jueves, 23 de noviembre de 2017, 04:39
Elmonarquico2015
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Confluencia de caminos

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He recorrido un largo camino trazado desde la antigüedad. Empedrada historia, primitivos lugares tapizados con pequeñas cuadrículas de piedra que hablan de anteriores viajes. Cantos gastados que cantarán ulteriores movilizaciones de perfiles buenos, malos, regulares, ricos y pobres, seres que serán mañana.


Los muros del camino que acompañan algunos de nuestros pasos, son espectadores indiferentes de la transición de paisajes dispares. Paredes que serpentean. Borrachera de horizontes diferentes. Árboles eternamente unidos por el deseo, robles, abedules, abedules y robles. Colores que se mueven muy despacio en sentido contrario, verdes oscuros, claros, amarillos y marrones, todos ellos colorean la hermosa Galicia.


El camino primitivo de Santiago agasaja con viejas leyendas. El aire que nunca olvida, recuerda fragancias de fragmentos de vidas, otras horas, días y años. Los viajeros, de sentidos y sentimientos doblados, algunos encontrados y otros livianos, pesados, pero todos guardados en amplias mochilas, afrontan la décima etapa desde San Román da Retorta a Melide.


Alternancia de asfalto y caminos de tierra. Cuestas mentirosas que se disfrazan de pequeñas elevaciones, un valle y su núcleo llamado, Burgo de Negral. Continúa el sendero y decreciendo en tamaño, la minúscula convivencia entre los hombres se hace pueblo en Vilacarpide.


Ínfimas poblaciones siguen saliendo al paso, como cobelas, son pequeños rincones en los que los minutos pasan deprisa. Ponte Ferreira, triunvirato que integra una aldea, un puente romano y su pequeño río. Eterna pasarela de un solo ojo, reflejada en el espejo de agua, que invita al peregrino a detenerse, respirar profundamente por prescripción del alma.


Carballal, Leboreira, Bouchazán, la Iglesia de San Xurxo de augas santas, cruces que asoman al camino. Cultura castreña “castro de a Ourela". La sierra de Careón piqueteo de pinares y prados, un hospital de San Juan de Jerusalén que fue, y se ha desvanecido, la montaña lo ha escondido, queda el recuerdo.


Pasos cortos en Vilamor e Irago de Arriba, estáticos en Melide, doloridos y sangrantes. Un mar de peregrinos que confluyen de otro camino de Santiago, el francés.


Curar los pies, el alma ha cicatrizado.




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Autor: Xavier Eguiguren 
















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