pueblo pasó a denominarse, Abenójar de Calatrava.

El 4 de noviembre de 1187, a través del Capítulo del Císter reunido en Borgoña, se le confirma a la Orden la regla cisterciense de manos del papa Gregorio VIII (1100-1187).

Llegamos al 19 de Julio de 1195, donde se libra la batalla de Alarcos, la cual, supone una tremenda derrota del ejército cristiano comandado por el rey Alfonso VIII de Castilla, contra las tropas almohades de Abu Yúsuf Yaacub al-Mansur, más conocido simplemente como Al-Mansur (1184-1199). En esa batalla, que perdió el ejército cristiano, se perdió Alarcos, Calatrava y todas las fortalezas de esos territorios, y el rey tuvo que retirarse a Ciruelos en Toledo. La Orden de Calatrava, debido a esta enorme derrota contra los almohades, se vio obligada a abandonar su sede en Calatrava.

Nuño Pérez de Quiñones, cuarto Maestre de la Orden, en 1198 atacó el castillo de Salvatierra, arrebatándoselo a los musulmanes y convirtiéndolo en la sede de la Orden durante doce años, motivo por el cual, durante esos años, la Orden adoptó el nombre de Orden de Salvatierra. Posteriormente reconquistaron de nuevo la Villa de Calatrava que estaba en manos musulmanas, y la Orden retomó su nombre original.

El 28 de abril de 1199, el quinto Maestre de la Orden, Martín Martínez, recabó del papa Inocencio III (1161-1216) la confirmación de una nueva regla, a la vez que tomaron bajo su protección los castillos de Salvatierra y de Calatrava, pero en 1210 el castillo de Salvatierra vuelve a pasar a manos musulmanas.

Llegamos a un hecho históricamente crucial, la Batalla de las Navas de Tolosa, acaecida el 16 de julio de 1212, e iniciada por el rey Alfonso VIII de Castilla, con el apoyo de los reyes de Aragón, Navarra y Portugal, en la que participaron los calatravos, junto a su sexto Maestre Ruy Díaz de Yanguas.

El ejército cristiano aliado era impresionante, pero el ejército del califa Muhammad an-Nasir (¿? -1213), más conocido tan sólo como An-Nasir, o, Miramamolín para los cristianos, era realmente gigantesco, y deseaba acabar con los reinos cristianos y recuperar las tierras. Pero no pudo hacerlo, pues esta batalla fue una impresionante derrota para el ejército almohade.

El 20 de mayo de 1214, la Orden recibió una nueva confirmación papal de la regla, expedida por el mismo papa Inocencio III, siendo ésta la última de sus confirmaciones apostólicas. En cambio, las confirmaciones reales fueron tantas como reyes hubo en Castilla desde Sancho III, más las otorgadas por los reyes aragoneses.

El rey Alfonso VIII de Castilla, agradecido a la Orden por su participación en la Batalla de la Navas de Tolosa, les entregó el castillo de Dueñas, situado en un cerro rocoso que disponía de una mejor ubicación que el castillo de Salvatierra, que estaba enfrente, y que se había vuelto insano y había perdido su importancia estratégica.

El octavo Maestre, Martín Fernández de Quintana (¿? -1218), en 1216 reforzó y fortificó el castillo de Dueñas, convirtiéndolo en el castillo de Calatrava la Nueva, donde la Orden fijo su sede en 1218. A él trasladaron todos los archivos de la Orden y los restos de los anteriores Maestres como el de don García. Esta sede nunca sería abandonada por los calatravos.

La primera sede de la Orden en Calatrava junto al río Guadiana, se convirtió en una Encomienda, y desde ese momento pasó a llamarse, Calatrava la Vieja.

A partir de 1228 el rey Fernando III, llamado “el Santo” (1199-1252) en agradecimiento por los servicios prestados en la Reconquista, le concedió la Orden de la Calatrava en Jaén, las plazas de Porcuna, Víboras, Alcaudete y Martos, llamada esta en la actualidad Higuera de Calatrava, donde establecieron Encomiendas.

