martes, 23 de abril de 2019, 08:13
Elmonarquico2015
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Pierre Oliver Malherbe, conocido en España como Pedro López Malahierba

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Pierre-Oliver Malherbe, autor desconocido 1590




El siglo XVI conoció el apogeo de la Baronía de Vitré, cuya titularidad residía en la Casa de Laval desde que la última propietaria, Felipa de Vitré, Baronesa de Vitré y Vizcondesa de Rennes, hija primogénita de André III de Vitré, contrajese matrimonio con Guy VII de Laval Montmorency, Barón de Laval.


Vitré es una de las más antiguas ciudades del antiguo Reino y después Ducado de Bretaña, y se encuentra en lo que se llamaban “Las puertas de Bretaña”, por ser el territorio de Vitré limítrofe con el Reino de Francia hasta que fue absorbida por la corona francesa tras la boda de Ana de Bretaña, su última Duquesa independiente.


Las cofradías de los comerciantes de ultramar instaladas en Vitré vendían sus telas de cáñamo y lienzo por toda Europa. Este mercado se realizaba a través del puerto de Saint-Malo, operando normalmente con los territorios de América del Sur.


La maravillosa arquitectura de Vitré se refleja en las casas y mansiones con elementos renacentistas, sobre todo las que se encontraban dentro de la ciudad amurallada, sus iglesias, conventos y especialmente la fortaleza que domina la ciudad, dan fe de la riqueza de los comerciantes que allí estaban radicados.


Un “vitreén”, nacido en una familia de comerciantes de velas, Pierre Oliver Malherbe sería el primer francés que dio la vuelta al mundo por vía terrestre[1].


En una fecha no determinada sabemos que españolizó su nombre como Pedro López Malahierba y viajo a la ciudad de Valladolid, en cuya Universidad hizo estudios de ingeniería.Se embarcó nuestro protagonista en el puerto de Saint-Malo en 1581 con destino a España para aprender el negocio familiar con uno de sus tíos y desembarcó en Sanlúcar de Barrameda, que por entonces era un importante centro comercial donde su familia tenía una tienda bretona. Trabajó durante diez años en la tienda de sus parientes, “Toiles Bretonnes et Bas-à-l’Aiguille” [telas bretonas y bajos a la aguja] y llego a aprender correctamente el español.


Con objeto de embarcarse a Nueva España, y como el viaje estaba prohibido a los no naturales del Reino, se procuró una orden de misión de la Universidad de Salamanca a nombre de Pedro López Malahierba.


En busca de algún registro de su embarque a indias y tras consultar los libros de embarque transcritos de los registros del Archivo General de Indias de Sevilla, concretamente en el Catalogo de Pasajeros a Indias Volumen VII, donde se pueden ver los registros de embarque a indias de 1591 y 1592, solo he podido encontrar dos registros alusivos a algún pasajero llamado Pedro López.


En el primero, Pedro López dice ser natural de Sevilla hijo de Eugenio Marín y de María de la Paz, y viajar al Nuevo Reino de Granada como criado de García de Auñón Cañizares, el 23 de diciembre de 1591.



El segundo, aunque no puedo asegurarlo a ciencia cierta, parece ser el registro de embarque de Pedro López Malahierba, y en él se hace llamar Pedro Lopez Malaver de Guevara y se dice natural de Zafra, soltero, hijo de Sebastián de Espinosa y de Inés de Escobar y viajar al Perú como criado del licenciado Juan Alonso de Carvajal el 18 de enero de 1592.



Durante su estancia en el territorio de Nueva España, Malahierba hizo una expedición en la que descubrió una mina de plata y para explotar el preciado metal constituyó junto a otro socio del que desconocemos el nombre, una sociedad, esta acabaría teniendo serios problemas porque Malahierba se vio obligado a huir a Panamá, más tarde a Perú y luego a Bolivia. Allí tuvo ocasión de conocer la ciudad minera de Potosí, famosa por su montaña de mineral de plata, el Cerro Rico.Sea uno, otro, o ninguno de ellos, lo que sí sabemos es que en 1592 embarcó hacia las Américas y tras la travesía desembarcó en Nueva España, donde, según algunas fuentes, conocería al virrey Don Juan de Mendoza y Luna, III Marqués de Montesclaros, (esto debió ser como muy pronto en 1603, pues Don Juan no sería Virrey hasta octubre de ese año).


Mendoza y Luna, Virrey de Nueva

España



El viaje a Asia y el regreso a Francia


Tras embarcar de nuevo, descendió hasta Tierra del Fuego, y pasando por el estrecho de Magallanes el viaje continuó hacia las Filipinas y luego siguió hasta llegar a China.


