viernes, 19 de octubre de 2018, 06:37
Elmonarquico2015
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El Hispano Suiza, prestigio español

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Estimado lector, en este segundo artículo dedicado al automóvil clásico le voy a hablar de una de las marcas que más aportó globalmente a la industria del automóvil desde comienzos del siglo XX hasta los años 40. Fue una de las marcas más relevantes en su tiempo. La propia Rolls Royce utilizó en sus modelos patentes de la marca española.


Hablar de Hispano Suiza es sinónimo de lujo, técnica depurada, innovación y fiabilidad, que asombró a la sociedad de aquella época, pero no sólo fabricando vehículos de lujo, sino también coches de competición, autobuses, camiones, también militares, motores náuticos y de aviación.


Durante el año 1904, tras varios intentos empresariales fallidos, un grupo de industriales españoles, encabezados por don Damián Mateu y don Francisco Seix, toman las riendas de la empresa, encargan la dirección técnica al ingeniero suizo Marcos Birkigt y el 14 de julio de dicho año fundan la SOCIEDAD ANÓNIMA HISPANO SUIZA, FÁBRICA DE AUTOMÓVILES, con un capital cien por cien español.


En el año 1906 presentan dos chasis con sus motores en el Salón del Automóvil de París. El comentario de la prensa internacional fue textualmente: "Quien no ha visto el Hispano Suiza, no ha visto el salón del automóvil ".


Destacaban: su diseño impecable, su acabado perfecto y la ligereza de líneas. El éxito fue clamoroso.


En el año 1907 construyen el primer automóvil con un motor de 6 cilindros para demostrar su rapidez y fiabilidad. Hicieron la ruta Perpignan-Paris en 22 horas, lo cual supuso una gran proeza y consiguió resonancia a nivel internacional.


Esto impulsa a la marca a participar en carreras tanto nacionales como internacionales, consiguiendo multitud de premios y elogios.


En una de estas carreras estuvo presente el Rey Alfonso XIII, gran apasionado al motor y muy entendido, que ya tenía en su colección particular varias unidades de la marca, interesándose en adquirir un modelo Hispano Suiza de carreras para uso propio e incluso llegó a entrar en el accionariado de la marca.


Viendo un nicho de mercado aún no explotado, en el siguiente Salón del Automóvil de París se presenta el Hispano Suiza Alfonso XIII que, con el asentimiento del monarca, se convirtió en el modelo deportivo de referencia a nivel mundial, con lo que aún crece todavía más la fama de la marca.


                                                               Hispano-Suiza Alfonso XIII (1911)



Esto hace que otras marcas mundiales de la época se interesen por las innovaciones de la marca española, firmándose numerosos contratos por las patentes de sus motores con otros fabricantes tales como Peugeot, General Motors, Renault e incluso la marca japonesa Mitsubishi.


Modelo tras modelo presentado confirman la superioridad de la marca española, siendo la preferida por la alta sociedad europea. Monarcas, millonarios y actores famosos, mediante los más prestigiosos carroceros, visten de lujo los chasis de los Hispano Suiza, fabricando unos vehículos excelentes.


La marca también destacó por la construcción de camiones y autobuses, utilizando una fórmula comercial inusual para la época. Si alguien estaba interesado en adquirir un vehículo comercial, se creaba una sociedad conjunta, la marca aportaba como capital el vehículo y el otro socio su trabajo y cuando los beneficios repartidos igualaban el montante del vehículo más los intereses pactado, la sociedad se disolvía.


En el año 1910, ante la convulsa situación socio-política que estaba atravesando España y especialmente a causa de las frecuentes huelgas que ponían en peligro hasta un tercio de los pedidos, se decide abrir una filial en Francia para poder hacer frente al cumplimiento de los pedidos.


En el campo marítimo la marca también fabricó motores, tanto para uso en grandes barcos como para el deporte náutico, logrando también excelentes resultados.


Otro hito de la marca fue el campo aeronáutico. En 1914 comienza la Primera Guerra Mundial y la marca afronta otra etapa decisiva. En poco más de seis meses tiene preparado un motor de avión revolucionario, construido en aluminio, con 150 cv. y 150 kilos de peso. Fue la primera vez en la historia que se consigue un motor con relación peso-potencia 1kg/1cv.


El gobierno francés se interesa por dicho motor y encarga una primera remesa de 50 unidades. Esto indigna a los fabricantes franceses y las autoridades francesas, para calmar los ánimos, exigen que el motor tiene que pasar una prueba: 50 horas funcionando a máxima potencia, lo cual era casi una locura para la época, ya que la normativa vigente solo exigía 10 horas a máxima potencia. Hispano Suiza acepta, pero con la condición de que los demás fabricantes pasen la misma prueba. El resultado fue que ningún motor de la competencia llegó ni tan siquiera a las 20 horas y en cambio el motor español superó holgadamente las 50 horas de la prueba.


Fue una gran revolución para la aviación de la época. Se fabricaron unos 50.000 motores, tanto por la marca española como por otros fabricantes bajo la licencia española. Y ello daría la supremacía aérea al bando aliado en la Primera Guerra Mundial, también conocida como La Gran Guerra.


                                                 Hispano Suiza T-49 (1925) e Hispano-Suiza H6C (1927)



Durante los años 20 y 30 la marca crece exponencialmente, éxito tras éxito, modelo tras modelo, no haciéndole sombra ninguna marca europea, es más, la mayoría de ellas utilizaban multitud de patentes de la marca española.


Pero, la Guerra Civil Española primero y la Segunda Guerra Mundial a continuación, ponen en graves aprietos a la marca, que poco a poco se fue apagando. Por ejemplo Francia, durante la Segunda Guerra Mundial cesa la fabricación de vehículos para dedicarse a la producción bélica.


                                                                      Pegaso 1065 L Europa (1978)



Y una vez finalizada la guerra, nunca retomaría la fabricación de vehículos, mientras en la España de la posguerra el gobierno consideró que la única manera de que fuese rentable la marca era nacionalizándola, descartando la fabricación de vehículos de lujo ante la grave crisis económica en que se encontraba el país, sustituyéndolos por la fabricación de camiones, que era lo que en esos años necesitaba el país.


Se crea ENASA y se llega a un acuerdo con los herederos de la marca Hispano-Suiza para adquirir sus fábricas y patentes. Y así es como nace la marca PEGASO.


                                                                 Hispano-suiza H6b Xenia (1938)



Hoy en día los modelos que aún existen son piezas muy cotizadas en el mercado, pagándose considerables sumas por algunos de los modelos, que se encuentran en colecciones privadas y en museos.



Y para terminar, una anécdota: las famosas alas de cigüeña que llevan los Hispano Suiza encima del radiador, a modo de mascarón de proa de un barco (valga la comparación), es en honor a una escuadrilla de cazas franceses que usaban motores de esa marca en sus aviones y llevaban pintada una cigüeña en el fuselaje y que eran conocidos por su arrojo y valor en la Gran Guerra.  



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Autor: Jonathan Pastrana González

Restaurador y marchante de vehículos clásicos

Caballero de la H.N.M.E.



















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