En 1235 el rey Jaime I de Aragón, llamado “el Conquistador” (1208-1276), cedió Bejís a la Orden de Calatrava con el título de Encomienda. Además, también les concedió representación en las Cortes Valencianas. Su Carta Puebla conocida, data del 18 de agosto de 1276, y fue concedida a 110 hombres de la Encomienda de Alcañiz a fuero de Valencia en Segorbe.

En 1243 se otorgó Alcácer a la Orden de Calatrava en la Carta-Puebla.

En 1245 se completó la Reconquista de todo el reino de Valencia, y esto llevó a que ya no hubiera batallas contra los musulmanes, y con ello, que los servicios de armas no fueran necesarios, liberando de ellos a los vasallos a cambio de la obligación de pagar una compensación económica. Por citar un ejemplo, decir que los vasallos de la Encomienda de Monroyo, en Teruel, fueron liberados de los servicios de armas en 1269, a cambio de pagar mil sueldos anuales.

En 1271 se otorgó en su Carta-Puebla, el dominio de la ciudad de Massamagrell a la Orden de Calatrava.

Asimismo, a lo largo de los siglos XIV y XV, los calatravos fueron extendiendo sus dominios en Andalucía con la creación de nuevas Encomiendas en Jaén, en las poblaciones de Lopera, Jimena, y Arjona, entre otras. En Córdoba en las poblaciones de Fuente Ovejuna, Belmez, y Villafranca de Córdoba, entre otras. Además de Sevilla y Osuna.

Cabe comentar que, en la primera década del siglo XV, la sede de la encomienda de Calatrava fue trasladada unos kilómetros más al sur, a Carrioncillo, actual Carrión de Calatrava.

El papado, que siempre estuvo a favor de la Orden de Calatrava, una vez fue disuelta la Orden del Temple en 1312, entregó a los calatravos prácticamente todas las posesiones que tenían los templarios.

En abril de 1476, Durante el Maestrazgo de Rodrigo Téllez Girón (1456-1482) penúltimo Maestre de la Orden, e hijo de Pedro Girón de Acuña Pacheco (1423-1466), anterior Maestre de la Orden, tuvo lugar la tragedia del pueblo cordobés de Fuente Ovejuna, el cual lo estaba tiranizando el avaro, lascivo y soberbio Comendador de Calatrava, Fernán Gómez de Guzmán.

La Orden de Calatrava entró en una gran decadencia. Y a ella se unió que el citado Maestre Rodrigo Téllez, se mostró partidario de los derechos a la Corona de Juana de Castilla, llamada "la Beltraneja” (1462-1530), en detrimento de Isabel I de Castilla, llamada “La Católica” (1451-1504). Esto hizo que la Orden de Calatrava y la Orden de Santiago enviada por los Reyes Católicos entraran en batalla.

Con la Orden en total decadencia se proclamó al último Maestre de la misma, Garci López de Padilla (¿? -1489), el cual siempre estuvo al lado de la reina Isabel I de Castilla. Además, recobró para la Orden de Calatrava el prestigio que había perdido, al formar parte en la conquista de Alhama y la casi invencible fortaleza de la Villa de Zahara.

Los Reyes Católicos, Fernando II de Aragón, llamado “el Católico” (1452-1516), e Isabel I de Castilla también llamada “la Católica” dado el declive de la Orden de Calatrava, decidieron poner fin a la misma, haciendo que a la muerte del Maestre Garci López de Padilla, que aconteció en 1487, esta quedara incorporada a la Corona. Así, mediante una bula papal, el rey Fernando II de Aragón, fue el primer rey en convertirse en Maestre de la Orden de Calatrava, y a partir de él todos los reyes de España han ostentado el Maestrazgo hasta la actualidad. Así el actual rey de España, Felipe VI (1968), es el Gran Maestre de la Orden de Calatrava.

