martes, 21 de mayo de 2019, 20:33
Elmonarquico2015
Elmonarquico2015

"Guiem Pons", exalcalde de Binissalem (Mallorca)

|



Es éste el relato de la entrevista mantenida con Guiem, uno de aquellos, los primeros alcaldes de la recién estrenada democracia, allá por los años 80. Siempre se ha dicho que perdió la alcaldía por un voto, el de su hija, que no fue a votar por estar de viaje. A Guiem le gusta que le llamen por su nombre en Mallorquín, no Guillem que sería la traducción al catalán.


Como él dice, “malos tiempos para nacer, terminada la Guerra Civil y los inicios de la Segunda Guerra Mundial”. Nació un día en el que el verano entrega los poderes al otoño, en una familia pobre, pero maravillosa en todos los sentidos. En ella le inculcaron las buenas costumbres y el sentido de la responsabilidad y con pocas posibilidades de estudiar por la situación familiar.


La Divina Providencia lo alumbró otorgándole una vocación temporal e ingresó en la Congregación de los Padre Paúles, primero en Palma de Mallorca y después en el Seminario Mayor en Espluga de Francolí. Allí adquirió además de ciencia, disciplina, educación, paciencia y todas las virtudes cardinales.


Guiem siempre ha dicho que en el seminario aprendió mucho, de todo, pero le faltó la asignatura de la calle, la mundología y así es como al perder la vocación pastoral, se puso a trabajar hasta que el destino le hizo presentarse en las listas de Alianza Popular consiguiendo la alcaldía de Binissalem. Fueron cuatro años de trabajo para el pueblo, consiguiendo grandes logros, quizá el más importante y que hoy perdura fue la canalización de las aguas potable y fecales, que aunque hoy es algo normal, en aquellos tiempos, no todos los municipios estaban preparados.


Siempre ha sido un patriota, desde niño le gustaba leer la historia de España, él recuerda el Régimen de Franco como unos años sin problemas; “yo no tenía nada de que temer, ibas por la calle con tranquilidad y con seguridad”. La cosa cambió con la aparición de los nacionalismos y los separatistas que quieren dividir nuestra España en trozos para tener más poder y destruirla.


Guiem afirma: “fue un bálsamo para mí, entrar en la Hermandad Nacional Monárquica de España, han aflorado en mi los sentimientos patriotas que llevo en mi interior y que otras instituciones no transmiten. Ojalá llegue un día en que los miembros de la Hermandad seamos mayoría, que muchos de los que están aletargados den un paso al frente y podamos vivir en una nación única y unida”.




















Deja tu comentario

Sin comentarios

Escribe tu comentario




No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes. Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.