martes, 25 de septiembre de 2018, 00:56
Elmonarquico2015
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Curiosidades de linaje. La novia de Serón

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                                                                   Villa de Serón en el norte de Almería (4)



Año del Señor de 1478. Reconquista. Gobiernan Castilla y León los Reyes Católicos Isabel y Fernando.


Espacios políticos hacia el 1360. Tras las grandes conquistas del siglo XIII, Granada permaneció más de dos siglos como último territorio musulmán; quedando configurada la "España de los cinco reinos"(2)



Situación histórica:


En 1478 la frontera con los moros se encontraba en Lorca (Murcia) y era utilizada como escenario de correrías y cabalgadas entre uno y otro bando. Las cabalgadas estaban protagonizadas por grupos reducidos de gente de guerra que entraban fugazmente en campo enemigo para sustraer bienes.


Personajes:


Don Diego López de Guevara, natural de Lorca, capitán.

Don Tomás de Morata, natural de Lorca, capitán.

Don Pedro Navarro de Álava, natural de Lorca, capitán.


La novia de Serón, según Morote (1):


" Se juntaron con gran secreto cuarenta caballeros nobilisimos, descendientes de los primeros conquistadores de Lorca y decretaron hacer ellos solos una entrada en el reino de Granada. Formaron una lúcida compañía bajo la acertada conducta de Diego López de Guevara. Encaminaron su marcha para Aspilla, de donde pasaron a la parte de Fuencaliente, sitio entre la famosa villa de Serón y la ciudad de Baza a catorce leguas de Lorca (78 kilómetros). Seis días se mantuvieron emboscados en la fragosidad y espesuras de aquellos montes, esperando en la cercanía del camino de Baza ocasión oportuna que les trajese a las manos alguna memorable empresa.


Al fin de dicho tiempo, vieron venir de la parte de Serón una comitiva muy lúcida, que con mucha alegría caminaba hacia la parte de Baza. Se componía de doce valerosos jinetes moros, que escoltaban a una gallarda y noble mora, hija del alcaide de Serón y declarada esposa del alcaide de Baza, a donde era conducida para celebrar sus bodas. Mandó Guevara montar a sus nobilisimos parientes y compañeros. Luego que vieron el bando moro, a la parte de Baza ya inclinado, salieron con la mayor presteza cortandoles la retirada, y fueron cercados de los caballeros lorquinos, rindiéndose con poca resistencia al escuadrón cristiano, salvándose con la fuga solo un moro, que con la mayor ligereza se encaminó a la villa de Serón a dar aviso de tan impensada novedad. 


La novia, que de ricas joyas y galas adornada, era conducida en una hermosa mula, ricamente enjaezada y guarnecida de vistosos arreos, quedó cautiva, aunque urbana y muy caballerosamente tratada, junto con once cautivos más que fueron conducidos al cercano sitio de la emboscada.


No tardó mucho tiempo el descubrirse a la parte de Serón mucha gente a caballo, que con la mayor presteza caminaba al sitio en que hicieron la presa los cristianos. Advirtió esto Diego López de Guevara, y preguntando a los cautivos, que gente fuese aquella, respondió uno, que era socorro de Serón, y que uno de los que se dejaban ver más de cerca, era un capitán de Baza muy celebrado por su valor; y esperaba en Alá, y en la valentía de los que salían al socorro, vengaran el agravio hecho por los cristianos en esta emboscada. 


El valeroso Guevara montó animoso en su caballo, y a su ejemplo sus esforzados compañeros, y porque fuesen menos los enemigos, pasaron por las armas a los cautivos moros. Salieron los cuarenta caballeros rica y diestramente armados, dejando a la novia en el dicho sitio con la comitiva, que guardaba el equipaje. Encontrándose luego con los moros más valientes que se adelantaron a todos los que venían de socorro, preguntaron a los cristianos de donde eran, a lo que respondió Morata prestamente que de Lorca. En esto tiró a Morata con tanta furia la lanza que a no estar tan diestro y ser su caballo tan ligero que con la presteza de un rayo le huyó torciendo el cuerpo, hubiera el esforzado cristiano recibido de la lanza morisca un fiero golpe. Y volviendo el diestro caballero sobre el moro le atravesó por un costado con la lanza, cayendo de su caballo muerto el bárbaro.


