miércoles, 24 de abril de 2019, 02:19
Elmonarquico2015
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¿Existieron mujeres gladiadoras?

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Francisco J.Tostado

Todos sabemos de la existencia de los gladiadores, esos valientes guerreros, prisioneros de guerra o esclavos en su mayoría, que tras los duros entrenamientos a que se sometían para ser los mejores, luchaban en la arena para sobrevivir o quien sabe, para alcanzar la libertad. Mi intención no es hablar de ellos sino de ellas. ¿Existieron también gladiadoras (gladiatrices)?


La respuesta es sí. Su participación no estaba muy extendida (algunos autores como la escritora Amy Zoll piensan que sí) y cuando “actuaban” era una novedad que daba ese toque de distinción al espectáculo. Se sabe que un tal Hostiliniano se jactó de ser el primero en organizar un espectáculo con gladiadoras en la ciudad, de hecho 15 mujeres, algo inédito y bien valorado sobre todo por los hombres, pues estas luchas de gladiadoras resultaban de lo más eróticas y sexuales.


No luchaban a pecho descubierto como los hombres aunque solían participar con una túnica que dejaba un pecho al aire, y pocas veces llevaban casco. Luchaban entre ellas, en ocasiones contra dos hombres (estos con un brazo sujeto a la espalda) pero el tipo de combate podía ser de lo más variado y normalmente al final de la jornada.


Para llegar a luchar debían seguir antes un duro adiestramiento. Algunas eran hijas de algún gladiador liberado que se ocupaba de su instrucción aprovechando su experiencia, pero la mayoría vivían en cuartos con los esclavos. Sus entrenamientos no diferían mucho de los hombres e incluso podían ser más duros y agotadores.


Durante el gobierno de Tiberio encontramos el Decreto de Larinum en el que hay una referencia que apoyaba su existencia en los espectáculos:


“(…) se prohibía a las hijas, nietas y bisnietas de senadores y a cualquier mujer cuyo marido o padre o abuelo, ya fuera por vía materna o paterna, o hermano hubiese poseído el derecho a sentarse en los asientos reservados para los equites, entrenarse o realizar apariciones remuneradas como gladiadores”. 


El primer testimonio histórico lo encontramos en un escrito de Tácito en el que relata su existencia durante los juegos organizados por Nerón con ocasión de la visita de Tiridates I de Armenia. Se sabe que en esos juegos organizó una lucha de hombres, mujeres y niños etíopes, obligando en ocasiones a participar a las mujeres de los propios senadores en los espectáculos (aunque no como gladiadoras).


Pero también encontramos referencias en los textos de Petronio, Estacio y Marcial, del que encontramos un texto sobre las celebraciones del anfiteatro en el año 80 d. C. en el que habla de las mujeres que luchan en la arena:


“No es suficiente con que el guerrero Marte se muestre ante ti invicto, Cesar. Venus en persona te sirve también”. 


Suetonio, en las vidas de los doce césares, se refiere a los juegos celebrados por el emperador Domiciano describiendo su gusto por los combates nocturnos entre enanos y mujeres, a la luz de las antorchas.


Son escasísimas las representaciones encontradas de estas mujeres gladiadoras, de hecho solo dos hasta la fecha. Una es un relieve del siglo I d. C. en mármol, descubierto en Halicarnaso (Turquía) y que actualmente se puede encontrar en el Museo Británico, en el que se puede apreciar la lucha de dos gladiadoras llamadas Anchilia y Amazona. La otra representación, según publicó Alfonso Mañas, profesor de Historia del deporte en la Universidad de Granada, en la revista International Journal of the History of Sport, es una pequeña estatua de bronce en posición de victoria que puede verse en el Museum für Kunst Und Gewerbein, en Hamgurgo (Alemania).


En lo que hace referencia a restos arqueológicos, en unas excavaciones en Great Dover Street (Londres) en 1996, encontraron treinta tumbas del siglo III d. C. al lado de un anfiteatro romano de esa época. Una de las tumbas desconcertó a los arqueólogos pues correspondía a los huesos de una mujer de unos treinta años con un ajuar funerario con un simbolismo que podría corresponder a un gladiador. Los expertos del Museo de Londres, entre los que destaca Hedley Swain, jefe del departamento de historia antigua y otros autores como Emil Zoll, creen que hay un 70% de posibilidades de que esa mujer fuera una gladiadora.


No será hasta el año 200 d. C. que el emperador Septimio Severo prohibirá la lucha de las mujeres en la arena pero ya nadie cuestiona que sí, existieron las gladiadoras.






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Autor: Francisco Javier Tostado

Médico especialista en Obstetricia y Ginecología

Escritor, amante de la historia y bloguero

http://franciscojaviertostado.com






















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