Bajo el mando de los sucesivos reyes, y con la reconquista de la península finalizada, gradualmente fueron desapareciendo tanto el espíritu militar como el religioso, y con el tiempo, la única razón de existir de la Orden, era la generación de ingresos procedentes de sus grandes dominios, y la conservación de sus reliquias.

Damos un salto hasta 1540, año en que el papa Pablo III (1468-1549), emite una bula autorizando a los caballeros de la Orden para que pudieran contraer matrimonio. Actualmente, los antiguos votos que debían profesar los caballeros, han sido sustituidos en su mayor parte por unas breves oraciones.

Desde 1652 entre las obligaciones de los Caballeros de la Orden, se incluiría la de defender a la Inmaculada Concepción de María.

En 1804 cambiaron de sede a la ciudad de Almagro, abandonando definitivamente el castillo de Calatrava la Nueva que les había acogido durante casi seis siglos.

Por disposición de José Napoleón Bonaparte (1768-1844), más conocido tan sólo como José I Bonaparte, en 1808, le fueron confiscados los bienes a la Orden de Calatrava, pero en 1814 se los restituyó el rey Fernando VII de España, llamado “el Deseado” o “el rey Felón” (1784-1833). Pero finalmente en 1855 acabaron siendo secularizados a causa de la Desamortización que lleva el nombre de Pascual Madoz e Ibáñez (1806-1870), quien fuera el presidente de la Junta Provisional Revolucionaria de España tras el derrocamiento de la reina Isabel II de España, (1830-1904) llamada “la de los Tristes Destinos”, o “la Reina Castiza”.

La Primera República Española, la cual se extendió tan sólo desde el 11 de febrero de 1873 hasta el 29 de diciembre de 1874, suprimió la Orden de Calatrava, la cual se restableció en 1875 con el papa como encargado de regular su disciplina interna. Mas, de nuevo en época de la II República Española, que se extendió del 14 de abril de 1931, hasta el 1 de abril de 1939, la mayoría de las órdenes fueron definitivamente disueltas y transformadas en asociaciones. Sólo las órdenes de San Fernando y San Hermenegildo se mantuvieron como órdenes militares.

Damos un importante salto hasta 2002, año en que la Orden de Calatrava realizó un Hermanamiento con la Academia de Caballería, en la que se encuentra incorporado el antiguo Regimiento de Calatrava.

Para ser admitido como caballero calatravo, se debía demostrar pureza de sangre; no podía investirse quien tuviera antepasados moros o judíos. Se debía demostrar hidalguía, sin opción a ser investido caballero quien hubiese realizado trabajos manuales, se hubiese dedicado al comercio, o hubiese practicado la usura como banquero. Además, se debía hacer votos perpetuos de pobreza, obediencia y castidad, comprometiéndose de por vida a luchar contra los infieles, y quien quebrantara sus votos, incluso podía ser excomulgado.

A los caballeros calatravos se les exigía austeridad en su vestimenta, con normas muy estrictas. Como única prenda debían llevar el hábito blanco cisterciense con una simple cruz negra «flordelisada», es decir, una cruz griega con flores de lis en las puntas, la cual pasó a ser roja a partir del siglo XIV, y a partir el siglo XVI pasó a ser tal y como la conocemos hoy en día. Los caballeros calatravos tenían que dormir vestidos y con las armas ceñidas. Debían guardar silencio continuo en el dormitorio, refectorio, oratorio y cocina. Sólo podían comer carne en las fiestas principales, y semanalmente, los martes, los jueves y los domingos, ayunando los otros cuatro días de la semana, además, en la misma comida, sólo podían comer un plato de carne y de un solo tipo, sin variedad.

Bajo el hábito debían llevar un escapulario, y una capilleta que asomaba por el cuello, pero el vigesimotercer Maestre Gonzalo Núñez de Guzmán (1334-1404) creyó que eso no diferenciaba suficientemente a los caballeros de los seglares, y consiguió del papa Benedicto XIII (1328-1423), que lucieran una cruz sobre las vestiduras, la cual se pusieron por primera vez el día de los Todos los Santos del año 1397.