Pintura de Miguel Muñoz de Córdoba, episodio de la novia de Serón, sala de Cabildos del Ayuntamiento de Lorca (6)


Pedro Navarro de Álava, noble lorquino, y en cosas de la guerra muy versado, viendo el maravilloso efecto del valor de Morata, como un león esforzado cargó sobre los enemigos, que en crecido número iban llegando, obrando con tanto acierto en sus contrarios que admiraba la valentía y destreza con que en la escaramuza se portaba. Tan valerosos y afortunados se manifestaban los caballeros cristianos, que dejándose veinte de los moros en el primer encuentro muertos, se entraron de nuevo en el mayor peligro, obrando maravillas en sus contrarios, cuyo número se aumentaba por instantes. Los de Lorca hacían la batalla observando la militar disciplina, la que no guardaba el bando enemigo. Rompiendo por medio de los moros los cuarenta caballeros y ejecutando acciones tan ventajosas que admirados los mahometanos, quedaron atónitos en vista de los aciertos, con que entraban y salían en la batalla aquellos caballeros. Fue este encuentro tan ventajoso a los cristianos que lograron en él ver por despojos de su valor, ganado el estandarte del contrario y a su alférez y caudillo por los suelos, bañado en su sangre.


Los moros faltos de su caudillo y perdido su estandarte, andando desordenados y poseídos del temor, se reunieron y formaron, inclinándose a la parte de su emboscada en donde estaba la novia, y equipaje. Haciendo los lorquinos nueva llamada a los dispersos moros para la batalla, fueron poseídos más del temor, presumiendo ser mayor el número de los cristianos que con la novia y equipaje se ocultaban en el pinar de la emboscada. Discurriendo que la llamada de los caballeros era nuevo ardid para ser cortados, se retiraron haciendo vergonzosa fuga a la parte de Serón, quedándose los cuarenta caballeros dueños del campo de batalla, y de muchos caballos, armas y jaeces de los moros muertos, con la más apreciable y llorada prenda que en la pérdida de su cautiva novia, sentía la villa toda de Serón. Habían peleado el limitado número de cuarenta caballeros cristianos, con más de doscientos moros. La cautiva mora viendo finalizada a favor de los cristianos la sangrienta batalla, toda llorosa, y desconsolada habló a los caballeros en esta forma:


                             Novia de Serón, luneto del crucero de Santa María la Real de las Huertas, Lorca (3)




Pues mi ventura quiso contra hallarme para que yo viniese a vuestras manos, suplico caballeros, que dejarme queráis, no me llevéis entre cristianos. Muy poco ganaréis de mi en llevarme, mostraos en lo que os pido cortesanos. La mucha honra basta que ganado habéis en este hecho señalado.


Tomás de Morata habló al resto de los caballeros para que la mora fuese restituida con todas sus joyas y galas a su esposo, pues no siendo el motivo de su jornada el interés de la riqueza, y si el de dilatar la fama de su valor, éste le habían logrado en aquella batalla y victoria, cuyas circunstancias la hacían muy famosa y singular. Todos los caballeros, condescendiendo con la súplica de la novia, aprobaron gustosos la proposición de Morata. Encaminose toda aquella comitiva hacia la villa de Serón. Se adelantaron con toda ligereza dos caballeros para dar alcance a los moros en su retirada, y llegando cerca de ellos, puestos en sus lanzas unos lienzos blancos en señal de paz, hicieron nueva llamada a los fugitivos moros. Estos se detuvieron hasta que llegaron los cristianos. Se saludaron con demostraciones de agrado y respeto noticiando el intento que traían de restituir la cautiva mora, con toda su riqueza y despojos de la batalla. Los moros quedaron admirados en vista de una acción tan hidalga y honesta y dieron gracias a los cristianos ofreciéndose muy cortesanos con sus personas y haberes, recibiendo de mano de la mora una gran joya que llevaba en el pecho, y alargando los moros el rico freno, guarnecido de finísimas sedas y dorados escudos, en señal de tan famoso suceso. Despedidos los dos bandos continuó sus marchas el del moro para la ciudad de Baza, en la que fue muy celebrada la valerosa y honrosa acción de los caballeros cristianos, a quienes regalaron los de Baza agradecidos, correspondiendo los de Lorca ventajosos.


