lunes, 22 de abril de 2019, 16:39
Elmonarquico2015
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Se inicia la era Trump

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Miguel Adrover

Donald Trump ha alcanzado la Casa Blanca haciendo añicos todos los pronósticos de los analistas políticos de Estados Unidos y del resto del mundo.


En los inicios de la campaña electoral, aunque E.E.U.U es un país en el que siempre parece haber campaña electoral, la candidata demócrata parecía la favorita, pero finalmente, después de los cara a cara televisivos, broncos y feos por parte del candidato republicano, los estadounidenses se decantaron por el hombre que durante la campaña electoral ha hecho propuestas, que en un principio parecen tan irresponsables como construir un muro en la frontera con México, y que ese murlo pague el país vecino, prohibir la entrada de refugiados sirios y libios, o declarar su acercamiento a las ideas defendidas por Vladimir Puttin, o de que le parece fenomenal el Brexit.


Esto son solo ejemplos de una serie de propuestas insólitas, propuestas inusuales en un hombre que desde el viernes pasado tiene en sus manos el liderazgo del, hasta ahora, país más poderoso del mundo. Propuestas que, pese a provocar innumerables críticas de sus adversarios políticos, de miembros de su propio partido, de los sectores comerciales y desde el exterior, no han hecho mella ni le han hecho cambiar por un instante su manera de ser, de actuar, o de hablar. Es más, son muchos los que ahora opinan que son estas propuestas las que han hecho que el nuevo presidente de E.E.U.U sea Donald Trump.


Quizá sea así, quizá Trump sea el farfullero, fanfarrón y descerebrado que muchos opinan, en cambio, y según la opinión de quién estas líneas escribe, Trump ha sabido decirles a los americanos lo que muchos deseaban escuchar, que sobraban emigrantes, que su país ya se estaba descolgando del liderazgo que desde la primera guerra mundial nadie había cuestionado, y que haría todo lo posible para que los terroristas se quedaran fuera de las fronteras americanas.


Lo que es una certeza es que Trump se vende a sí mismo como una marca, el es el centro de todo lo que rodea su vida, “Su mayor temor es ser ignorado, subestimado o irrelevante” según ha contado Michael D’Antonio, que en 2014 publicó 'La verdad sobre Trump' y que ha explicado también que Trump es “un hombre con una fijación en su propia fama y despectivo con los que caen”.


A lo largo de su vida, llena de desmanes y salidas de tono, siempre ha buscado lo mismo, el poder y la popularidad, siempre ha buscado ser una marca comercial, y ahora la marca es él, un hombre casado tres veces y con cinco hijos que durante la campaña electoral se ha tenido que enfrentar en diversas ocasiones a su largo historial de tratar y maltratar a las mujeres como simples objetos o juguetes sexuales. Y esto no es de ahora, Donald Trump es alguien a quien la revista 'The New Yorker' definía ya por 1997 como “un tipo escurridizo y naif, astutamente calculador y temerariamente despreocupado de las consecuencias”.


Su lucha por la Casa Blanca pareció inicialmente la enésima maniobra de promoción de alguien muy acostumbrado a promocionarse. Porque aunque en España nos pille de improvisto la ascensión de este personaje a la cima del universo mediático, es lo que lleva haciendo desde que en 1971 tomó el control de la empresa inmobiliaria, con la que su padre, hijo de inmigrantes alemanes, había construido viviendas residenciales para gente de ingresos medios en Queens y Brooklyn.


Primero la rebautizó, aumentando su enorme ego, personalizándola con el apellido que luego empezaría a colocar por doquier en enormes letras doradas, y pronto llegó el asalto a Manhattan, el giro hacia la construcción y compra de los hoteles y los rascacielos, apartamentos de lujo, los casinos, la compra de una aerolínea, un mega yate plagado de lujos y su ascenso a portadas de periódicos, sin importar cuales fueran los motivos. Él estaba por encima de todo y de todos.Todo ello, según él mismo confesó en una entrevista publicada en 1990 en la revista 'Playboy', eran “atrezos para el show. Y el show es Trump”.


Ahora la pregunta que se hacen los analistas políticos, es si con su llegada a la Casa Blanca cambiará su manera de actuar. Yo sinceramente soy incapaz de responder a esta pregunta, pero creo que no, creo que seguirá siendo el mismo e imprevisible hombre que habla y actúa antes de pensar.


Qué me hace pensar así, pues es fácil imaginar que un hombre, que desde que en un partido de beisbol en la escuela primaria consiguió un “Home Run” y vio por primera vez su nombre en un periódico, y aquello, según contaría muchos años después a uno de sus biógrafos, le encantó. “Fue asombroso”.


Probablemente fue esa mención en las páginas de un pequeño diario local cuando tuvo el primer chute de algo muy parecido o quizá peor que una droga, la de ser el centro de atención de todo lo que rodea a su persona, una droga a la que se enganchó. Y nada para calmar la exigente adicción, tras años de ir incrementando las dosis a través de sus negocios, de los libros, de su show televisivo, nada le quedaba por hacer como fijar la diana en la presidencia de Estados Unidos y hacerlo, a sus 70 años, poniendo patas arriba todas las tradiciones políticas, sociales y mediáticas.


Y de verdad que lo ha conseguido, ni siquiera el carismático Obama llenó tantas primera páginas como la está haciendo Donal Trump desde que consiguió derrotar a Hillary Clinton en las últimas elecciones americanas.


Pero para saber cómo evolucionará este insólito caso de cómo alguien que políticamente nunca ha sido nada, y ahora es el 45º presidente de Estados Unidos, lo mejor será que nos hagamos seguidores de su “Timeline” de twiter, por ahora su principal medio de comunicación oficial.







Autor: Miguel Adrover Caldentey

Director de “El Monárquico”



















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