jueves, 27 de junio de 2019, 06:22
Elmonarquico2015
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Crochetear está de moda

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                                                                                           Gatito de crochet



MeryAnge

Me vienen a la cabeza agradables recuerdos de mi infancia y revivo las veces que iba a visitar a mi abuela Cándida y ella se encontraba en el sofá o sentada en la calle junto a la puerta de su casa, cosiendo o ganchilleando, muchas veces bolsas de plástico que convertía en preciosos jarrones, tapetes y objetos de decoración en general que siempre llamaron mi atención, mi curiosidad, que despertaron en mi las ganas de aprender y que grabaron en mi interior para siempre el hermoso recuerdo de ella, mi querida abuela, cada vez que la aguja de tejer se coloca en mis manos. 


Pero, sinceramente, no conseguí aprender esta técnica hasta bien entrada la madurez, porque nunca conseguí hacer un punto bajo o una cadeneta.


Muchas tardes iba a casa de mi querida tía Fefi para que ella me enseñara, pero no había forma de que yo consiguiera coger la aguja adecuadamente; ni el hilo...., lo que me llevó a desistir un poco de mis ganas por aprender.


Pero unos años más tarde, tras conocer a Teresa, que me brindó muchísima más paciencia de la que me dispensó mi tía Fefi, aprendí a hacer un grammy (cuadro de ganchillo), pero eso si, cada vez que iba por su casa, ella me tenía que revisar la labor, ya que unas veces apretaba el punto...pero otras...buff...quedaba flojito del todo. Hasta que finalmente, conseguí ganchillear con ella, los puntos básicos.


Posteriormente y con la ayuda inestimable de internet...ya no hay tejido que se me resista. Voy tejiendo, evadiendo mi mente y creando cositas para mi propia satisfacción.


La antigua técnica de nuestras abuelas, que al igual que lo hacía Cándida, la mía, tejían en las tardes calurosas de verano, en la puerta de sus casas y junto a sus vecinos, es ahora conocida con la palabra francesa de "Crochet" .


El crochet o tejido en gancho, es una técnica para tejer labores con hilo o lana en la que se utiliza una aguja corta, el "ganchillo" o "aguja de crochet". De metal, plástico o madera; puede ser de colores, con luces, con mango ergonómico etc...., una infinidad de formas para actualizar esta técnica, que es realizada tanto por hombres como por mujeres y del que podemos obtener grandes beneficios para nuestra salud física y mental.


Un punto a la izquierda, uno a la derecha...cojo la lana de este color, un punto alto...varetas...la paso por arriba...no es algo sencillo, ni se aprende en un segundo; requiere ritmo, agilidad mental y a su vez exige que nuestras manos estén activas en todo momento. Aparte también, de la satisfacción de ver terminada esa labor que empezamos con alegría, una bufanda multicolor, un jersey, un bolso...algo tan original que nadie más tendrá otro igual.


Este fenómeno, también es etiquetado como "lanoterapia", un ejercicio con innumerables beneficios para nuestra salud y a su vez, altamente recomendable para cualquier colectivo. Grandes, pequeños, jóvenes, mayores, hombres, mujeres, niños con problemas de conducta o  motrices, personas con un alto grado de estrés...etc, ya que:


1.- Se ejercitan los dos hemisferios cerebrales, logrando así mejorar la coordinación cerebral.


2.- Reduce el estrés. Ya que tejer, relaja, puesto que nos obligamos a estar pendientes del tejido, olvidándonos de los posibles problemas que nos rodean, del trabajo, etc...y lo podemos realizar en cualquier lugar.


3.- Tejer mejora nuestro estado de ánimo. Muchas personas suelen reunirse para llevar a cabo esta tarea, fomentándose así la sociabilidad, iniciamos nuevas amistades, nos relacionamos..., aunque tampoco es necesario salir de casa para ello. Estando en soledad, también disfrutamos y saboreamos el silencio de nuestros pensamientos, incrementando así esas dosis de endorfinas capaces de relajarnos y darnos una agradable sensación de bienestar.


4.- Mejora nuestra motricidad manual. Este ejercicio nos obliga a tener las manos en movimiento y a evitar que se nos queden agarrotadas o rígidas. Moverlas, las hace entrar en calor y los dolores que se puedan padecer en ellas, por artrosis o reumas, se hacen más llevaderos.


Nuestras abuelas, a pesar de tener artrosis, o algún otro problema en las manos, tejían y movían sus dedos con naturalidad y ligereza.


5.- Tejer, eleva nuestra autoestima. No es sólo un pasartiempo, implica el objetivo de ver terminada esa labor tejida y diseñada por nosotros mismos y únicas en diseño y realización, totalmente original.


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En resumen, tejer es altamente recomendable y saludable.


Nuestros amigo, los japoneses, lo han actualizado como tendencia a hacer o tejer muñecos como, ositos, conejos, gatos, plantas, etc..


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A esta técnica de la denomina "Amigurumi" y en Japón se la considera algo más que un simple pasatiempo, ya que forma parte de la cultura kawaii.


Estos muñecos, son tejidos en lanas o hilos de algodón, un  ejemplo de ello pueden ser los preciosos los pulpitos solidarios para bebés prematuros, (de los que ya hablé en el artículo de la semana pasada).


La forma más básica de los amigurumis, es la esfera, aunque la versatilidad de esta técnica, permite crear infinidad de formas, tanto en plano como en volumen, así que la variedad, es prácticamente infinita. Sólo debemos usar nuestra imaginación o sacar patrones de cualquier revista o de la propia internet.





Recomiendo a todos los lectores, hombres, mujeres, niños y mayores, aprender a tejer y practicarlo, por sus innumerables ventajas físicas y emocionales, que acarrea el poder crear con tus propias manos, con una simple aguja y un ovillo de lana.




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Autora: Mery Ange

Facebook: Land`s Mery






















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