sábado, 22 de septiembre de 2018, 17:27
Elmonarquico2015
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El naufragio del Mimi P y los héroes de Alcúdia

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En el noviembre de 1883 se escribiría una de las historias más trágicas de la navegación mallorquina, y a la vez una de las páginas más heroicas de la misma, el barco de pabellón austríaco Mimi P, que se encontraba navegando por el mediterráneo realizando el trayecto desde Marsella, donde había cargado un cargamento de tejas, cemento, licores, ladrillos y mármol, con destino a Montevideo, Uruguay. El enorme barco se había refugiado en la bahía de Alcúdia para escapar del fuerte temporal de viento y lluvia que azotaba desde hacía días el Mediterráneo. Esa noche la fuerza del mar hizo que se rompieran las amarras o que se soltara el ancla y el buque fue a la deriva hasta embarrancar al otro lado de la bahía, la fiereza de las olas barría el casco del barco y los supervivientes tuvieron que subirse a los palos para conservar la vida, las labores de rescate fueron arduas y complicadas, costando la vida a varios marineros que intentaron salvar a los extranjeros.


El naufragio del Mimi P en la bahía de Alcudia el 19 de noviembre de 1883 marcaría un antes y después en la historia del salvamento marítimo en las Islas Baleares. Hasta entonces, los hombres de mar intentaban ayudar en los desastres como mejor podían y sabían, sin medios adecuados, pero la lucha para salvar vidas de los héroes de Alcúdia (dos de ellos murieron durante el rescate) sirvió como detonante para el establecimiento en Mallorca de una delegación de la Sociedad Española de Salvamento de Náufragos, la primera de las Islas Baleares.


El primer intento de rescate se produciría por la mañana, en unos intentos vanos ya que la fuerza huracanada del viento impedía acercarse al buque ni establecer comunicación con sus tripulantes, esa mañana murió ahogado el grumete del barco austríaco. A las tres de la tarde en un momento que la intensidad del viento amainó, un reducido grupo de hombres, utilizando un bote del canal de s’Oberta de la Albufera decidieron intentar de nuevo llegar hasta los náufragos al ver la trágica situación del barco embarrancado a merced del temporal y cuyos tripulantes habían subido al mástil para salvar sus vidas. Este desesperado intento los protagonizaron cinco hombres, el caporal del marina de Alcúdia, Miguel Ramis Picó y bogando un caporal de marina de 2º del escampavías Pez, Antonio Domingo Giménez Cotó de Alcúdia, Andreu Vanrell Tomás Corderet de Alcúdia y un natural de Sa Pobla.


Este grupo de aguerridos marinos consiguió abarloarse al Mimi P cargando a todos los náufragos que pudieron, pero al virar la embarcación para emprender el regreso a la playa, esta volcó, pereciendo entre las aguas los dos marineros de Alcúdia y el joven capitán Josic Pajkuric, hijo del armador del buque que realizaba su primera ruta con el barco.

La magnitud de la tragedia en medio de un temporal sin precedentes en la isla tuvo desigual repercusión en la prensa de aquellos días, además de un alto grado de confusión en los primeros momentos, ya que el barco naufragado provenía de un puerto francés, viajando bajo bandera austríaca y sus marineros hablaban italiano. Por ello la primera noticia que hace mención al siniestro puede encontrarse en el diario “La Opinión” que hace referencia a una nota publicada en “El Balear”; “El Balear publica la siguiente noticia: Dícesenos por buen conducto que en las playas de Muro ha naufragado un buque de gran porte con bandera austríaca tripulado por 18 hombres, 14 de los cuales han perecido en el naufragio. El juzgado de Inca se ha constituido esta mañana en el lugar del siniestro para practicar las oportunas diligencias. Añádase que tres arrojados pescadores de aquella playa acudieron al auxilio de los náufragos, pereciendo dos de ellos y salvándose el otro que es natural de La Puebla”. (Diario La Opinión, nº 1182, martes 20 noviembre 1883).


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El día 21 de noviembre de 1883 una sucinta nota en el diario “La autonomía” se hacía eco del suceso. En la página 2 del nº 118 del diario La autonomía podía leerse; “En las playas de Muro parece que ha naufragado un buque de gran porte de nación austríaca. En este siniestro ha habido 5 víctimas del trabajo que perecieron ahogadas y víctimas de su arrojo”.


