lunes, 11 de diciembre de 2017, 19:54
Elmonarquico2015
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Reminiscencias del protectorado español en Marruecos (I)

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Durante dos semanas, los autores de este reportaje viajamos por Marruecos buscando las huellas de los lugares emblemáticos que se construyeron durante la duración del protectorado español en dicho país, unas reminiscencias que actualmente están en franca decadencia, ya que la mayor parte de los edificios coloniales siguen a la espera de una restauración, aunque alguno de ellos se ha rehabilitado para diferentes funciones.


Tetuan


La otra gran parte son edificios y acuartelamientos militares que hoy en día están completamente abandonados, aunque siguen bajo la jurisdicción militar marroquí por lo que es muy difícil acceder a ellos sin tener problemas con la policía.


En estas zonas militares, antiguos bastiones del estado español miles de soldados, cursaron su servicio militar, y antes de la guerra civil, en muchas de esas salas, hoy en día derruidas por la acción del tiempo o por las piquetas que se han encargado de borrar cualquier inscripción, se gestaron muchos de los primeros pasos para que en 1936 se llevará a cabo el levantamiento militar que condujo a España a una guerra fraticida y que termino abocando al país a 40 años de dictadura.


Tanger, Tetuán, Alhucemas, Sidi Ifni, Tarfaya o El-Aioun son antiguos emplazamientos españoles que en su día fueron escenario de la historia de muchos jóvenes que tuvieron que sacrificar muchos meses de su vida lejos de su tierra y familia. Compañías como la Legión o los Regulares dejaron para siempre su huella en Marruecos.


Plazas y edificios, calles y barriadas que todavía no han variado su nomenclatura, se erigen en vestigios de un pasado franquista en algunos remotos lugares, mientras, y sin eco en las noticias locales, la población de dichas ciudades, pide y se manifiesta para que antiguos elementos coloniales se respeten a la hora de remodelar estéticamente algunas plazas.


Al mismo tiempo, varios de los territorios españoles en Marruecos fueron aprovechados en los albores de la aviación como lugares donde aterrizaban las primeras aeronaves destinadas a cubrir una línea regular de correspondencia postal entre Europa y América, unos vuelos que cubría la compañía francesa Compagnie Générale d’Entreprises Aeronáuticas (CGEA)-Lignes Aériennes Latécoère vinculada especialmente a Mallorca debido a que fue la que compró la Compañía Aero Marítima Mallorquina, S.A. (CAMSA) que se había fundado en 1921 y cuyo primer avión llegó a Palme el 31 de mayo de 1921 pilotado por el piloto catalán Manuel Colomer que posteriormente murió en un accidente de aviación en 1922.


Latécoère, que hacía escala en los aeródromos del Levante español para volar hacia África, ya había establecido líneas regulares para la correspondencia con las zonas del protectorado francés en el norte de África.


La vinculación de estos vuelos que unían Europa con el norte de África a través de Mallorca va también ligada especialmente con el radiotelegrafista mallorquín Joan Munar, cuyo reportaje incluimos en El Monárquico la pasada semana, uno de los pioneros en aplicar las posibilidades de la radio en la aviación civil.


Air France fue una de las compañías que pronto tuvo expansión. La compañía francesa se generó en 1934 como resultado de la fusión de pequeñas compañías independientes  francesas, entre ellas, y quizá la más importante, fue la de Latécoère, al ser esta pionera en la apertura de nuevas rutas aéreas y haber gestionado, en convivencia con los españoles, algunos de los aeródromos que servían como lugares clave en África para posibilitar los trayectos que realizaban ya con asiduidad desde Francia a África y América, cruzando el atlántico desde Dakar (Senegal) hasta Natal (Brasil).


TANGER, TETUAN, DAR RIFFIEN


Al desembarcar en el puerto de Tanger Med la lejanía de la ciudad hace que todavía no se pueda concebir el escenario urbano que espera, a lo lejos, en tierra la visión de algún minarete y en el puerto comercial grandes buques de transporte que dejan paso a los de pasaje, principalmente los que cubren la línea Algeciras-Tanger, gestionada por la compañía Nautia (Balearia).


Una vez en Tanger, la primera impresión es de una ciudad moderna lo largo del extrarradio, la ciudad va cambiando su fisonomía a medida que se llega al casco antiguo, los grandes edificios coloniales van adueñándose de la urbe y los viejos recuerdos, de un pasado reciente de dominación española, conviven en la actualidad en buena simbiosis compartiendo proyectos culturales entre los dos países gracias a la labor del Instituto Cervantes en Tanger.


Tanger

                                                                      Almacenes Alcalá  (Tanger)


Entre las calles de la ciudad todavía pueden contemplarse edificios emblemáticos, los Almacenes Alcalá, la misión católica, y muchas de las grandes mansiones reconvertidas en hostales y hoteles, otros edificios, como el del antiguo centro de tramitación de extranjería, hoy en día siguen funcionando como edificios gubernamentales de segundo orden.


