lunes, 22 de abril de 2019, 17:06
Elmonarquico2015
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“El marido de Juana, incendió la Casa Blanca”

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                                                    Juana María Dolores de León y Sir Harry Smith



Victoria Canaves

Sir Harry Smith y Juana María de los Dolores de León


Hablar de Juana María de los Dolores de León, de Lady Smith, o simplemente de Juanita, es hacer honor a la persona, al personaje y a su historia. Una historia de sangre española y sentimiento británico.


La historia que relatan las publicaciones que se han realizado acerca de ella, escritas por diferentes historiadores e investigadores, tanto ingleses como españoles, se prodigan en alabanzas hacia su singular personalidad. Cuando más se conoce sobre ella, más se la admira. Su devenir a lo largo de la vida que compartió con Harry Smith, se traduce en un progresivo enaltecimiento hacia su persona. Un afecto conmovedor desde las dos naciones y que debería convertirse en un gran orgullo para todos los vecinos de la provincia de Extremadura, y para nuestra nación.


Este temperamental personaje, que por sus méritos personales provocó, y contagió entusiasmo a raudales. Su manera de ser, campechana y sencilla, era algo natural desde siempre, levantaba la moral de todos los que estuviesen a su alrededor, tanto en los campos de batalla, como en las recepciones internacionales del más alto nivel aristocrático y militar. Juanita enaltecía su procedencia peninsular con sus trajes de gala españoles, en fiestas privadas se marcaba unas seguidillas en recuerdo de su infancia para sorpresa y admiración de los invitados, por muy rígido que fuese el protocolo británico.


Juana tenía duende, personalidad propia ante el hecho de ser mujer en un ambiente estrictamente militar y masculino. Además de una diplomacia exquisita, adquirida por su convivencia con su mentor y a la vez marido. Contando también con la experiencia adquirida en las muchas batallas vividas en su corta edad.


El infortunio y pesares vividos en los albores de su adolescencia en Badajoz cesaron cuando la fortuna, fruto de la casualidad fue en su ayuda. La fortuna es exigua pero el carácter es imperecedero. Sin duda alguna, su gran virtud fue el incondicional amor a su marido, el brigada británico Harry Smith, y al mismo tiempo, su temperamento español, lo que le prodigó respeto y admiración por todos los lugares en los que transcurrió su vida. La historia de Lady Smith ha quedado registrada en las crónicas de la historia militar, en la geografía y los corazones de los que la conocieron, por ser como era. Basta mirar en Google mapas, hay dos ciudades que llevan su nombre, una en la República de Sudáfrica, y otra en Canadá, lo que dice mucho en su honor.


El asalto de Badajoz por el Conde de Wellington en 1812


AsaltoenBadajoz

La historia de Juana empieza a ser conocida cuando el general Arthur Wellesley (por aquel momento conde de Wellington) asaltó Badajoz, tras el terrible saqueo y expolio cometido por el ejército anglo-portugués, el brigada mayor, Harry Smith del regimiento de exploradores de élite 95th Rifles, estaba presente cuando una vecina huérfana solicitó protección a los británicos para su hermana de catorce años, Juana María Dolores de León (¿Almendralejo? 27 de marzo de 1798 – 12 de octubre de 1872), (1). Harry Smith (Whittlesey, 28 de junio de 1787 - 12 de octubre de 1860) contaba por aquel entonces 22 años y dominaba el castellano por haber estado destinado en 1807 en Montevideo y Buenos Aires durante las invasiones inglesas al Río de la Plata (Guerra anglo-española 1804-1809).


El asalto de matrimonio de Harry Smith en Badajoz, 1812


Sir Harry Smith, en su autobiografía (2) relató el impacto que le causó al verla, su deslumbrante belleza y un porte altivo, a pesar de llevar todavía hilillos de sangre seca alrededor del cuello. Le habían sido arrancadas las joyas del cuello sin desabrocharlas durante el tumultuoso motín.


El flechazo fue reciproco, se casarón y a partir de ese momento ella le acompaño en todas las expediciones militares, desde la Guerra de la Independencia Española hasta la Batalla de Toulouse. Junto a su marido compartió con las tropas las privaciones de campaña, ayudando en la medida de sus posibilidades.