Aunque su vestimenta capitular consiste en un manto blanco con una cruz roja flordelisada de brazos iguales, y los caballeros vestían hábitos como los monjes, estaban exentos de vestir cuando iban a la guerra.

Es digno de resaltar que la Orden de Calatrava, tuvo lo que podríamos llamar su brazo femenino, encarnado por los conventos de San Felices en Burgos, fundado en 1219, y Pinilla de Jadraque en Guadalajara, fundado en 1218. Adquiriendo también cierta relevancia el convento de la Asunción de Almagro.

Dentro de la Orden de Calatrava, existe una jerarquía de dignidades que fueron confirmadas en sus Estatutos definitivos en 1467.

Maestre

El del convento de Calatrava era un freyle lego y ostentaba el poder supremo de la Orden, tanto en lo religioso como en lo militar.

Además, el Maestre era la autoridad suprema de la Orden. Otorgaba las encomiendas, confería hábitos y prioratos y administraba justicia a todas las personas pertenecientes a la Orden, incluidos los vasallos. El cargo era vitalicio y electo. La Orden tuvo un total de 30 Maestres hasta que la Corona de España asumió el cargo.

Comendador Mayor

El del convento de Calatrava era el lugarteniente del Maestre y, en ausencia de éste, ejercía sus funciones. También era lego.

Comendadores Mayores de Castilla y Aragón

Primeras autoridades, después del maestre, en las encomiendas de sus respectivos reinos.

Clavero

Era el freyle lego responsable de la guarda y protección del convento donde residían el Maestre y el Comendador Mayor.

Prior

Era el freyle clérigo reponsable espiritual de los caballeros, que mandaba sobre los sacerdotes del convento y sobre los capellanes de las iglesias atendidas por la Orden.

Sacristán

Era clérigo. Su responsabilidad era el cuidado de las reliquias, vasos sagrados, objetos de oro y plata, vestiduras y ornamentos dedicados al culto.

Obrero

Era el freyle lego responsable de las obras y reparaciones del convento y de los edificios propiedad de la Orden.

La Orden de Calatrava ha tenido y tiene numerosos monumentos relacionados con ella. A saber.

En Madrid

La iglesia de la Concepción Real de Calatrava.

En Navarra

El Monasterio de Santa María la Real en Fitero, también llamado Santa María de Nienzebas, el cual fue la primera sede de la Orden durante el siglo XII.

En Córdoba

El Castillo de Cabra.

En Ciudad Real

El Castillo de Pilas Bonas de Manzanares. El Castillo de Calatrava la Vieja, situado en Carrión de Calatrava, Sede de la Orden durante el siglo XII. El Castillo de Salvatierra, una de las Sedes de la Orden. El Castillo de Bolaños de Calatrava, y otras muchas posesiones como ermitas, conventos, palacios y santuarios.

En Teruel

El Castillo de los Calatravos, situado en Alcañiz, y el Palacio de la Encomienda, situado en La Fresneda.

En Jaén

La Iglesia de Nuestra Señora de la Natividad. El Castillo de la Villa. El Castillo de la Peña, y numerosísimas posesiones más.

En Guadalajara

El Castillo de Zorita de los Canes, el cual se convirtió en «Cabeza de Encomienda», y otras diversas posesiones.

Actualmente la Orden de Calatrava es una asociación, y sólo tiene carácter honorífico y nobiliario, definiéndose como una institución católica y de derecho pontificio entregado por el Vaticano, y con administración de por vida a cargo de la Corona de España.

Como apunte de relevancia, cabe comentar que, por mandato real, las cuatro grandes órdenes españolas, la Orden de Calatrava, la Orden de Santiago, la Orden de Alcántara y la Orden de Montesa, llevan a cabo sus actividades de forma conjunta, y, además, coordinada bajo las directrices que marca el Real Consejo, aunque cada Orden conserva su independencia, y sus señas de identidad.