En Cantón, retomó su nombre de Pierre-Olivier Malherbe y logró entrar en el círculo de los notables chinos, a los que sedujo con los relatos de sus aventuras y su experiencia en las nuevas técnicas. Su reputación llegó incluso al emperador, y eso le permitió que le fuese concedida la protección necesaria para poder viajar por toda Indochina y Malasia. En la India se encontró con el gran mogol Akbar, de quien se hizo amigo. Akbar[2] era a la vez un conquistador que había sido capaz de ampliar y administrar su imperio y un creyente en busca de sincretismo. Malherbe permaneció tres años más en la India y los aprovechó para viajar por todo el territorio según su costumbre. Habría explorado las fuentes del Ganges, llegando hasta el Tíbet, Uzbekistán y habría visitado Kabul y Samarcanda.


Dos años después de la muerte de Akbar (1605), hacia 1607, viajo hasta Persia donde fue recibido por el Shah, que le recibió y le permitió visitar su territorio. Le ofreció incluso casarse con la hija del rey de Ormuz, pero Malherbe decidió regresar a Francia. Recorriendo Arabia, Mesopotamia y Siria, llegó a Alejandreta, donde embarco con rumbo a Marsella en 1609.


De regreso a su país, con veintisiete años y después de un viaje de diecisiete [3], se reunió varias veces con el rey Enrique IV de Francia, a quien narró sus aventuras, y sobre todo a su geógrafo Pierre Bergeron (1585-1638), que consignó por escrito la historia de sus viajes.


Durante una de esas reuniones con el rey francés y su geógrafo, les hablo del oro y de la plata de las Indias Orientales, de la situación de los yacimientos, les explicó lo que había aprendido sobre las rutas para llegar a estos lugares, y se ofreció a dirigir una expedición para el rey. Ganado el favor real, Malherbe se convirtió en consejero del rey Enrique, a quien ayudó a fundar los cimientos de la fortuna de Francia gracias a la explotación de los países de ultramar. Después de la muerte del rey (1610), regresó a España de nuevo para un acuerdo comercial. Murió hacia 1616, aunque hubo rumores que afirmaban que habría partido hacia México.


Pierre-Olivier Malherbe no dejó escritos de su propia mano, su historia nos es conocida por mediación del geógrafo de la corte francesa, Pierre Bergeron y las huellas dejadas en los archivos españoles. Algunas fuentes le atribuyen la autoría de un diccionario en lengua malaya que fue añadido en 1609 a la obra de François Martin de Vitré, “Description du premier voyage fait aux Indes orientales par les Français en l’an 1603”. También se le menciona en la obra de 1629 del geógrafo Pierre Bergeron, “Traité de navigation et des voyages de découvertes et conquêtes, principalement des François”.


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Citas: 


[1] Excepto los desplazamientos entre continentes


[2] El gran mogol Akbar reinaba desde 1556


[3] Si las fuentes son ciertas comenzaría el viaje a la edad de 10 años y eso nos hace pensar que, cuando embarco para reunirse con su familia en Sanlúcar, debió hacerlo acompañado de algún adulto, pues no era natural que un niño de diez años viajara solo en esa época, aunque las fuentes no lo citan, probablemente lo hiciera con el citado tío, que lo acogería en la casa familiar de Sanlúcar de Barrameda.


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Bibliografía


Mª del Carmen Galbis Díaz, Catálogo de pasajeros a Indias. VOL.VII (1586-1599), 1986.


Jean-Loup Avril,Mille Bretons, dictionnaire biographique, Éditions Les Portes du Large, Rennes, 2002, ISBN 2-914612-10-9


Jacques Marseille et Renaud Thomazo (directeurs de collection), Journal de la Bretagne, Éditions Larousse, Paris, 2001, ISBN 2-03-575097-0


Bernard et Jacqueline Le Nail,Pays de Vitré. Hommes et femmes remarquables, Éditions Les Portes du large, Rennes, 2004,ISBN 2914612168


Jean Choleau, Les Bretons à l’aventure, Vitré, Éditions Unvaniez Arvor, 1950.


Georges-Gustave Toudouze, Le premier des globe-trotters, Éditions André Bonne, 1955.


Roger Faligot, Les sept portes du monde, Editions Plon, 2010. ISBN 978-2-259-20935-9




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Autor: Carlos Vidriales García Bustamante

Secretario General de la HNME
























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