sábado, 21 de octubre de 2017, 12:06
Elmonarquico2015
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No tinc por. (No tengo miedo)

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Crespon negro sobre la ciudad de Barcelona

                        El crespón negro sobre la panorámica de la ciudad de Barcelona. Lionel.Small



Miguel Adrover

Hoy quiero hacer mía la voz de millones de catalanes que hoy se han levantado sobrecogidos por las acciones terroristas que dejaron un reguero de sangre sobre las Ramblas y  Cambrils.


Quiero hacer mía voz de millones de catalanes que hoy, a las 12 del mediodía se han callado para respetar un sepulcral minuto de silencio en honor a las 14 víctimas mortales y el centenar de heridos que dejó el atentado terrorista sucedido ayer.


Quiero unir la mía a la voz de millones de catalanes que gritaron al unísono “No tinc por”. Y que ese “No tengo miedo” sea el lema con el que empecemos a ganar la batalla a los fanáticos terroristas que quieren sembrar de terror el mundo que conocemos.


Ayer, una vez más, como ya ha sucedido en Bruselas, en Londres, en París, y en tantas otras ciudades, la barbarie de unos asesinos sedientos de sangre, nos devolvió con extremo dolor a la desgarradora realidad, estamos inmersos en una guerra global, donde el fanatismo es el abanderado de un ejército invisible que no tiene ninguna consideración hacia la vida humana del que consideran su enemigo.


Y ese enemigo, hoy soy yo, o es usted, querido lector, o nuestra madre, o nuestros amigos, o nuestros hijos, cualquiera que se cruce en ese camino de barbarie que han decidido a llevar a cabo esos lobos en un lugar cualquiera, en un momento indeterminado, y sin ningún motivo más que estar en aquel lugar, en ese momento.


Sí, ha llegado el momento de hacerles entender que no tenemos miedo, que “No tenim por”, que su lucha será baldía, ya que somos muchos, millones, los que deseamos que nuestro mundo sea un lugar donde vivir en paz, y que ellos no son nadie para intentar derrumbar nuestro futuro.


Y esto solo lo podemos conseguir arropando a nuestros cuerpos de seguridad, alentando a los Mossos, a la Guardia Civil, a la Policía Nacional, y a todas nuestras Policías Locales, para que desarrollen, con la máxima eficiencia su labor. Que sigan luchando cada día y velen por nuestra seguridad, al tiempo que nosotros les transmitimos nuestro apoyo y nuestra confianza.


Y no dejándonos amedrentar, no podemos caer en la tentación de que nos ganen la guerra sicológica de hacer que nuestra libertad se encoja por el miedo, esta una de sus armas más peligrosas, el hacernos tener miedo. Y yo no quiero tener miedo, no tengo miedo, “no tinc por”.


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S.M. el Rey Felipe VI al frente del grito unánime de los ciudadanos "No tengo miedo" en Barcelona, ante la barbarie terrorista



Seamos conscientes de una vez, tanto a pie de calle, como en las instituciones, gobierno, ayuntamientos, grandes y pequeños, que lo que estamos viviendo es una guerra en toda regla, que nos han declarado la guerra, que tenemos el enemigo en casa, y que desconocemos su identidad, desconocemos sus planes, desconocemos sus motivos, y desconocemos su ideología. Pero el enemigo existe, es real, y solo quiere una cosa, nuestra sangre, nuestro dolor, nuestra destrucción.


Si anteriormente vivimos lo mismo fuera de nuestras fronteras, ayer fue en Barcelona, en casa, donde todos tenemos conocidos, amigos, familiares, y a todos se nos hizo un nudo en la garganta.


Pero mi pregunta es, ahora que hay cientos de pueblos en fiestas patronales, y miles de personas en la calle celebrándolas, ¿cómo podemos dejar de temer que cualquiera de estos lugares, a lo largo y ancho de nuestro país, sea un potencial objetivo?


Si algo tengo muy claro, es que a estos malnacidos no les importa nada la vida humana, se revisten en un manto fanático de una ideología religiosa que nada tiene que ver con el Islam, para ellos es el mismo enemigo un niño de tres años que un policía o una religiosa, no entienden otro lenguaje que el de sembrar de sangre un camino que no les conducirá a ningún lado, ya que entre todos, entre todos nosotros, les venceremos, les ganaremos esta guerra, les meteremos en la cárcel, y seguiremos siendo libres.


Y mi convencimiento se mantiene firme al ver a miles de ciudadanos de Cataluña y de fuera de Cataluña ofreciéndose voluntarios para donar sangre, viendo como cientos de personas se ofrecen como traductores para paliar los problemas lingüísticos con los heridos y familiares extranjeros, viendo como médicos, enfermeras, psicólogos, se vuelcan en ayudar a los heridos, como las Ramblas y Plaza Cataluña se llena de flores y velas en honor a los caídos, viendo la solidaridad de nuestra nación, y de las naciones amigas.


Y estoy convencido que lo conseguiremos el día en que nuestros dirigentes, a niveles autonómicos, nacionales e internacionales, comprendan que lo que estamos viviendo es una autentica guerra, el día que dejen de poner paños calientes sobre nuestras heridas, el día en que dejen de jugar a los “progres” y empiecen a hablar claro a la gente. Que se tomen decisiones aunque sean arriesgadas e impopulares para según quién. El día en que empiecen a considerar plenamente que cada ciudadano de su ayuntamiento, comunidad, o nación, es un potencial objetivo para estos fanáticos sedientos de sangre y dolor ajeno.


Posiblemente el dolor y la rabia impregnen este artículo, lo reconozco y lo acepto, pero creo que ya son demasiadas las veces que nos hemos callado, y para mi, a pesar de tener el corazón todavía encogido por el llanto de las víctimas y sus familiares, hoy es el día para que todos empecemos a levantar la voz para decir “NO TINC POR”.


Miguel Adrover Caldentey.

Director de El Monárquico



























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