Existe la anécdota del caballo que tenía fijación en comerse su cama hecha de hierba cuando tenía que dormir al aire libre, y de los pucheros que cocinaba Juana para los oficiales, que dejaron huella.


Ella, seguía desde detrás a los batallones, al inicio de aquella ajetreada vida, a duras penas sabía montar un burro. Sólo había montado cuando iba a las romerías de Almendralejo (Badajoz) con su abuela (3) o a la romería de Olivenza (Badajoz).


Con catorce años, huérfana, en un ambiente exclusivamente masculino y extranjero, tenía ahora por familia a su Enrique (Juana siempre llamo así a su marido) y a los soldados de la división; que la apreciaban con devoción debido a su historia. Su manera de ser, la historia de su idilio con Harry Smith y su adaptación a la vida castrense y su cercanía con todos, la hacían tan querida que no había un solo soldado que no hubiera dado su vida por defenderla, y entre los oficiales fue adorada.


La única separación de la pareja: Cuando Harry Smith fue destinado a La Guerra Anglo-Americana 1812-1815


(En este artículo sólo mencionamos los enclaves en que Harry Smith estuvo durante la Guerra Anglo-Americana de 1812, exponiendo los acontecimientos con breves trazos históricos y algunos detalles más anecdóticos. Únicamente haciendo referencia al ejército británico.)


GuerraAngloAmerican1812

Se avecina la única separación de la pareja por motivos militares, no en vano el nuevo destino de Harry fue la Guerra Anglo – Americana de 1812, la cual es una de las batallas más desconocidas entre norteamericanos e ingleses, eclipsada en aquel entonces por las Guerras Napoleónicas. Por lo que ha sido calificada a veces como “La historia escondida” o “La guerra más desconocida” del siglo XIX por parte de los historiadores. 


Estamos hablando de la primera invasión que sufrieron los Estados Unidos de América después de su estrenada independencia, sólo habían pasado 29 años de la misma.


Es la llamada “Guerra de 1812” que enfrentó a los Estados Unidos contra el Imperio Británico (Reino Unido y el Canadá británico). Esta es una de parte de la historia más desconocida de los Estados Unidos, el primer ataque extranjero a sus casi 30 años de su estrenada independencia e invadidos por la Gran Bretaña. Aquella guerra angloamericana fue declarada por el presidente James Madison en Junio de 1812, para algunos aquella fue la segunda guerra de la Independencia de Norteamérica. Mientras, en Europa se estaban viviendo los últimos años de la Guerra Napoleónica, teniendo en aquellos momentos los británicos, dos frentes de batalla abiertos.


La guerra tuvo sus causas remotas en el conflicto de Gran Bretaña con la Francia de Napoleón, durante el cual ambas potencias europeas prohibieron a los barcos mercantes estadounidenses la navegación en sus puertos.


Durante esta prohibición, los británicos capturaron marineros estadounidenses, basándose en que tenían nacionalidad británica, para que lucharan contra Francia y su armada (Requisición). Unos 5.000 marineros, entre ellos 1.300 nacidos en el territorio americano, fueron capturados durante un período de seis años, hasta el año 1810.


Los británicos apoyaban la lucha de los nativos americanos contra la expansión de los Estados Unidos, y entre otras causas quedaba el resentimiento de la Guerra de la Independencia de 1775. Probablemente también influyo el interés norteamericano de aprovechar la guerra europea contra Napoleón, para ampliar su territorio en la colonia británica de Canadá.


El deseo de muchos ciudadanos de los Estados Unidos era el de expulsar de América a los ingleses, al mismo tiempo que el resentimiento que sentían los leales a continuar siendo territorio británico, contra la nueva nación de los Estados Unidos por su reciente exilio del suelo de las antiguas Trece Colonias, amenazaban con una guerra que estuvo a punto de producirse en 1794 que finalmente se inició en 1812 y terminó en 1814 con la firma del Tratado de Gante en el 24 de diciembre de 1814.


SirAlexanderInglisCochrane

                                                        El vicealmirante Alexander Inglis Cochrane


Después de la Batalla de Toulouse y tras la abdicación de Napoleón en abril de 1814 a Harry Smith le es notificado su traslado a la Guerra Anglo – Estadounidense proclamada por el presidente James Madison, con la ironía de que el parlamento inglés había decidido suprimir la ley de requisición de marineros norteamericanos una semana antes de la declaración de guerra, pero los estadounidenses no lo sabían debido a las comunicaciones lentas de esa época.


