lunes, 11 de diciembre de 2017, 19:48
Elmonarquico2015
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En defensa de la reina Isabel II

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S. M. Isabel II

Antonio Rubio ha escrito : " la reina Isabel, española, españolísima, no acierta a estar, no diré fuera del Trono, sino fuera de España. V.M. sabe que así lo dice y lo ha escrito y que a cualquier costa quiere volver a ella, y como sea ".


Más claro imposible. La Reina Isabel II amaba con todas sus fuerzas a España, pero tuvo que esperar al mes de julio de 1876, acabada ya la guerra carlista, para poder volver a su amada España.


En agosto de 1878 moría en su residencia de Sainte-Adresse (Francia) su madre Maria Cristina. Y en abril de 1902 moría en su castillo de Epinay-sur-Seine (Francia) su esposo Francisco de Asís.Y la Reina Isabel II moriría el día 9 de abril de 1904, a la edad de 73 años, en el Palacio de Castilla de la avenida Kleber de París.


Hasta aquí los datos históricos, pero la reina se hizo mujer en unas circunstancias muy perjudiciales para su persona y peor aún si esa niña iba a ser con los años Reina de España.


Situémonos en la España de los años 1830 a 1868. Era durísima la intransigencia religiosa, el pueblo era ignorante, la clase política y la militar eran ambiciosas sin límite. Y en ese ambiente nada se le perdonaba y todo se exageraba en su descrédito, todo manipulado a conveniencia de los gobernantes, pero fue una gran dama.


Son conocidas sus aventuras amorosas pero nadie salió en su defensa para exponer las circunstancias en que ocurrieron. La Reina era entonces una niña que estaba sola o peor aún, mal aconsejada, y en los años siempre difíciles de convertirse de niña a mujer no tuvo un consejero, o simplemente una madre, o una persona de su confianza, que le ayudase, le prestara atención, y le aconsejase honestamente.


Las circunstancias eran:


A.- La guerra civil que estalló apenas proclamada reina.

B.- La relación con su madre era prácticamente inexistente.

C.- El ambiente no era el más apropiado para una niña.

D.- Los numerosos escándalos de su madre María Cristina.

E.- Los escándalos de los miembros de palacio que eran vox populi.

F.- Dos días antes de que su madre se viera obligada a renunciar a la regencia, Isabel II cumplía 10 años.


En tales circunstancias Isabel II recibió una educación breve, rudimentaria, nula en cuanto a la formación política que era necesaria para el cargo que iba a ostentar y muy condicionada por su sexo y por los prejuicios de la época.


Ni tan siquiera esperaron a que cumpliera la mayoría de edad. La conclusión de todo ello es que la Reina Isabel II fue una muñeca en manos de unos políticos desaprensivos, corruptos y ambiciosos, que para nada pensaron en España sino en su propio y egoísta interés. Y así llegamos al día del matrimonio de la Reina, el 10 de octubre de 1846, precisamente el día en que la Reina cumplía 16 años. A decir verdad, fue el Gobierno el que "arregló" ese matrimonio.


Y su matrimonio fue otro desastre en su vida porque se casó con su primo carnal por vía doble Francisco de Asís de Borbón y los chascarrillos populares no se hicieron esperar.


En las tabernas del país se decía : " la reina es una dama casada en secreto y embarazada en público ".


Fue prácticamente obligada a casarse con su primo carnal, ya que al conocer su nombre se negó y exclamó : ! no, con Paquita, no !.


Conocido es el comentario que hizo al diplomático Leon y Castillo : " que voy a decir de un hombre que en la noche de bodas llevaba en su camisa más bordados que yo en la mía ".


Y no faltó tiempo para que corriera por el pueblo la siguiente copla:


" Isabelona, tan pescachona y Don Paquita, tan mariquita ".


Una copla popular decía de su esposo :


" Gran problema es el de las Cortes, averiguar si el consorte, cuando acude al excusado, mea de pie o mea sentado ".


El ambiente entre el pueblo no podía ser más perjudicial para la reina.


Y tras la caída de la Reina Isabel II y su posterior exilio a Francia, los hermanos Bécquer, bajo el seudónimo SEM, escribieron la obra : "Los Borbones en pelotas" de contenido soez y grosero y con láminas de alto contenido sexual, pero por encima de todo de lo más soez, que ningún favor hicieron a la imagen de la reina.


Por su parte, el Conde de Romanones , mucho más moderado y realista ,hizo la siguiente descripción de la Reina:


" A los 10 años Isabel resultaba atrasada, apenas si sabía leer con rapidez, la forma de su letra era la propia de las mujeres del pueblo, de la aritmética apenas sólo sabía sumar siempre que los sumandos fueran sencillos, su ortografía pésima. Odiaba la lectura , sus únicos entretenimientos eran los juguetes y los perritos (sic). Por haber estado exclusivamente en manos de los camaristas ignoraba las reglas del buen comer, su comportamiento en la mesa era deplorable y todas esas circunstancias , de algún modo, la acompañaron toda su vida ".


Pero la reina no era así, o mejor dicho, no tenía la culpa de ser así, la hicieron así quienes tenían la obligación y la responsabilidad de convertirla en una gran reina.


