viernes, 20 de octubre de 2017, 21:54
Elmonarquico2015
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La magia de un país llamado España

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Miguel Adrover

El que dude que España sea magia, es que nunca ha estado en nuestro país, o que vive de espaldas a la realidad. Quien esto escribe fue, este pasado miércoles, testigo de uno de los muchos milagros que cada noche de verano suceden a lo largo y ancho de nuestro país.


Fue en la pequeña localidad mallorquina de Calonge, concretamente en el Bar Teléfono, cuando con unos amigos, aprovechando que el calor daba una tregua, fuimos a compartir unos momentos de tertulia, o como generalmente se conoce, a tomar unas cañas, para seguir disfrutando de una agradable velada después de la cena.


Lo que desconocíamos en ese momento, es que pronto seríamos testigos y partícipes de uno de esos momentos mágicos con los que constantemente nos sorprende la identidad de nuestro país. El del milagro de la multiculturalidad, el milagro de la fusión, el del ritmo, el del entendimiento, de la amistad, de la música y sobre todo, el de poder comprobar que en nuestro país existen únicamente las fronteras que cada uno quiere imponer, que entre nosotros, entre los españoles, entre diferentes personas de diferentes regiones, son mucho más los lazos que nos unen que las diferencias que nos separan.



El hecho fue, que en un momento dado, al Bar Teléfono, llegó un nuevo grupo de clientes, entre risas y bromas, saludos y complicidades, se fue formando una pequeña reunión, en ese momento, uno de los recién llegados, Gaizka Baena, vasco de nacimiento, busco su guitarra y se arranco con unos compases flamencos, enseguida fue seguido por la catalana Maribel Martín “la canija”, quién con una impresionante voz, empezó a poner letra a la banda sonora que improvisadamente empezaba a llenar el local y a atraer la atención de los clientes habituales, al poco, el violinista madrileño de madre holandesa, Víctor Guadiana, unió los acordes de su violín a los demás, alguien sacó un cajón flamenco para llevar la percusión, y la magia se hizo presente.


La voz de Maribel llenaba el local, la guitarra de GaizKa se convertía en el duende que se paseaba entre los asistentes, mientras el violín de Víctor, electrizaba con su fusión a todos los presentes y la percusión de la caja marcaba el ritmo. Nadie permanecía ajeno a lo que estaba sucediendo, en esos momentos todos sentimos como lo que ocurría era algo excepcional, las palmas acompañaban los acordes, palmas entregadas por manos mallorquinas, por manos extranjeras, por manos gallegas, por manos catalanas, todas con los mismos (o intentándolo) acordes, siguiendo el ritmo de aquella improvisación.


No había exclusiones, no había distinciones, no había fronteras, el Bar Teléfono, GaizKa Baena, Maribel “la canija” y Víctor Guadiana, hicieron por unas horas que todos fuéramos uno, todos disfrutáramos del momento, de estar allí, no había intereses, no era una actuación de un grupo, no era algo planeado. Era la magia del momento, de la noche, de compartir su arte y su alegría. 


En pocos momentos los que antes éramos unos desconocidos, nos convertimos en cómplices de una velada única e irrepetible, por unos momentos todos fuimos partícipes de lo que estaba sucediendo, de sentir a flor de piel lo que nos transmitía la música que improvisadamente se había adueñado de todos.


Estoy convencido que todos los que estuvimos esa noche, ahora deseamos que en cualquier bar o plaza de nuestra geografía, podamos volver a repetir algo igual, que en cualquier rincón nos demos de bruces de nuevo con la magia que hace que este país nuestro, sea siempre especial y sea siempre mágico.


Estoy convencido que lo que vivimos esa noche, es la mejor demostración de que el nuestro es un país de entendimientos, de fusión, de multiculturalidad, de música y amistad. Y lo que más nos gusta, a los que nos sentimos ciudadanos de este país, es compartir lo que nos une, estrechar lazos de amistad, tender puentes de comunicación, y disfrutar juntos de la magia de una noche de verano en cualquier lugar que la sintamos.


Por ello, si me permites un consejo querido lector, deja siempre una posibilidad para que la magia se adueñe de cualquier noche, y que también, se adueñe de ti.


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Autor: Miguel Adrover Caldentey

Director de El Monárquico



















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