Con Napoleón derrotado y camino a la isla de Elba, era el momento para la marina real británica de reforzar su armada en el Atlántico Norte, algo que ya habían solicitado el vicealmirante Alexander Inglis Cochrane, comandante en jefe de la Estación Británica en Norteamérica y el contraalmirante George Cockburn, (apodado “El ruffiano” por la prensa norteamericana, por sus agresivas incursiones belicistas).


El centro de operaciones para concentrar las flotas fue la base naval británica en las Bermudas. El plan de actuación era una gran ofensiva contra EEUU: consistía en un ataque masivo en cuatro frentes (Niágara, lago Champlain, bahía de Chesapeake y Nueva Orleáns), y devolverles los mismos episodios de saqueo e incendiar, los mismos actos que habían realizado los norteamericanos en la colonia británica del Canadá, en especial en Yorktown, la actual Toronto en 1813, en los edificios gubernamentales. En Canadá, los norteamericanos no respetaron la propiedad privada, dejando a muchas víctimas sin hogar en las frías condiciones climáticas.


Harry Smith, como otros veteranos británicos de las Guerra de la Independencia Española y de las Guerras Napoleónicas, se embarcaron en el HMS Royal Oak, que zarpó del puerto de Burdeos (Pauillac) al nuevo destino de las Bermudas, realizando escala en Plymouth, donde embarcó el general mayor Robert Ross y el subcomandante Lacy Evans.


El almirante Pulteney Malcolm estaba a cargo de las fuerzas navales que cruzaron el Atlántico a las tropas bajo el general mayor Robert Ross para realizar los ataques militares a los que se hace referencia contra Washington DC. Todos estos militares mencionados embarcados, reconocieron la valía y profesionalidad de Harry Smith, para el que más adelante recomendaron su promoción militar.


Mientras Juana, desolada, quedó en Inglaterra, bajo la protección de unos amigos de Harry en Londres, hasta el regreso de su marido, perfeccionando el idioma para que fuese presentada a su nueva familia en Whittlesey.


La flota anclada en las Bermudas se puso en ruta hacia la bahía de Chesapeake, anclando en la desembocadura del río Patuxen, y con ayuda de embarcaciones auxiliares desembarcaron en Benedict (Maryland) a 36 millas de Washington DC.


GeneralMayorRobertRoss

                                                                 El general mayor Robert Ross 


La primera batalla tuvo lugar en Bladensburg, el 24 de agosto de 1814 y seguidamente las tropas se encaminaron hacia la capital federal. Un mensajero fue enviado al Palacio Presidencial que ahora conocemos como la Casa Blanca, para advertir a la Primera Dama, Dolley Madison, de la inminente llegada de los británicos. Ella y su personal huyeron en carruaje a través del Potomac, llevando consigoel famoso retrato del artista Gilbert Stuart, de cuerpo entero de George Washington, que había sido arrancado del marco por un esclavo, y una copia de la Declaración de la Independencia.


WashingtonDC

La mayoría de los residentes de Washington huyeron de la ciudad cuando los británicos llegaron al atardecer. Siguiendo las órdenes de Robert Ross, Lacy Evans redactó una proclama para tranquilizar a los habitantes sobre la seguridad de su propiedad privada si actuaban con neutralidad.

                                                           

El almirante Cockburn habría quemado y arrasado todo, pero Robert Ross sólo consintió en quemar los edificios públicos y no la propiedad privada. Robert Ross ignoró la recomendación del vicealmirante Cochrane de "tomar las mismas represalias" contra la población civil estadounidense por las acciones estadounidenses en Canadá. No iba a haber ninguna quema de hogares americanos, solo los edificios y locales gubernamentales: arsenales, astilleros, tiendas, cuarteles, polvorines, el Capitolio y la Casa Blanca. 


