lunes, 18 de diciembre de 2017, 13:47
Elmonarquico2015
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Cementerio militar alemán de Cuacos de Yuste

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Miguel Adrover

Recientemente, durante nuestra última escapada, tuvimos la agradable experiencia de visitar el pequeño y desconocido cementerio alemán en el que se encuentran enterrados los soldados de la I y II Guerra Mundial fallecidos en territorio español.


Este pequeño cementerio se encuentra situado en la Comarca de la Vera, al norte de la provincia de Cáceres y en la vertiente sur de la Sierra de Gredos. Está ubicado en el término municipal de Cuacos de Yuste y muy cercano al famoso Monasterio de Yuste, famoso por su historia y por ser el lugar donde decidió su retiro y muerte de Carlos I de España y V de Alemania. Primer rey español de la Dinastía de los Austrias y Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico.Probablemente, esta relación con Alemania, sea la causante de que esta sea la ubicación elegida por las autoridades alemanas para este cementerio.


En este pequeño cementerio alemán destaca sobre todo su sobriedad. No hay ornamentaciones funerarias, ni mausoleos, ni ángeles o demonios, todo él destila austeridad. Todo en su entorno, produce serenidad e invita a la reflexión. El cementerio, muy bien cuidado, tiene unas dimensiones totales de aproximadamente 75 metros de largo por unos 50 de ancho, y en el terreno sagrado se localizan simples cruces de granito, en las que sólo se indica el nombre del fallecido, su rango, así como la fecha de nacimiento y muerte. Las cruces se encuentran perfectamente alineadas, alcanzando en su parte más ancha un fondo de 9 filas.


En él se encuentran enterrados aquellos soldados, aviadores y marinos alemanes de la I y II Guerra Mundial que llegaron a las costas y tierras españolas debido a naufragios o derribo de sus aviones, principalmente en aguas de las Islas Canarias y Baleares.


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Grabadas en las cruces puede leerse el nombre del militar, su rango y el día del fallecimiento. Bajo ellas se encuentran sepultados aviadores y marinos alemanes de la I y II Guerra Mundial que llegaron a las costas y tierras españolas debido a naufragios o al derribo de sus aviones: 26 de la I Guerra Mundial, 129 de la II, la mayoría pertenecientes al Ejército del Aire y a la Marina de Guerra. También hay 8 desconocidos.


En la década de los 70, el gobierno alemán, a través del Volksbund Deutsche Kriegsgräberfürsorge (organismo encargado de velar por los cementerios de guerra alemanes), decidió reunir en un único lugar los cuerpos de los soldados alemanes repartidos por España.


El poder confeccionar la base de datos de donde estaban enterrados todos los soldados fallecidos en España, fue posible gracias a un arduo trabajo de investigación realizado por Gabriela Poppelreuter, ciudadana alemana afincada en Mallorca, funcionaria de la Embajada, quién recorrió 15.000 kilómetros con la misión de visitar los cementerios de 68 municipios en busca de los restos de soldados alemanes de las dos guerras mundiales muertos en España y trasladar sus restos a Cuacos de Yuste.


Las obras se iniciaron en 1980 y ese mismo año comienzo el traslado de los cuerpos, finalizando la labor en 1983, siendo inaugurado de forma oficial el 1 de junio, con la asistencia de representantes de la Embajada Alemana, autoridades españolas y familiares llegados desde Alemania.

Todas las sepulturas son iguales y únicamente tienen una cruz en granito oscuro. Como inscripción figura el nombre del soldado, su rango militar, así como su fecha de nacimiento y defunción.


CementerioAlemanenCuacosdeYuste


Destacan los treinta y ocho marinos fallecidos en el hundimiento del U-77 frente a las costas de Calpe, los cinco submarinistas pertenecientes al U-966, un tripulante del U-760, otro del U-454, uno del U-447, cinco del U-755, uno del U-955 y uno del U-39 de la I Guerra Mundial, así como numerosos pilotos y tripulantes de la fuerza aérea (Luftwaffe). Igualmente existen ocho lápidas con la inscripción "Ein Unbekannter Deutsche Soldat", dedicadas a los restos de ocho hombres cuya identidad se desconoce.



No todos los soldados enterrados perecieron en el campo de batalla; algunos lo hicieron por accidente o causas naturales. Como los que en 1944 se encontraban en Francia y que se refugiaron en nuestro país, donde fueron confinados en diferentes lugares. Otros soldados de la I Guerra Mundial recibieron sepultura en Zaragoza, Las Palmas, Madrid y Alcalá de Henares.


Veinticinco fosas no guardan cuerpo alguno, debido a que los mismos habían sido depositados en osarios comunes o se desconoce su destino. Son las cruces que llevan la inscripción In memoriam.




Miguel Adrover

Director de El Monárquico

















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