Su madre sólo se dedicó a su amante e Isabel II no conoció lo que era un ambiente familiar, ni el cariño de una madre.


El hecho de haber sido proclamada reina cuando todavía era una niña justifica lo fácil que era manipularla a favor de los intereses partidistas. A todos les interesaba que cuanto más ignorante permaneciere, mejor para los intereses de los políticos.


Isabel II en realidad tenía un carácter temperamental y apasionado, pero también alegre y generoso y era de trato muy agradable, se encariñaba con la gente a la que se ganaba con facilidad y por ello el que el pueblo, la pequeña parte del pueblo que tuvo la oportunidad de conocerla, la quería.


El gran escritor asturiano Armando Palacio Valdés en su obra " La novela de un novelista " expresa con detalle con su estilo sencillo el cariño que la población de Avilés, como antes lo habían hecho las de Oviedo y Gijón, mostró a la reina y que esta devolvió a los asturianos. Dice Palacio Valdés : " los viva la reina resonaban por todos los rincones en medio de unas calles abarrotadas de gente y bellamente engalanadas con banderas de España ". Era el año 1858.


Nos cuenta también el gran autor asturiano : " Conservo un recuerdo vago pero delicioso de aquel día memorable ................ los balcones engalanados con brillantes colgaduras, mi madre inclinada sobre uno de los nuestros y arrojando puñados de flores sobre el coche de la soberana .... Después me veo en medio de la gran plaza de Avilés ............ una muchedumbre inmensa llenaba aquella plaza.......... A mi lado se gritaba sin cesar ! Viva la Reina !. .......... El entusiasmo era frenético, imponente........ La Reina avanza sonriente, saludando a un lado y a otro con la mano y con la cabeza. De pronto se detiene y deja escapar un débil grito de admiración. ! Oh, que encanto de niña !. Se detiene un instante frente a ella y la dice: ! Que hermosa eres, hija mía !, ! Dios te bendiga !, ? me das un beso ?. Y alzándola del suelo con sus reales brazos , la aplicó un sonoro beso en la mejilla. ! Viva la Reina ! ".


Sobre este viaje hay una anécdota muy interesante que voy a relatar.


El día 24 de agosto de 1858 se desplazó hasta la villa minera de Arnao para visitar una mina de zinc que en su tramo final penetraba en el mar Cantábrico. Lo único que estaba previsto era un vino de honor. Pero ante el asombro y temor de todos los asistentes, dijo la Reina que quería descender a las galerías y sin dudarlo un instante descendió por el pozo vertical los 80 metros de profundidad que tenía, sin tan siquiera esperar a que le hicieran un reconocimiento previo de seguridad.


Y una vez salió de la jaula, que es como se conoce al ascensor de los pozos mineros, recorrió las galerías, incluida la principal que tenía un desnivel del 14%, ya bajo las aguas del mar Cantábrico, recorriéndolas y saludando a los asombrados picadores que estaban en sus puestos de trabajo y que era lo que menos esperaban.


Y cuando salió de la mina , como era de esperar, el traje real estaba totalmente manchado. Hay que destacar también que la reina se negó a usar el calzado especial que usan los mineros, ni prenda alguna para protegerse contra la humedad y el agua que siempre gotea en una mina y máxime en el tramo submarino.


Seguidamente, como estaba previsto, se celebró el vino de honor, ante el asombro de los invitados que no se lo acababan de creer.


En el séquito figuraban entre otros: el general O´Donnell, el Presidente del Consejo de Ministros, la Duquesa de Alba y el Patriarca de la Indias.


La ocasión lo merecía porque se trataba de la primera mina de carbón submarina de extracción vertical de mineral de España.


Dice la crónica de la época que , antes de marchar , la Reina dejó como limosna 4.000 reales para los trabajadores, 10.000 reales para los pobres el concejo, 2.000 reales para las monjas de San Bernardo y 2.000 reales para el Hospital de la Caridad. En total, 18.000 reales, una cantidad más que sustanciosa para la época.


Durante la egregia visita a tierras asturianas , la Reina se detuvo en numerosas ocasiones a saludar al público que llenaba calles y plazas y a besar a varios niños con los que se mostró especialmente cariñosa.


La Reina Isabel II debió sufrir mucho al observar el trato que estaba recibiendo de sus más allegados , que deberían ser los primeros en colaborar por el bien de la reina y de España. Así lo refleja Benito Pérez Galdós en una entrevista que le concedió la reina. Le dijo S.M. que " se sentía metida en un laberinto por el cual tenía que andar palpando las paredes pues no había luz que me guiara y si alguno me encendía una luz, venía otro y me la apagaba ".


Opino que los historiadores no han sido justos con la reina, salvo excepciones, porque se han ensañado en los aspectos negativos sin pararse a buscar la causa de esos defectos, porque si los ponemos en una balanza, su reinado fue positivo, mejor dicho, hubiera sido muy positivo, pero quiso hacer y no le dejaron.


Esto es solo un breve resumen de la historia de una reina que tiene todo mi respeto, mi admiración y mi simpatía, como también se lo merece de todos los españoles.



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Autor: J.M. Yribarren de Acha y de las Alas Pumariño

Abogado y escritor

Presidente-Delegado de la HNME en Alfaz del Pi (Alicante)
















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