Ese mismo día, otro periódico de la isla, “El Ancora (Diario Católico Popular de las Baleares) daba una información más extensa del suceso, aunque en algunos aspectos contradictoria con la de “La autonomía”; “En la playa del predio de Son San Martí, termino de Muro, naufragó anteayer por la madrugada un buque italiano, llamado Mimy, cargado de cemento romano, tejas, ladrillos y licores, habiéndose salvado diez individuos de trece que componían la tripulación. Solo ha aparecido el cadáver de uno y parece que el capitán es uno de los tres que perecieron.


Acudieron a salvar a los náufragos unos marineros de Alcúdia, dos de los cuales se ahogaron siendo víctimas de su caridad. Sus cadáveres fueron conducidos a tierra. Los Guardias Civiles de Alcúdia envolvieron con sus capotes a los náufragos italianos y los condujeron junto al fuego para hacerles entrar en reacción.


El señor ayudante de marina de Alcúdia, marineros, carabineros y guardias civiles de diferentes puestos se apresuraron a acudir al lugar del siniestro; llegó después el juzgado del partido de Inca para la instrucción de la causa” (El Ancora. Edición nº 1115, miércoles 21 de noviembre 1883).


Ese mismo día, el diario “La Opinión” en su edición nº 1183 retoma la noticia y ya la matiza con un exhaustivo relato de lo acaecido, contando cómo se organizó el rescate de los náufragos, “ nos explicaba D. Lorenzo Reines, el administrador de la Aduana, que vio como se aparejaba una pequeña embarcación que estaba en el canal de la Albufera para ir en socorro de los náufragos debido al aflictivo estado de la tripulación, que se refugiaba en lo alto del palo trinquete porque el oleaje barría el casco del barco y por el momento el mar iba creciendo.


Reines volvió presuroso y emocionado a la ciudad contando lo que había presenciado a D. Pedro Oliver, este, cuyo carácter resuelto era conocido por todos sus paisanos, se dirigió al puerto y una vez allí empezó a excitar el sentimiento humanitario de los marineros que contemplaban el horroroso temporal, diciéndoles que si se atrevían a ir al socorro de los marineros extranjeros cuyas vidas estaban en inminente peligro, él les recompensaría el sacrificio, si los que por deber estaban en caso de hacerlo no lo efectuaban.


Animándose los exhortados y proporcionando el patrón Bartomeu Marí de matrícula de Ibiza tres marineros paisanos suyos, Antonio Mª Escandell, Francisco Ribas i Juan y Juan Torres i Pujol, uniéndose el patrón Pascual Ginard i Jofre y el marinero Cristobal Rabasa i Pons de Alcúdia botaron al agua un falucho que estaba en tierra y se hicieron a la mar en socorro de sus hermanos.


Las penalidades y peligros para llegar al buque naufragado fueron grandes y el inminente riesgo a que veían expuestos a los tripulantes extranjeros, al patrón Miguel Ramis (foto), al cabo de mar del puerto de Alcúdia y al preferente del escampavías “Pez” que salieron tripulando la pequeña embarcación que había habilitado como mejor pudo el bravo ayudante del marina D. José Peña en las inmediaciones de la Albufera, avivaron los sentimientos humanitarios de los héroes de la jornada, y atracando al costado del buque italiano fueron recogiendo a los 7 marineros de su tripulación y a los tres de Alcúdia que se descolgaron de las vergas del trinquete por medio de algunas jarcias”.


El resto de la extensa crónica cuenta como una vez recogidos a los náufragos y debido al oleaje reinante, el patrón Pascual Ginard decidió dirigir la proa del falucho hacia la playa desistiendo de regresar al abrigo del puerto, por lo que decidido, embarranco en la misma playa de Muro, cerca de s’Oberta al resultar esa la maniobra menos arriesgada y a la vez la más rápida para salvar la vida de aquellos hombres que habían sido rescatados por la iniciativa de Pedro Oliver, quién al ver la maniobra de la embarcación se dirigió a la zona ya que había estado observando cuanto pasaba desde la costa.


Cuenta el diario “La Opinión” que uno de los momentos más emotivos y conmovedores se vivió al decirles a los rescatados el patrón Ginard que Pedro Oliver era realmente el impulsor de su rescate, puesto que los había impulsado a la arriesgada empresa, momento en el que tanto los marineros del Mimi P como los de Alcúdia abrazaron entre llantos a Oliver.