CockburnenlaCasaBlanca

Harry Smith fue uno de los cuarenta oficiales británicos que acompañaron a Robert Ross y a Cockburn a la Casa Blanca, estaba recién abandonada por el presidente James Madison y su esposa Dolley, el servicio había dejado la cena servida en la mesa. Harry Smith y los demás hicieron acopio del banquete, expoliaron muchas pertenencias, apilando las sillas sobre la mesa del comedor, e iniciaron el incendio a la gran mansión. "Nunca olvidaré la majestad de las llamas", observó Harry, pero al mismo tiempo admitió que personalmente consideraba la quema de Washington como "bárbara".


La oficina de patentes de registro, fue salvada gracias a la defensa del funcionario americano con sus argumentos, detalle que sería muy reprochado y lamentado por los británicos más tarde.


Un tornado interrumpe bruscamente la quema de Washington


Para completar la total humillación del gobierno del presidente Madison, los británicos continuaron quemando edificios gubernamentales al día siguiente, pero en esa fecha, pasado el mediodía, una tormenta repentina estalló y sofocó la mayor parte de los incendios de la capital.


Por añadidura, se formó un tornado que atravesó el centro de la ciudad. Se registraron grandes daños en las casas, los techos volaron, y hubo cientos de víctimas en las tropas británicas, el tornado provocó más bajas que en la Batalla de Bladensburg. Los británicos regresaron a su flota a la tercera noche del desembarco, algunos barcos tenían los aparejos dañados por la tormenta.


En cuestión de días, a Harry Smith se le dio la importante misión de ser el portador y entregar el despacho oficial, (de lo que Robert Ross decía que había sido un triunfal éxito), al gobierno de Londres en Downing Street. Se sintió doblemente bendecido: sería el portador oficial de una gran noticia para el Reino Unido y volvería a ver a Juana. 


Embarcado en la fragata HMS Iphigenia, junto a los heridos de la batalla, en 21 días de travesía pudo entregar el valioso despacho.


A fin de poder realizar la entrega protocolariamente, Harry estuvo en comunicación con los ministros y después fue honrado por una larga audiencia de Su Alteza Real el Príncipe Regente Jorge IV.


Así describe el momento en su autobiografía: "Su Alteza se levantó de la manera más graciosa y me dio la bienvenida a su presencia diciendo: "El general Ross me recomendó encarecidamente que me presentarán un oficial que me puede proporcionar toda la información del servicio a que vienes informar, cuya importancia está marcado por el disparo de las armas del Parlamento y de la Torre que ahora oyes”. No pude evitar sonreír dentro de mí, en Harry Smith de la Brigada Ligera, sentado con el Príncipe Regente, y todo Londres en un alboroto ante las noticias que traía".


El mismo alboroto acaeció en una plaza de Londres cuando Juana estaba conversando en la entrada de su hogar y reconoció la mano de Harry Smith apoyada en la ventana del carruaje que estaba aproximándose a su domicilio, no tuvo ocasión de sorprenderla, ella lo reconoció antes.


Días después, Juana conoció por fin a la familia de Harry Smith, ella se presentó majestuosa como un cisne y orgullosa como un pavo real con su vestido español de gala. Los caballos de la pareja, que recorrieron España y Francia, estaban alojados en las cuadras en casa del padre de Harry desde que habían regresado de Francia, por fin, Juana pudo reencontrarse con su Tiny, su caballo andaluz, que ella comentaba que era “su compatriota en tierra extranjera”.


Ahora también sabemos que el ex soldado español, Pablo Colino (Paul Collings) sirvió como mozo de cuadra con John West, que a su vez servía al famoso oficial británico Harry Smith (3).


De regreso Harry Smith a la contienda, fue destinado a la Batalla de Nueva Orleans (23 de diciembre de 1814 - 8 de enero de 1815) que ya estaba iniciada, ante el fracaso de la batalla escribió “Nunca, desde Buenos Aires, había sido testigo de un revés”.


La espectacular victoria americana provocó una gran exaltación patriótica, aunque en realidad carecía de valor político. De la visión de la batalla del bombardeo de Fort McHenry, cerca de Baltimore, se inspiró Scott key al presenciar el combate, redactó unas palabras que se convertiría en el Himno Nacional Norteamericano.


