jueves, 13 de diciembre de 2018, 07:35
Elmonarquico2015
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Palomas mensajeras, heroínas anónimas de la historia

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FranciscoJ.Tostado

Puede que a alguno de vosotros al tener cerca una paloma le cree cierta angustia, puede incluso que experimentéis cierta fobia a ellas, pero debo romper una lanza a su favor ya que estamos en deuda con estos animales. Las palomas mensajeras han estado presentes en muchas batallas desde tiempos inmemoriables empleándolas para llevar mensajes que en ocasiones eran vitales para ganar una guerra, y no debemos retroceder muchos años para comprobarlo.


Durante las dos grandes guerras del siglo XX cumplieron los trabajos que se les encomendaban con una eficacia cercana al 98%, mucho mayor que el mejor soldado, y eso a pesar de que sus arriesgadas misiones ocasionaban que solo sobrevivieran entre el 10 y el 15% de ellas porque no solo tenían que esquivar las balas, sino que debían temer más a otro enemigo mucho más letal, el halcón peregrino, cuya gran visión y lanzándose a más de 300 km/hora desde arriba, no daban muchas oportunidades a las palomas que tenían allí un punto ciego en su visión periférica.


En el caso de los alemanes, estos halcones eran adiestrados para dar caza y matar a las indefensas palomas sin piedad, mientras los ingleses los entrenaban para que fueran capaces de cazarlas y llevarlas a sus bases, con la ventaja de que así podían averiguar los mensajes que transportaban. No solo llevaban mensajes, en ocasiones, portaban una ligera minicámara, patentada en 1903 por el alemán Julius Neubronner, que grababa la posición del enemigo. Era tanta la confianza en estas aves que la tripulación de los bombarderos debían llevar un par de palomas mensajeras para poder comunicarse con su base en el caso de que se les estropeara sus radios.


Bus tipo B de Londres, convertido en palomar en uso en el norte francés y en Bélgica durante la Primera Guerra Mundial.



Ayudaron a ganar batallas, guerras y salvaron cientos, miles de vidas, y por todo ello, en 1943 se crearía la Medalla Dickin, un galardón que quería premiar el esfuerzo no solo de las palomas mensajeras sino también de todos los animales que sirvieron en la  Segunda Guerra Mundial. 


Miremos más atrás en el tiempo…


Comprobamos que en el Génesis ya se menciona el primer mensaje traído de tierra a mar usando palomas, y según Charles Darwin, encontramos al primer colombófilo con el faraón Userkaf de la quinta dinastía egipcia. También de los egipcios encontramos la primera representación de la paloma mensajera en una suelta de palomas representada en una pintura de los hipogeos de Medinet-Abú, que anunciaba el advenimiento de Ramsés II, y los navegantes egipcios que arribaban a puerto utilizaban palomas para adelantar la noticia de su llegada.


Pero en todas las épocas y civilizaciones se utilizaron. Desde la antigua Grecia (con las que también daban a conocer los resultados de las Olimpíadas), hasta Genghis Khan, que las utilizaba para orientar su flota marítima; desde los palomares que construyó Julio César para enviar noticias a Roma, hasta los chinos, que tras construir la Gran Muralla también los fabricaron en tramos de treinta kilómetros para mantenerse comunicados; desde los árabes de Oriente -Solimán el Magnífico puso nombre a cada una de sus 1200 palomas- hasta su introducción por ellos mismos en España.


Las hay que se convirtieron en heroínas individuales, como la paloma que dio la noticia de la derrota de Napoleón Bonaparte en la batalla de Waterloo en 1815 a los ingleses cruzando en tiempo récord el Canal de la Mancha, por cierto, esta paloma tenía nombre “Nathán Rothschild”; o la conocida “William of Orante” durante una misión aliada de la Segunda Guerra Mundial consistente en capturar una serie de puentes en los Países Bajos, algo que representaría un golpe definitivo para los nazis- Durante la batalla, los 2.000 soldados del 9º batallón de paracaidistas quedó aislado en Arnhem, sin refuerzos y sin equipo de radio. William los salvó al hacerles llegar un mensaje tras recorrer más de cuatrocientos kilómetros; o como “Mary”, que llegó a su destino con tres perdigones en el cuerpo y un ala arrancada a consecuencia de los ataques de los halcones alemanes. También las hay que cumplieron su deber colectivamente, como las palomas mensajeras que hicieron posible la defensa del fuerte de Verdún contra los alemanes en la Primera Guerra Mundial.


No sé si os lo habéis preguntado en alguna ocasión, pero… ¿cómo es posible que estos animales se orienten con tanta exactitud a lo largo de cientos de kilómetros? Algunos piensan que la magnetita de su pico percibe el campo magnético terrestre funcionando a modo de brújula; otros, creen que se orientan por el sol, aunque esto no explica que sigan orientándose en días nublados y por la noche; y los hay que dicen que tienen una memoria topográfica, como las aves migratorias. Entre los experimentos que se han realizado para dar respuesta encontramos uno que consiste en taparles el ojo izquierdo, algo que no afecta a su orientación en absoluto, mientras que si les tapan el ojo derecho, pueden perderse. La verdad es que sigue siendo un misterio por resolver y los expertos siguen perplejos.


Bien, lo cierto es que en la actualidad las palomas mensajeras son sustituidas por drones ordenadores y satélites, pero claro, no es lo mismo ya que estos no se arriesgan a que ningún halcón les de caza en pleno vuelo.



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Autor: Francisco Javier Tostado

Médico especialista en Obstetricia y Ginecología

Escritor, amante de la historia y bloguero

http://franciscojaviertostado.com





















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