Luego que los caballeros cristianos se despidieron de los moros, tomaron sus marchas por el río de Almanzora y campos de sus villas, en los que hicieron rica presa de cautivos y ganados con la que volvieron a Lorca. Viéndoles entrar con tan interesada presa y noticiados de los sucesos ventajosos de su jornada, fue de todos con universales demostraciones de gozo aplaudida.


Esta batalla y victoria es una de las más famosas que Lorca tiene pintadas en su lonja y salas de su consistorio, y una de las tres, que por milagrosas, están dibujadas en la antigua lámina de esta santa Imagen (parroquia de Santa María la Real de las Huertas), y en el crucero majestuoso de su mayor capilla con estos versos:


Cuarenta caballeros en tal presa

mostraron su valor y su nobleza.


Se conservan hasta hoy la dicha joya y el precioso freno de la mula de la novia con cuatro borlas de finísima seda azul con sus cordones notablemente curiosos y tan finos hasta hoy sus colores, que dudo puedan salir semejantes en estos tiempos de el tinte. Guardanles los caballeros Mateos Rendones. (1)"


                                                      Fragmento de la cabezada de la novia de Serón (5)



Aunque Morote fecha estos hechos en el año 1440, un expediente de hidalguía abierto a los descendientes de don Tomás de Morata en 1555, pone de manifiesto que la fecha más exacta debió ser sobre 1478, según se desprende de la declaración del testigo de 95 años don Juan Mateos de don Pedro el cual era hijo de don Hernán Mateos de Morata, uno de los cuarenta caballeros participantes en la contienda. Contaba que siendo de 18 años de edad salió de Lorca a recibir a su padre y vió venir a los caballeros que partieron hacia Serón. De la declaración de este testigo también se deduce que los cuarenta caballeros no podían ser muy jóvenes, ya que uno de ellos tenía un hijo de 18 años.


                                                         Fragmento de la cabezada de la novia de Serón (5)



Siento especial interés y orgullo por este episodio ya que el capitán don Pedro Navarro de Álava, mi 15º abuelo, es mencionado expresamente como participante activo en la batalla, según el texto anterior de Morote y el expediente de hidalguía mencionado. También porque mis antepasados Mateos Rendón heredaron la custodia de la joya y la cabezada de la mula de la novia de Serón. Hoy día se conserva parte de la cabezada gracias a que en 1889 don Pedro Navarro, vecino de Lorca, muy acertadamente la donó al Museo Arqueológico Nacional.






Por Juan Adolfo Cerón.

Caballero Comendador de la H.N.M.E. en Murcia




Referencias:


1.-Transcrito y extractado de “Antigüedad y blasones de la ciudad de Lorca”, escrito por Fray Pedro Morote y Pérez Chuecos en 1741.

2.- https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Cronologia_de_los_reinos_en_la_peninsula_iberica

3.- Fotografía de la iglesia y datos extraídos de “La novia de Serón y su incidencia en el Romanticismo” de Ángela Franco Mata, Museo Arqueológico Nacional.

4.- Foto de Serón de https://es.wikipedia.org/wiki/Ser%C3%B3n

5.- Fotos de la cabezada de http://www.discoverislamicart.org/database_item.php?id=object;ISL;es;Mus01;22;es

6.- Fotografía del cuadro de la batalla de Serón de http://www.el-lorquino.com/la-hazana-de-los-cuarenta-lorquinos/




























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