domingo, 27 de mayo de 2018, 21:46
Elmonarquico2015
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La rana Juana

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Marta de seis años dibujante, Xavier Eguiguren papá escritor, están realizando juntos un proyecto llamado "pinta mis dibujos papá".


Marta hace un dibujo, y papá escribe un cuento con ese dibujo, lo leen y si es aceptado por Marta, se integra en el proyecto que concluirá con la publicación de un libro infantil a finales de año.


Referir que docentes del colegio Loyola de Oviedo han solicitado poder utilizar nuestros cuentos para ser leídos a los niños de infantil, al tiempo que nos comunican que cuando termine la edición de nuestro proyecto será utilizado en ese centro anteriormente referido. Marta muy orgullosa y yo más.

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                                                       La rana Juana. Dibujo de Marta Eguiguren




Xavier Eguiguren

La rana común verde ¡eh! que común no es cualquier cosa, majo, también el ser humano es común y vaya, los hay que han hecho cosas muy importantes, como viajar a la luna. ¡Fíjate! Ayudar a otros humanos, eso si es importante casi más que cazar una mosca en pleno vuelo cuando más hambre tengo, ¡Slap! Lengüetazo de prueba, una rana común verde tiene que hacer psicotricidad y tener la lengua muyyyy pegajosa como cuando chupas una gominola.


Juana la rana no tenía ni cola ni cuello, presumía de una bonita boca grannnde, y unos ojitos saltooones preciosos. Vivía en una fuente cristalina de agua fresca. Soñaba cada noche con besar a un príncipe encantado y convertirlo en rana feliz, pero ese cuento no ha sido aún escrito.


Una mañana muy temprano, Juana saltó de su casita, la fuente, y poco a poco llegó a uffff, casi ochenta metros de distancia, que aventura, había merecido la pena, era la primera vez que veía a los príncipes y princesas encantadísimos, pobrecillos, caminaban por lo que llamaban ciudad. Biennnn iba a dar besos, y con suerte los desencantaría y los devolvería a su cuerpo de rana bella y más feliz.


Muac, muac, muac, remuac, cuantos besos daba Juana, pero no era posible devolver el cuerpo de rana a esos príncipes tan hechizados. Humanos que corrían de un lado para otro, echando humo por la boca, con muchos papeles, mirando unas pequeñas pantalla que llevaban en sus manos. Gritaban, discutían. ¡Basta ya! Estos príncipes están muy muy hechizados, esto es obra de un brujo poderosísimo.


No había nada que hacer, Juana la rana se volvió a su fuente de agua cristalina. Meses más tarde conoció a su esposo rana, que por suerte no había sido príncipe. Y lo último que sabemos es que fueron mamá y papá de cinco mil hijitos renacuajos muy juguetones.




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Autor: Xavier Eguiguren

Dibujo: Marta Eguiguren




















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