domingo, 22 de octubre de 2017, 10:19
Elmonarquico2015
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300 aniversario de la Real Compañía de Guardiamarinas (II). Los buques escuela

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Carlossesma

Continuando con la celebración del 300 aniversario de la Real Compañía de Guardiamarinas, haremos un pequeño viaje a bordo de los barcos que fueron utilizados por los guardiamarinas para su formación, que en un principio eran buques en servicio y no exclusivos como buque escuela, hasta que en el siglo XIX se utilizó el Princesa de Asturias, para esta tarea continuando hoy en día con el Juan Sebastián Elcano.


En 1717, año de la creación de la Real Compañía de Guardiamarinas, tal y como conté en el artículo anterior, ingresaron en la Academia dos promociones, de las que un centenar formó parte de la primera expedición del cardenal Julio Alberoni, Ministro de Felipe V, para la conquista de Cerdeña, que estaba ocupada por Austria debido al Tratado de Utrecht. Esta Armada fue confiada a Juan José Navarro, Marqués de Mari, cooperando en esta acción los Guardiamarinas junto a las tropas de la Casa Real, las Reales Guardias Españolas y las Valonas.


El 22 de agosto de 1717, las tropas españolas desembarcan en Cerdeña y recuperan la isla en pocos días. El casus belli esperado fue la detención en Milán del Inquisidor General de España por las tropas del emperador. Felipe V prefería una expedición a Nápoles, pero la falta de efectivos aconsejaron lanzar una operación anfibia sobre Cerdeña, excelente puente hacia el resto de Italia.


Se encargó de la empresa, a José Patiño, Intendente General de la Marina, que trabajó incansablemente hasta reunir en Barcelona una veintena de navíos de guerra y cerca de un centenar de transportes, en los que se embarcaron 8.000 hombres, 600 cañones, 50 cañones de sitio, 12 de campaña y gran cantidad de pertrechos, municiones y víveres para tres meses.


El mando de la flota, tal y como ya se ha dicho, recayó en el marqués de Mari y el de las tropas expedicionarias, en el marqués de Lede. Zarparon a finales de junio en dos escuadras distanciadas unos días que, por la meteorología adversa, se convirtieron en 20 a su llegada a la bahía de Cagliari, lo que permitió a las fuerzas austriacas preparar la defensa. Con todo, las dos escuadras se conjuntaron hacia mediados del mes de agosto y, el día 22, protegidas por varias galeras, las tropas desembarcaron en una playa cercana a Cagliari sin mucha oposición.


                                                  Batalla del Cabo Passaro. Pintura de Richard Paton


Protegidas por la flota y la continua llegada de suministros desde Barcelona, las operaciones en tierra se desarrollaron con celeridad. La conquista de Cerdeña propició la siguiente expedición, contra Sicilia e inspirada por Alberoni. En el puerto de Barcelona se concentró una flota al mando de Antonio Gaztañeta compuesta de cinco escuadras: 40 navíos de guerra y más de 300 transportes para proyectar cerca de 30.000 hombres a las órdenes de Lede, que se hicieron con la isla en pocos días, salvo las plazas de Mesina, Milazzo y Siracusa.


Los barcos en los que estuvieron estos primeros guardiamarinas fueron los navíos Santa Ysabel (buque insignia de la flota), Santa Rosa, el San Felipe, San Jenaro, y entre otros el San Juan Bautista, que una vez tomada la isla, la noche del 23 de enero de 1718 se encontraba cerca del cabo de Gata y se dirigía a Cádiz en compañía de la fragata "Galera de España", estando el navío al mando del capitán de fragata D. Rodrigo de Torres y Morales. Las dos naves se enfrentaron a tres buques de guerra holandeses en un combate que duró hasta el día siguiente, quedando los buques holandeses muy dañados, y resultando muerto de un balazo de artillería D. Antonio Hermenegildo de Barrutia, primer guardiamarina muerto en acción de guerra. Mientras, otros siete compañeros guardiamarinas que iban a bordo llegaron a Cádiz incorporándose a la Real Compañía de Guardias Marinas. El tiempo de embarque de estas dos promociones duró unos seis años, siendo promovidos a oficiales a los nueve años de su incorporación a la academia.


