viernes, 18 de enero de 2019, 02:30
Elmonarquico2015
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La Virgen del Pilar en la Catedral de Notre Dame de París

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Según fotografías que nos envía D. Mathieu Aguilar Rodrigues, secretario nacional  de la Hermandad Nacional Monárquica de España en Francia, en la catedral parisina también se celebró, el día de la Virgen del Pilar, patrona de la Guardia Civil española, de Aragón y de Zaragoza.


Parece ser, que el sacristán de la catedral, Stephan Urbaín, es nieto de un exiliado español, natural de Huesca. Nació a finales de los sesenta en un pueblecito cercano a Tarbes, a escasos kilómetros de la frontera con España. Terminó Ciencias Químicas en la Universidad de Toulouse. Desde niño, se sintió atraído por los temas religiosos. Su afición fue adquiriendo rigor y solidez científica gracias al contacto con personas e instituciones de prestigio. Esa formación la completaba ejerciendo de monaguillo en la catedral de Tarbes a la vez que perfeccionaba sus conocimientos de idiomas, llegando a hablar correctamente francés, español, italiano, alemán e inglés y estaba fascinado por el culto católico.


Terminada su carrera se traslada a Paris en busca de trabajo. Todos los días visita la catedral de Notre Dame, donde conoce a las gentes que colaboran en el culto, trata con los sacerdotes y canónigos del templo y, sobre todo, queda impresionado por el esplendor y la hermosura del ceremonial catedralicio y siente que “su” lugar es ese.


Un buen día, solicitaron su concurso para que supliera una ausencia. Fue tal su entrega, celo y ejemplaridad que causó la admiración de sus superiores.


Ese joven, culto, profundamente religioso, exquisito en el trato con lo sagrado, que se excedía generosamente en el cumplimiento de sus deberes, fue nombrado vigilante estable, cargo que ejerció durante seis años.


Cuando quedó vacante la plaza de Sacristán General, la elección no era dudosa y Stephan Urbaín fue elegido.


Con seis personas a su cargo, sus funciones van desde el correcto desarrollo del culto, el cuidado de ornamentos, y libros de la sacristía, hasta la acogida de sacerdotes que, de todas las partes del mundo, se acercan a celebrar misa en Notre Dame, pasando por buen funcionamiento de las campanas.


Pero Stephan Urbaín tiene otros dos amores: La Guardia Civil y la Virgen del Pilar.


Con frecuencia desde Tarbes atravesaba con familiares y amigos la frontera con España. En Bielsa vio por primera vez a la Guardia Civil. Iba asiduamente al cuartel y conversaba con los agentes que le impresionaron hondamente por todo: por las dificultades de su misión, por la sencillez y austeridad de sus viviendas, por el coraje que mostraban al relatar su trabajo diario, por su sentido de la disciplina y hasta por sus diversos atuendos.


Aquellas incursiones en territorio oscense y el frecuente e intenso trato con los guardias y sus familias le marcaron profundamente, hasta tal punto que pensó que el Sacristán Mayor de Notre Dame bien podía vestir el uniforme de la Guardia Civil en el ejercicio de su oficio. No le fue fácil conseguir el cambio de la túnica azul claro que portan todos los servidores de la catedral y que él mismo vistió con anterioridad.


En principio, se lo toleraron, pero, al final, se lo permitieron. Reconocían el trabajo bien hecho, su admirable celo por el culto divino, su dedicación y su competencia.



Hay que ver su cara de satisfacción y orgullo cuando se cala el tricornio, el capote y los complementos. Es un hombre alto y delgado, con el pelo muy corto y ademanes enérgicos. Viste el uniforme de la Guardia Civil, galones de alférez, y de su pecho cuelga una insignia que le identificaba como Sacristán General. 


Destaca en su piedad personal una entrañable devoción a la Virgen del Pilar. No ha estado nunca en Zaragoza, pero conoce muy bien la historia, y la tradición de nuestra patrona.


La imagen de Notre Dame de París se encuentra, sobre un pilar, junto a la columna derecha que da entrada al espacio del presbiterio y del coro. Es del siglo XIV. Pues bien, desde hace solo un par de años, hay un cartel colocado al pié de esa imagen de piedra con una inscripción francesa que, traducida al español, dice lo siguiente:


“Nuestra Señora de París, llamada también Virgen del Pilar”.
























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