Una vez salvados los náufragos pudo esclarecerse la identidad de los fallecidos, entre ellos dos de los marineros que a las tres de la tarde habían intentado el primer rescate de los extranjeros; Antonio Domingo Giménez (Alcúdia,) y Andrés Vanrell Comas (Alcúdia) y los tripulantes del Mimi P, Alejandro Ulassi (Birccani “Austria”) de 14 años y Josip Pajkuric, capitán del Mimi P y natural de Fiume, Austria, de 25 años de edad e hijo del armador Mate Pajkuric, propietario del barco. Los tres primeros fueron enterrados en Alcúdia el 21 de noviembre de 1883 mientras que el cuerpo del capitán no apareció hasta el dos de diciembre, fecha en la que pudo ser sepultado.


De los restos del barco poco se sabe, probablemente al amainar el temporal fuera rescatado todo lo que estaba al alcance del mismo, aunque se sabe que el buque se hundió en la zona a causa de los destrozos del temporal, buceadores de Alcudia durante los años 70 conocían la existencia de los restos del mismo y confirmaban que todavía se hallaba en el fondo del mar gran parte del cargamento de mármol, que era posible ver los días en que el agua estaba muy clara, y hasta en la actualidad, cuando se produce un fuerte temporal, el mar arrastra hasta la playa restos de tejas de Marsella que se hundieron con el barco en esa zona de Playas de Muro.



                                 Bahía de Alcudia, recorrido que hizo el Mimi P. hasta encallar en el punto 2


Cabe destacar que ese temporal vivido en el Mediterráneo afectó especialmente a las Baleares, los recortes de prensa de la época hablan de lluvias torrenciales a modo de diluvio en Manacor, rayos que alcanzaron la iglesia de Sant Salvador quemando el manto de la virgen, desaparición de tierras en ribazos y cañadas, graves daños en el puerto de Mahón donde rompió amarras el vapor Puerto de Mahón que estaba atracado en el Arsenal así como la suspensión de todo el tráfico marítimo, el día 19 también había tomado posesión de su cargo el Gobernador Civil de Baleares, recién llegado a la isla Federico de Loygorri.


Un descendiente de aquellos héroes, Antonio Domingo Pons, junto a su esposa Gloria Druguet Tantinyà (ambos miembros de la asociación Amigos de Agustina), realizaron un extenso trabajo de documentación de esta gesta, que fue incluido con el título El naufragio del Mimi P. (1883) y la Sociedad Española de Salvamento de Náufragos en las Jornadas de Estudios Locales de Alcudia de 2010, rescatando la memoria de este hecho, haciendo hincapié además en las reivindicaciones aparecidas en la prensa solicitando que las víctimas y huérfanos fueran socorridos, (ediciones del 22 de noviembre del periódico El Ancora y El Diario) lo que significo que para los hombres de mar pocos meses después se consiguiera un cambio histórico. Hacía tres años que se había constituido la Sociedad Española de Salvamento de Náufragos en Madrid y hacía allí se canalizaron los esfuerzos para reconocer a los héroes e indemnizar a sus viudas. Tres meses después del naufragio se fundó la junta local de la Sociedad de Salvamento en el Teatro Principal de Palma. Gracias a ello los héroes fueron reconocidos y las viudas, indemnizadas. Después de la constitución de dicha sociedad, cuyo uno de los primeros benefactores fue el Archiduque Luis Salvador, austrohúngaro de nacimiento y cuyo barco Nixe fue construido en los mismos astilleros, por primera vez llegaron estaciones de salvamento a las Islas.


El Mimi P. fue construido en el año 1866 en los astilleros de Fiume por encargo de la familia Pajkuric (de aquí la P que acompaña al nombre del navío) propietaria de una flota de 11 barcos. Era uno de los veleros más grandes de la época, un bergantín-corbeta cuyo primer viaje fue en 1871 de Fiume a Australia, como navío de gran carga rutas atlánticas e intercontinentales. Su último viaje completo fue en 1883, con un cargamento de madera de roble desde Fiume hasta Marsella. En Marsella asumió el mando el joven comandante Josip Pajkuric, hijo del armador, que capitaneaba así su primer y último viaje. Cuando a mediados de noviembre llegó a las costas de Mallorca en medio de la gran tormenta, fondeó a sotavento en la bahía de Alcúdia, amarrándose a la boya que utilizaba el vapor correo, en un intento de capear el temporal, pero el 19 de noviembre apareció varado en la playa a 250 metros de la costa.






Autores: Victonia Cánaves y Miguel Adrover
















1 Comentarios

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Como ser más de la familia pajkuric.Que están fuera de chile .Soy dis nieto de Luis Pacific vitezic

escrito por Samuel pajkuric 13/jun/17    07:17

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