El 25 de febrero de 1777 se dispone que 120 guardiamarinas formen la primera promoción de las dos nuevas Academias de Cartagena y Ferrol. Los 60 de la de Ferrol embarcaron en Cádiz a bordo del navío San Miguel, a cargo de D. Francisco Javier Winthuysen Pineda, por otro lado los 60 asignados a la de Cartagena, estuvieron a cargo de D. José Mazarredo, embarcando en los navíos San Eugenio y Vencedor.

                                                                                           Navío San Eugenio


El 8 de octubre de 1825 se había dispuesto que la clase de guardiamarina dejase de constituir cuerpo como hasta entonces. Una Real Orden de 23 de noviembre de 1827 decía que los guardiamarinas no debían hallarse nunca desembarcados y habrían de sufrir examen de los estudios necesarios para saber llevar un buque de uno a otro puerto. Después de navegar seis años, día por día, habrían de aprobar un segundo examen para ser promovidos a alféreces de navío. La navegación la efectuaban en las condiciones de un marinero y habían de familiarizarse con los riesgos de a bordo, siendo utilizados para este menester, todos los barcos de la Armada, por lo cual los guardiamarinas eran distribuidos según necesidad.


Por Real Orden de 22 de enero de 1828 se suspendió la realización del proyectado Colegio Naval y se determinó poner en venta los libros y mobiliarios de las antiguas academias. En adelante los que optasen a plazas de guardiamarinas habrían de realizar los estudios en centros autorizados, como los Colegios de San Telmo y Escuelas de Pilotaje. Examinados en los Departamentos de materias elementales y otras relacionadas con la navegación; los aprobados embarcaban por un período de seis años y al cabo de ellos eran examinados nuevamente sobre ejercicios teóricos y prácticos de las materias que debe conocer un oficial de Marina, superados los cuales favorablemente, eran nombrados alféreces de navío.


                                                                      Colegio Naval de San Telmo en Sevilla



En mayo de 1831, se estableció la Academia Naval experimental en la que los guardiamarinas realizaban las prácticas a bordo de la fragata Perla.


                                                                                              Fragata Perla



En 1858, los guardiamarinas de primero eran considerados como sustitutos de los oficiales. Al año embarcaban como guardiamarinas de segundo año en la corbeta de instrucción «Isabel II», donde tras cuatro años y previo examen eran ascendidos a guardiamarinas de primera, siendo distribuidos en los distintos buques hasta que hubiese vacante de oficial, regresando a la Escuela para su promoción a alférez de navío; siendo para ello condición indispensable que hubiesen permanecido durante seis años en buques armados. La clase se hallaba sobre el alcázar de la corbeta. El comandante ostentaba el empleo de capitán de navío o fragata.


Por Decreto de 10 de septiembre de 1869, siendo ministro de Marina D. Juan Bautista Topete y Carballo, se establece en la fragata Asturias, de pontón en Ferrol, la Escuela Naval Flotante. Las clases se iniciaron el 1 de abril de 1871. La Asturias nombre que se adjudicó a la fragata Princesa de Asturias a partir de la revolución de septiembre de 1868 era un buque de madera de 1.575 toneladas de desplazamiento. Fue su primer director el capitán de navío Victoriano Sánchez Barcáiztegui, que sustituyó a quien lo mandaba interinamente desde el comienzo, capitán de fragata José Ruiz Higuero. Los cargos de segundo y tercero correspondían a capitanes de fragata y tenientes de navío de primera clase. El cuadro de profesores lo constituían quince tenientes de navío.


Antes de establecerse la Escuela Naval Flotante, los guardiamarinas, en virtud de una Real Orden de 16 de octubre de 1860, efectuaban sus estudios y prácticas de mar en el navío Reina Isabel II, que a la vez fue buque-escuela de cabos de cañón y de marinería. Por otra Real Orden de 24 de mayo de 1863, dejaría de ser buque-escuela de guardiamarinas, por haberse habilitado para ello las fragatas Esperanza, Cortés, Reina Cristina, y las corbetas Trinidad, Santa María y Villa de Bilbao. Desde 1878 los alumnos efectuaban sus prácticas de navegación en las fragatas Blanca, Almansa y Carmen.


Posteriormente las realizarían en la fragata blindada Numancia. En 1903 se unifica el mando de la Asturias y Villa de Bilbao hasta 1919 año en que fue dada de baja. El 1 de septiembre de 1906 ingresaron los quince alumnos de la última promoción que cursarían en la Asturias sus estudios.


