martes, 27 de marzo de 2018, 09:35
Elmonarquico2015
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Nos dejó un hombre de Estado.

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Fiscalmaza



Miguel Adrover

El Fiscal General del Estado José Manuel Maza, falleció este pasado sábado día 18, la edad de 66 años en una clínica de Buenos Aires, en la que estaba siendo atendido de un proceso producido por una infección.


Maza se sintió indispuesto mientras participaba en la Asamblea de Ministerios Públicos Iberoamericanos (AIAMP) que recientemente se ha celebrado en la capital argentina, por lo que los médicos aconsejaron su ingreso hospitalario. El proceso infeccioso que padecía derivo a más, agravando su estado de salud, pero días atrás nadie podía suponer el fatal desenlace.


José Manuel Maza era madrileño de nacimiento, segoviano de corazón y enamorado de Galicia. O por lo menos así lo presentó el fiscal superior, Fernando Suanzes, durante una de las primeras conferencias que ofreció, en Vigo, al poco de ser nombrado Fiscal General del Estado.


Se puede decir que el Fiscal General Maza, era un jurista brillante, intelectualmente admirable, y que supo extraer como pocos la esencia del Derecho y de la Historia. Su arraigo hacia las leyes y la justicia, hicieron que más allá del un jurista, quisiera ser consciente con sus decisiones, por lo que no dudo en aplicar también sus conocimientos de criminología y enriquecerlos con la especialidad penal. De allí su fama de esgrimista jurídico difícilmente superable.


El año que ha permanecido en el puesto confirma que su elección fue un acierto, y que tenía autoridad moral e intelectual para demostrar que en nuestro país el modelo de fiscal independiente, pieza clave del Estado de Derecho, es posible.


José Manuel Maza fue un hombre de Estado, que en su empeño por ser justo y aplicar dicha justicia de forma ecuánime, defendió la ley y la poderosa fuerza de las normas hasta sus últimas consecuencias, sabiendo que a través de esa defensa, estaba también la protección de los bienes más valiosos que poseemos los seres humano: nuestra libertad y los derechos legislativos fundamentales e igualitarios que nos asisten como individuos.


Maza siempre demostró ser un ferviente defensor de nuestra Constitución, sus últimas actuaciones en el conflicto secesionista catalán así lo avala, y que luchó por proteger a la misma desde la razón, la ley y, sobretodo el sentido común, todo ello en pos que en nuestro país, que amaba profundamente, fuera posible una convivencia y una democracia estable, fuerte y solidaria.


El recorrido del Fiscal General Maza durante toda su carrera, le demuestra como un humanista por encima de todo. Que quiso ser fiscal, estudió, se preparó y consiguió ser número uno de su promoción. Una vez hubo terminado su carrera universitaria quiso ser abogado, ejerció, fue Letrado de la Red Nacional de Ferrocarriles, pero sucumbió a la llamada de la judicatura. Y allí encontró lo que realmente le llenaba, el mundo de la jurisprudencia, y llego a conocerlo muy bien, hasta sus últimos rincones, desde el Decanato de los Juzgados de Madrid hasta el Tribunal Supremo, pasando por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid o la Audiencia Provincial de Madrid.


A pesar de todo, durante años José Manuel Maza siguió deseando algo más, quería dedicarse a la docencia, y consiguió practicarla durante diez años como Profesor Asociado de Derecho Penal en la Universidad Autónoma de Madrid. Hace poco publicó su tesis y culminó una de sus grandes ilusiones: ser doctor en Derecho.


En su persona se dan los parámetros del servidor público de primer orden: comprometido, valiente, justo, responsable, fiel a los principios que sostienen la función pública española que deben servir para generar confianza y transmitir la máxima seguridad, ya que son los encargados de proteger el interés general y el bien común de los ciudadanos.


Como muestra en uno de sus últimos actos públicos volvió a repetir uno de sus dogmas, «Cada acusado, cada condenado es una persona que merece una justicia justa, una atención personal para su caso, y una sentencia ajustada a los hechos y a nuestro Derecho»


El conflicto de Cataluña marcó los últimos meses de su vida, proporcionándole una notoriedad que quizá nunca había deseado ni buscado. Pero ello no le amedrantó ni le hizo temblar el pulso, dirigió con mano firme las querellas contra los dirigentes secesionistas en el momento más delicado para el Gobierno. José Manuel Maza se fue antes de tiempo, antes de concluir la misión que ahora la democracia le tenía reservada como fiscal general del Estado.


No sabremos cuales hubieran sido sus próximas decisiones, no sabremos cuales hubieran sido sus nuevos pasos, pero sí sabemos que hubieran sido firmes y justas. Se ha ido un buen juez, se ha ido una buena persona, se ha ido una persona de Estado.


Para finalizar este artículo, quiero hacer mías las palabras del ministro de Justicia Rafael Catalá; “Descanse en paz José Manuel Maza. Un extraordinario jurista y servidor público. La justicia y el derecho pierden a uno de sus más destacados profesionales”


Miguel Adrover Caldentey

Director de El Monárquico






















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