martes, 23 de octubre de 2018, 16:26
Elmonarquico2015
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La democracia no está ni muerta ni viva, está desaparecida...en Togo

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                                                                                       Jean-Pierre Fabre



FranciscoTomsGonzalezCabaas

A diferencia de la mayoría de los países Africanos que transitan experiencias democráticas, en Togo, parafraseando al dictador Argentino, Videla, quién así respondió al ser consultado por los presos políticos, está desaparecida. El ex presidente Gnassingbé Eyadéma que gobernó Togo bajo un sistema de partido único cerca de cuarenta años, murió a causa de un ataque cardíaco el 5 de febrero de 2005. Según la constitución, el líder del parlamento Fambaré Ouattara Natchaba, debía transformarse en presidente y llamar a elecciones. Sin embargo, a la muerte del presidente, Natchaba se encontraba fuera del país. El ejército aprovechó la situación y ordenó el cierre de las fronteras, impidiendo su regreso. Faure Gnassingbé, también conocido como Faure Eyadéma, hijo del líder fallecido, ejecutó un golpe de estado y asumió la presidencia del país. Sin embargo, ni este nepotismo póstumo, ni los incumplimientos formales a los principios básicos de la teórica democrática, hacen que el régimen sea depuesto por presión internacional. Hombres del gobierno de Togo, como el filósofo Robert Dussey (Ministro de Relaciones exteriores) maquillan este sistema como abierto, accesible, dinámico y participativo (a diferencia de otros países Africanos, supuestamente más democráticos) en donde de tal país se puede encontrar cualquier tipo de información oficial, en redes sociales en la interfase del 2.0, supliendo, astuta e inteligentemente ciertos ritos democráticos (elecciones), suplantándolos por híper presencia en internet y espacios virtuales de comunicación. En otras aldeas los demócratas que respetan el ritual electoral (por más que lo desvirtúen pornográficamente con prácticas prebendarias) postergan sus presentaciones públicas por la caída de agua o la lluvia que no pueden, como hace millones de años, evitar que genere problemas a la comunidad que administran, deberían postergar ad infinitum sus pretensiones políticas o clasistas, o mejor, ser depuestos, revocados en sus mandatos por brutos o inútiles o ambas, pero claro, si bien no se trata de Togo, quizá tal vez, en tales comarcas la democracia, también este desaparecida.


Sí tal como seguramente sospecha, que hemos forzado la vinculación de los años oscuros, del país Sudamericano al que secuestraron su democracia y mediante la cual, desaparecieron miles de personas, por ello el recuerdo de la declaración del dictador en relación a los desaparecidos, lea usted mismo las noticias que vienen en la actualidad desde Togo.http://www.republicoftogo.com/Toutes-les-rubriques/Politique/L-ANC-est-une-curiosite-en-Afrique 


“Togo está secuestrado, reglamentado y dirigido por personas que no han sido electas por mayoría de su pueblo". Eso es esencialmente el mensaje emitido el jueves por Jean-Pierre Fabre, líder de la ANC (la oposición), el día del 57 aniversario de la independencia. Para el oponente, ' El Togo no puede permanecer indefinidamente como una curiosidad en este de África decididamente tiene que estar orientada hacia la democracia, el estado de derecho y el progreso social”. 


La casta enquistada en el poder, esgrime estudios superiores, doctorados y máster en Universidades Europeas y su luminaria intelectual no tiene nada que envidiar, a ningún académico del continente que hace unas décadas nomás dejo de apropiarse de la Africanidad gubernamental, usted también lo podrá constatar en la página personal del ministro y doctor en Filosofía Robert Dussey: https://robertdussey.com/


En una conferencia de prensa brindada en 1979, el periodista José Ignacio López lo consultó a Videla por una mención que había realizado el domingo anterior en el Vaticano el papa Juan Pablo II respecto a los desaparecidos y detenidos sin proceso: "Le quiero preguntar ¿si usted le ha contestado al Papa y si hay alguna medida en estudio en el Gobierno sobre ese problema?", dijo el periodista. "Respecto del Papa cuando habla de esa circunstancia habla al mundo no a la Argentina y habla ejerciendo más que un derecho una obligación", contestó el represor y agregó: "No tiene otra cosa más que decir que hay que preservar la dignidad del hombre". "Para defender la libertad y la dignidad del hombre, la Argentina tuvo que enfrentar este tremendo problema de una guerra en la que pagó precio de sangre. Los argentinos no tenemos nada de qué avergonzarnos porque justamente eso ocurrió en defensa de los derechos humanos del pueblo argentino gravemente amenazado por el terrorismo", afirmó. "Frente al desaparecido en tanto éste como tal, es una incógnita el desaparecido. Si el hombre apareciera tendría una tratamiento X, si la aparición se convirtiera en certeza de su fallecimiento tiene un tratamiento Z, pero mientras sea desaparecido no puede tener un tratamiento especial es un desaparecido, no tiene entidad no está ni muerto ni vivo, está desaparecido, frente a eso no podemos hacer nada, atendemos al familiar", dijo Videla. A partir de aquí, la palabra "desaparecido", tanto en Argentina como en el exterior, se asocia directamente con la dictadura de 1976, ya que la desaparición sistemática de personas que se oponían al régimen fue el principal mecanismo de terror.