LeyendadelHimnoNacionalNorteamericano 1

                                                        Leyenda del Himno Nacional Norteamericano


El Tratado de Gante ya había declarado un alto el fuego general, firmado el 24 de diciembre de 1814, pero como la paz aún no había sido ratificada en Washington como lo exigía el tratado, las naciones estaban formalmente en guerra. La noticia del tratado no llegó a los combatientes hasta febrero, varias semanas después de la batalla. El tratado entre ambas naciones provocó que se llegara a un acuerdo de paz que devolvía las fronteras a su statu quo previo a la guerra.


La flota británica, derrotada, regresó a sus bases. Harry Smith había perdido a dos personas que admiraba: el general mayor Robert Ross, comandante del ejército norteamericano británico, fallecido el 12 de septiembre de 1814, en la escaramuza de North Point antes del bombardeo de Fort McHenry, cerca de Baltimore, y a quien lo reemplazó, el general mayor, Pakenham (cuñado de Duque de Wellington) fallecido en la Batalla de Nueva Orleans el 8 de enero de 1815. Sus cuerpos regresaron en barricas rellenas de ron para que tuvieran un sepelio digno de su rango.


El contraalmirante Cockburn, de regreso a la base de las Bermudas, tenía colgado en su buque los cuadros de Jorge III y de su esposa, Carlota de Mecklemburgo-Strelitz, encontrados en unos almacenes gubernamentales en Washington DC y todavía están expuestos en el Parlamento de las Bermudas.


Harry Smith hizo escala en la Habana, al aproximarse a Inglaterra, recibieron la noticia en alta mar que Napoleón estaba otra vez en el trono de Francia. Harry Smith, ahora, comandante de brigada se desplazó con Juana a Bélgica, se avecinaba la Batalla de Waterloo. 


Apenas habían transcurrido catorce meses desde la Batalla de Toulouse. Había atravesado el Atlántico hacia y desde América cuatro veces; Luchó una acción galante, y capturó la metrópoli del nuevo mundo; Trajo los despachos a casa y recibió 500 libras; Estaba en comunicación con los ministros, y honrado por una larga audiencia de Su Alteza Real el Príncipe Regente; Nuevamente salió y estuvo bajo fuego durante tres semanas, en el sangriento desastre de Nueva Orleans; Estaba en la Batalla de Waterloo, y había sido promovido de capitán a coronel.


Después de la victoria, Harry fue destinado en diversos cargos en Europa, pasaron a Jamaica, después en Sudáfrica se vio inmerso en el corazón de las guerras fronterizas, más tarde, fue nombrado gobernador de Sudáfrica. En Aliwal, ciudad al sur de Orange, denominada así por la victoria de sir Harry Smith en la India, se construyó un jardín al que se le llamó “Juana Square Gardens”, en honor a la ilustre dama pionera.


                                                                       República de Sudáfrica


Su autobiografía, publicada por primera vez póstumamente en 1901, es considerada como un clásico del amor y la guerra. Harry y Juana, exceptuando el episodio detallado en este reportaje, vivieron siempre juntos, adaptándose ella a cada una de las destinaciones que recibía su marido a lo largo de los cinco continentes.


Ambos fallecieron por casualidades de la vida en el mismo día de diferente año, el doce de octubre, Harry en Londres, (1860) y Juana en Hastings (1872). Ambos están enterrados juntos en la localidad inglesa de Whittlesey.



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Autora: Victoria Cànaves










Fuentes:


* "Autobiografía de Sir Harry Smith”


(1) - De Don Francisco La Moneda Díaz:  SEMBLANZA HISTORICA DE JUANA DE LEON (LADY SMITH ...https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/3852153.pdf


(2) - “Autobiografía de Sir Harry Smith”


(3) - El Historiador don Miguel Ángel Martín Mas, en su web “Viejas y nuevas historias de las Guerras Napoleónicas”, donde relata la conexión de Sir Harry Smith y Paulo Colino, solicita información: “si alguna persona apellidada Colino ve este artículo y sabe algo de algún antepasado que terminó en Inglaterra hacia 1814, por favor, que se ponga en contacto a través de su e-mail” miguelangel.martinmas@gmail.com o a través de su blog:


http://miguelangelmartinmas.blogspot.com.es/search/label/Cosas%20curiosas?updated-max=2009-09-24T00:23:00%2B02:00&max-results=20&start=20&by-date=false






















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