viernes, 20 de octubre de 2017, 12:34
Elmonarquico2015
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La manifestación adulterada

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Su Majestad el Rey durante la lectura de unas poesías en memoria de las víctimas y en contra del terrorismo




Miguel Adrover

Que un grupo de personas, defendiendo una posición política ultra separatista, puedan aprovechar la muestra de rechazo contra el terrorismo yihadista, que mostró su brutalidad en Cambrils y Las Ramblas la pasada semana, para hacer apología del independentismo y mancillar el honor del jefe de estado, es a mi entender, sencillamente vergonzoso y una manipulación de toda una sociedad.


Después de una semana en que todos los españoles nos hemos sentido unidos al dolor de Cataluña, que nos hemos solidarizado con todos aquellos que sufrieron el impacto del terrible atentado que removió los cimientos de la población catalana, ayer nos sentimos ofendidos y avergonzados al ver que parte de esa sociedad, no tiene siquiera el respeto mínimo para demostrar una unidad civil necesaria y a la vez caminar en conjunto con el resto de la sociedad, poco más de un kilómetro, demostrando de esa manera, su enérgico rechazo a un terrorismo que está en guerra contra toda la sociedad europea.


Creo que es del todo incoherente que en dicha marcha en contra de los atentados islámicos, y el terror que genera la posibilidad de cualquier acto terrorista, bajo el lema de “No tinc por” (No tengo miedo), algunos pocos, porque no nos engañemos, eran unos pocos pero muy ruidosos, coreen cientos de gritos contra nuestro Rey Felipe VI y contra el gobierno de la nación, y ni uno solo contra los terroristas que provocaron la masacre.


Hay alguien que crea realmente que estos lemas nacieron espontáneamente de la sociedad catalana, yo creo que no, en estos momentos de dolor la mayor parte de la sociedad catalana iba a rendir un cálido homenaje a los afectados por el ataque terrorista, pero, como muy hábilmente saben hacer, una minoría ruidosa y separatista, reconvirtió ese acto de dolor en un acto de humillación y vergüenza para el resto de la sociedad española, que vivió de manera incrédula como se aprovechaba la ocasión para mancillar el nombre del Rey, hacer apología de la independencia y tener presencia en los medios de comunicación.


Y me pregunto, ¿Quiénes son los más beneficiados de actos como los protagonizados por este grupúsculo de “ciudadanos” en la manifestación de ayer sábado 26? A nivel personal tengo que decir que creo que los más beneficiados son los terroristas, ya que han conseguido que se escenificara la fractura de la sociedad contra la que atentaron, demostraciones como las vividas en esta manifestación, estoy convencido, hicieron sonreír a más de uno de los que desean ver como España se desmorona gracias a las fisuras que provocan grupos como los que ayer demostraron no tener ningún respeto por las victimas ni por el respeto a las instituciones.


También tengo que reconocer, y es una parte de la libertad que nos otorga la democracia y la constitución, que todos tienen el derecho a discrepar de actuaciones que pueda realizar el Gobierno de la Nación o la Casa Real, pero hay cauces legales para canalizar dichas discrepancias, si alguien tiene algo que denunciar sobre los actos de estas instituciones, existen los juzgados para canalizar dichas denuncias, que es donde deberían dirigirse los que quieran denunciar si creen que existen acciones ilícitas, y no intentar aprovecharse de una calle llena de buena gente, que lo único que desea es honrar a los muertos por la barbarie terrorista y demostrar su condena hacia los autores de dichos atentados.


Pero no quiero olvidar en este artículo a los miles y miles de catalanes que ayer se sumaron a este acto de condena, con el convencimiento de que estaban donde querían estar, demostrando entre muestras de afecto a los servicios de emergencia, a los cuerpos de seguridad, bomberos, sanitarios y todos los que estuvieron en primera línea, su gratitud y reconocimiento. Y a los afectados, a los que vivieron en sus carnes el dolor de las perdidas, demostrarles su afecto, y a los responsables de dichos ataques, expresarles claramente su repulsa.


Estoy convencido que entre los cientos de miles de participantes en la manifestación contra el terrorismo, eran muchos más los que deseaban hacer llegar un mensaje de cohesión y unidad contra la barbarie terrorista, que los que quisieron escenificar una imagen de odio contra unas instituciones que en todo momento, desde el día de los atentados, han estado al lado de la sociedad catalana.


Y tampoco quiero dejar pasar la ocasión para agradecer a Su Majestad, el Rey Felipe VI, su presencia y su temple ayer en la manifestación contra el terrorismo en Barcelona. Él fue allí en representación de tantos y tantos españoles que no pudimos estar en persona, una inmensa mayoría de españoles que condenamos el terrorismo, venga de donde venga, y que sentimos en nuestra propia carne el dolor que tienen que vivir las familias de las víctimas y que, aunque ellos no lo crean ni puedan reconocerlo, también lloramos en nuestro interior por esa Barcelona que ha sufrido el zarpazo brutal del terrorismo yihadista.


Ayer, nuestro Rey, creo que con su aplomo y su saber estar en esa difícil encrucijada, se ganó un poco más, el cariño de los españoles. El Rey demostró que estaba donde quería y debía estar, y haciendo en estos momentos lo que había que hacer: rendir un sentido y cálido homenaje a las víctimas de los atentados. Sencillamente esto, homenajear a las víctimas y demostrar repulsa a los asesinos.


No hace falta decir, que la hispanofobia que demostró ayer un sector de los manifestantes, como he dicho antes, minoritarios pero muy ruidosos y bien adoctrinados, no representa a toda una sociedad. Los barceloneses, los catalanes, no son como los que ayer exhibieron sus pancartas, lanzaron insultos y corearon frases hirientes sin el más mínimo pudor.


Estoy convencido que ayer, muchos catalanes sintieron vergüenza al ver cómo se insultaba al Rey de todos. Muchísimos catalanes no comprendieron como un acto de unidad contra unos actos terroristas que, con la fallecida hoy, se han llevado 16 vidas por delante, se convirtió en una manifestación politizada con alevosía, y sintieron en el alma la ofensa que se hacía a las víctimas del terrorismo islamista.


Yo creo, Majestad, que usted estuvo donde debía, que usted nos representó a todos. Que usted supo desde el primer momento donde quería estar, al lado de todos los catalanes y representado a todos los españoles de bien, y eso es de agradecer. Y si otros fueron a la manifestación con aviesas intenciones, con la clara intención de jugar sus cartas políticas separatistas, ultrajando la institución que usted encarna, allá ellos, son ellos quienes cuando se rompa la frágil cuerda en que se sustentan, quedaran retratados para su propia vergüenza.



Miguel Adrover Caldentey

Director de “El Monárquico”



* Foto: Web Casa de S.M. el Rey




















1 Comentarios

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Tu escrito lo has bordado .... Me emocionado cuanta verdad muy bien espresada ay en alla en hora buena ...no puede salir en algún periódico?cordiales Saludos Marga

escrito por Marga Thomas sastre 28/ago/17    13:20

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