http://www.lavoz.com.ar/noticias/politica/videla-1979-no-esta-muerto-ni-vivo-esta-desaparecido 


La desaparición es un acto mágico, que está siempre asociado al tiempo, es decir el que no aparece en algún momento lo hará, y en caso de que exista algún motivador de esta desaparición, es en base a que detenta las reglas de juego (el mago en un acto de magia, por ejemplo) que otros desconocen, allí radica su poder y su efecto. Sin embargo, tal como ocurrió en tal país con los desaparecidos, que aparecieron en su verdad, en su memoria y en la justicia, en Togo, los magos, sólo es cuestión de tiempo, más allá de lo encantadora o atrapante de su magia, también sucumbirán ante nuevas reglas de juego.


El término “Magia” proviene de una raíz Persa, que significa “Tener poder”. Esta acepción se constituyó, no casualmente, en la piedra basal, de una forma de interpretar el mundo, que se dio en llamar “Mágico-animista”. Los hechos de la naturaleza (condiciones meteorológicas, tiempos de oportunos de siembra y cosecha) como los que afectaban al hombre en su ser más íntimo (salud, reproducción, muerte) eran decodificados, interpretados o leídos, por unos pocos, por quiénes conocían, mágicamente, los sucesos acaecidos. Chamanes o magos, eran los seres, que escogidos, por un Demiurgo (no casualmente es una acepción Platónica, que referencia al creador o hacedor), un prestidigitador, o hasta un genio maligno, depositada, arbitrariamente, casi dinásticamente, el poder, en unos pocos, a los que la comunidad, les debía responder, social y políticamente.


Esta concepción de la humanidad, generaba este acto mágico, que se traducía en el poder en unos pocos, en que lisa y llanamente, las reglas de juego eran sólo conocidas por estos y los demás están subsumidos a este poder, a este conocimiento. Precisamente, el conocimiento, es decir, el paso de la humanidad, a una visión, o cosmovisión, lógico-racional, mediante el método científico, determino que algunos más podían conocer esas reglas de juego, a las que se accedía a través de un método, en el que no necesariamente, sólo podían participar los elegidos. El mundo, pleno medievo, se tensionó ante este cambio de paradigma. Hasta la aparición de la imprenta, el atesoramiento en los monasterios (la idea de atesorar en monasterios, es de vieja data) del saber, se constituía en el patrimonio de seres, también vinculados especialmente con un Dios, que les dotaba de la posibilidad de conocer. Aquí se expresó la ruptura sustancial. El conocimiento, es decir las reglas de juego, el tener poder, podía ser adquirido, había dejado de ser otorgado por razones discrecionales o mal llamadas mágicas. La popularización, o el mayor acceso, a los libros, mediante la imprenta, significo, la democratización no sólo del conocimiento, sino de las sociedades. No es casual, que uno de los principales libros, de la ciencia política moderna, “El Príncipe” se haya escrito en este apogeo. Sin embargo en Latinoamérica la llegada de los libros, de la cultura, produjo también la llegada de una perspectiva que se dio en llamar “Realismo mágico” una suerte de vida occidental en sus límites, en sus bordes o pliegues, casi en su consideración inverosímil. Esta complexión cultural es la respuesta que encontramos en tales aldeas afectas al realismo mágico latinoamericano, cuando se les plantean aspectos nodales, críticos, reflexivos para una mejora social y colectiva. El hombre de poder, o con un mínimo de él, contesta ¡De acaaaaaaá!. Emulando al cómico Argentino, Alberto Olmedo quién personificaba en los `80 al Yéneral González, "El dictador de Costa Pobre", una ignota república bananera latinoamericana. Con esta frase respondía a algún pedido democrático de alguno de sus funcionarios.

Cualquier similitud con la realidad no es ninguna coincidencia.




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Autor: Francisco Tomás González Cabañas

Filósofo

















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