La dirección espiritual de la Orden está a cargo del Capellán, Frey don José María Berlanga López, Rector de la Iglesia de la Concepción Real de Calatrava, y en última instancia del Obispo de Ciudad Real y Prior de las Ordenes Militares de Calatrava, Santiago, Alcántara y Montesa.

Como apunte histórico comentar que, en la gloriosa trayectoria de la Orden de Calatrava, también hubo historias escabrosas, como es el caso de Juan Núñez de Prado (¿? -1355), décimo octavo Maestre de la Orden, que murió degollado por el rey de Castilla Pedro I, (1334-1369), llamado, "el Cruel" por sus detractores, y "el Justo", o "el Justiciero" por sus partidarios. De igual manera Diego García de Padilla (1330-1369), que le sucedió en el cargo, terminó su vida, preso en una mazmorra del castillo de Alcalá de Guadaira. Martín López de Córdoba (¿? -1371), vigésimo Maestre, estando preso fue conducido a Sevilla siendo degollado en el camino. Y para concluir, citaré a Pedro Girón de Acuña Pacheco, del cual se dijo que murió de súbito, aunque se cree que fue envenenado.

En los comienzos de este siglo se ha adoptado para todas las Órdenes Militares españolas el mismo uniforme, diferenciándose los caballeros de cada una de ellas nada más que por la cruz que lucen sobre el pecho y en el costado izquierdo de los mismos, así como en el manto blanco que constituye el traje de ceremonia, propio de las festividades religiosas, y que es el distintivo especial de cada Orden.

Con esto amigos, he realizado un breve paseo a través de la historia de la Orden de Calatrava, que espero que haya sido de su agrado.

En la próxima conferencia, que será la primera de la segunda parte del ciclo y que la impartiré Dios Mediante el día 4 de octubre de 2019, hablaré sobre la Orden de Santiago.

También quiero comentar, que está en preparación un libro que recogerá las seis conferencias de esta primera parte del ciclo, ampliadas con información complementaria.

Espero que esta conferencia haya sido de su interés, y les emplazo a todos a asistir a la siguiente conferencia, y hasta entonces, tengan, todos, una buena vida.


Bibliografía


Libros

- Patrimonio desaparecido de Guadalajara. José Luis García de Paz

- Historia de la milagrosa imagen de Nuestra Señora de Monsalud. Bernardo de Cartes

- La Orden de Calatrava. Jesús de las Heras Febrero

- Exposición de la Orden Militar de Calatrava. Varios autores

- El nacimiento de la Orden de Calatrava. Primeros tiempos de expansión. Siglos XII y XIII. Ángela Madrid Medina y Luis Rafael Villegas Díaz.

- Ciudad Real: Tierra de Castillos. Domingo Melero Cabañas

- Documentos para el estudio de la Orden de Calatrava en la meseta meridional castellana (1102-1302). Enrique Rodríguez-Picavea Matilla. (Universidad Autónoma de Madrid)


Webs

- Wikipedia

- OrdenesMilitares.es

- Heráldica, historia y genealogía hispana

- Nuevobaztan.org

- Caritas.es

- Arteguias.com

- castillosdeespaña.es


Otros

- Las definiciones de la Orden de Calatrava, 1383-1418. Joseph F. O’Callagan

- Asociación Española de Amigos de los Castillos

- Las estructuras de poder de la Orden de Calatrava. Una propuesta de análisis. Luis Rafael Villegas Díaz. (Universidad de Granada)

- Evolución de la Orden de Calatrava durante el reinado de Alfonso X. Enrique Rodríguez-Picavea Matilla. (Universidad Autónoma de Madrid)

- Órdenes Militares hispánicas: Reglas y expansión geográfica. Carlos de Ayala Martínez (Universidad Autónoma de Madrid)

- Las definiciones de la Orden de Calatrava., 1383-1418. Joseph F. O’Callaghan.


Firmado: Juan Benito Rodríguez Manzanares




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