Fotografías del Princesa de Asturias


                         Prácticas con botes por guardiamarinas al costado del Princesa de Asturias


                                                                           Cubierta del Princesa de Asturias


                                      Profesores (izquierda) y guardamarinas (derecha) del buque escuela


                                                                             Alcázar del Princesa de Asturias


                                                                                     Comedor y biblioteca


                                                                                          Sollado (dormitorio)



Fotografías de: Libro Buques de la Armada Española a Través de la Fotografía. (1849-1900), revista El Mundo Naval Ilustrado. Año 1.897, la revista La Vida Marítima. Año 1.902, J. David, del libro La Fotografía de la Marina Española en el Museo Naval. (1.850-1.935), y el libro Buques de Vapor de la Armada Española.


En 1886, a iniciativa de Fernando Villaamil, que propugnaba que los alumnos de la armada española recibiesen parte de su formación en buques a vela y empleando las maneras tradicionales de navegar, cuando estaba comisionado en Inglaterra para la adquisición de un buque que reuniera las características adecuadas para cumplir la misión de buque escuela, mientras además, cumplía con las labores de obtención de suministros para la Armada y de inspección en la construcción de un nuevo concepto de buque, el destructor. Villaamilcompró por 60. 000 pesetas el viejo clíper, “CarrickCastle” construido por los talleres de John Elder en 1866. El precio pagado por su compra, era inferior al coste del transporte a España de los suministros adquiridos para las defensas submarinas, que fueron transportados en el “CarrickCastle”, por lo que la operación supuso un ahorro. Fue dado de alta en las listas de la Armada, y pasó a prestar servicios como buque escuela con la clasificación de corbeta con el nombre de Nautilus, dado de baja en el año 1933 en La Graña (Ferrol) .



En 1912 se publicó el reglamento del nuevo centro, previsto inicialmente sólo para aspirantes, pues los guardiamarinas y alféreces de fragata cursaban sus estudios en el crucero Carlos V, en Ferrol, una vez finalizados los cursos de aspirante. Algunos años más tarde los alumnos realizarían sus prácticas de navegación en los cruceros Cataluña, Reina Regente, Victoria Eugenia y transporte Almirante Lobo. La mencionada disposición de 1 de febrero de 1912 establecía quedasen afectos a la Escuela un crucero de segunda clase, un destructor, un submarino y un torpedero.




En 1922 la Armada adquirió el Galatea, construido a finales del pasado siglo XIX en Glasgow y permaneciendo en activo hasta 1982. En su primera vida como barco mercante, tuvo los nombres de Glenlee, Islamount y Clarastella. Actualmente se encuentra en la localidad escocesa, localidad donde fue construido.


Comenzó en 1925 sus viajes de instrucción, junto al Carlos V, y a la ya antigua corbeta Nautilus, asignado a la formación de los futuros oficiales de la Armada.


 En 1928 fue relevado por el buque de nueva construcción Juan Sebastián Elcano en las tareas de formar a los oficiales siendo asignado el Galatea a escuela de marineros especialistas como buque de maniobra, después de sustituir los motores por otros más potentes de 800 caballos.



Durante la postguerra, el número de aprendices descendió y el barco llegó a navegar con solo ocho estudiantes según consta en un parte de operaciones del año 1941. A partir de 1946 el número de alumnos creció de nuevo y comenzaron las travesías por el Atlántico y por el Mar del Norte. En 1946 navegando a la altura de Azores una borrasca con vientos de 175 km por hora lo desarboló. Su último viaje como buque escuela lo efectuó el 15 de diciembre de 1959, tras lo cual quedó amarrado en los Arsenales de Ferrol, debido a que la Armada que no se decidía a ordenar su desguace ante la fuerte oposición ciudadana, que quería que se conservase. Sus últimos años en nuestro país, fueron penosos, primero por el expolio sufrido en Ferrol y después al intentar que fuese utilizado en la Expo92, proyecto que quedó en nada por su alto coste, quedando el Galatea pudriéndose en aguas del Guadalquivir. Al final en 1992 era adquirido en subasta pública por 8 millones de pesetas por la ClydeMaritime Trust de Glasgow.



                            El Galatea hoy en día en Glasgow (foto archivo de RTVE)


El 5 de marzo de 1927, el buque escuela Juan Sebastián de Elcano fue botado en Cádiz, y es entregado a la Armada el 17 de agosto de 1928, pero esa es otra historia, que se la contaré la próxima semana.






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Autor: Carlos Sesma Alcón

Presidente provincial de la H.N.M.E. en Alicante

Capitán de corbeta de la Armada Española en la Reserva





















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