Un caso excepcional es el de la iglesia, cerrada tras una consistente valla pero que sigue oficiando una misa diaria para la población católica, una misa que se desarrolla en castellano, un idioma que habla la mayor parte de los habitantes de cierta edad que todavía recuerdan los tiempos en que los españoles estaban al frente de la gestión de la ciudad.


Entre Tanger y Tetuán, a medio camino antes de llegar a la moderna urbanización de Marina Smir, un edificio en ruinas se asoma tras una pequeña colina, para acercarse hay que bordear la carretera, atravesar un amplio campo y solo entonces se puede descubrir la autentica dimensión del mismo, al llegar al mismo sorprende que no esté utilizado, ni en él no se hayan establecido moradores, algo inusual en las zonas vecinas, esto nos da a entender que nos hemos adentrado en una propiedad militar.


Es el antiguo cuartel español de Dar Riffien, actualmente abandonado, pero que en su día fue un eje fundamental de la historia española, ya que fue el primer cuartel fuera de Ceuta, construido entre 1923-1927, bajo el diseño de Martín de la Escala para albergar los primeros reemplazos del Tercio Duque de Alba, que formaron parte de la recién constituida Legión Extranjera, cuerpo militar hoy conocido como La Legión.


Este acuartelamiento, que tenía la capacidad de una ciudad entera, fue testigo de la entrega de la primera insignia de la Legión, entregada el 05-10-1927 por la Reina Victoria Eugenia y cuyo primer jefe del acuartelamiento fue un capitán recién ascendido, Francisco Franco Bahamontes, que en las cercanías de esta zona, meses antes, había recibido un balazo en el vientre que estuvo a punto de terminar con su vida.


El cuartel de Dar Riffien, tuvo tanta importancia en la vida militar anterior al levantamiento armado que dio inicio a la contienda civil, que llego a tener una estación de tren propia. De todo ello, únicamente quedan en pie las fachadas, con algunas zonas del antiguo alicatado y en el que únicamente han sobrevivido dos inscripciones españolas, la de la entrada a los “servicios sanitarios” y un escudo castellano de sobre relieve indicando que a “Castilla y León, un nuevo mundo dio Colón”.


                                                                        Cuartel de Dar Riffien


En toda la edificación, frecuentada única y esporádicamente por pastores, que usan algunas de las dependencias de la planta baja como establos ocasionales, han desaparecido todas las demás referencias a que ese edificio fue un cuartel español tan importante. Hasta los habitantes esporádicos de la zona, con los que pudimos hablar, desconocían el nombre del lugar y a que uso se había destinado durante la ocupación española.


Lo mismo pasó cuando consultamos sobre dicho cuartel en las bibliotecas de Tetuán.


La presencia española en Tetuán es todavía si cabe más latente, las calles más céntricas están llenas de reminiscencias españolas, una de las más importantes es la casa donde Franco, en aquél entonces, Comandante General, tuvo su residencia mientras tomaba el mando del ejercito de África proveniente de Canarias, y cuyo edificio se conserva y es referencia para los falsos guías turísticos, al igual que las dependencias militares de los regulares que en la actualidad están ocupadas por militares marroquíes. 


Los edificios coloniales son una muestra palpable del esplendor que tuvo dicha ciudad hasta mediados del siglo pasado, unos edificios que hoy en día siguen causando admiración y son constantemente escenarios elegidos para el rodaje de películas de época, como sucedió con la adaptación cinematográfica de la novela de María Dueñas “El tiempo entre costuras” que recrea la vida de la protagonista en dicha ciudad en aquellos tiempos revueltos.


Entre los lugares que marcaron historia, y que en la actualidad ya prácticamente han desaparecido, destaca el antiguo aeródromo Sania Ramel, que fue el primer aeródromo español en África y que marcó un antes y después en la historia militar y civil de la aviación entre continentes, aunque el vuelo más conocido del mismo es el que realizó entre Canarias y Tetuán, el Dragón Rapide, que traslado desde las islas hasta el continente a Franco.


Uno de los episodios negros de la historia de España en dicho aeródromo, fue la ejecución de Ricardo de la Puente Bahamontes, comandante republicano y primo hermano de Franco, jefe en aquellos momentos de Sania Ramel y que perdió la vida por su resistencia al golpe militar.


Del antiguo aeródromo, en la actualidad ha desaparecido por completo cualquier vestigio, aunque al adentrarnos en la zona donde estuvo emplazado, varias construcciones nos llevan a suponer (sin poder confirmarlo) que de dicho tiempo se conservan parte de las naves y hangares construidos para dar cobijo a las aeronaves y para los servicios mecánicos entre 1913 y 1920 y que hoy en día han sido ocupados albergando empresas y convirtiéndose en un barrio degradado junto al moderno complejo deportivo que se levanta en la zona oeste.


De la pista, que después de la guerra civil llego a ser pavimentada siendo usada como pequeño aeropuerto durante pocos años, en la actualidad ya no queda vestigio alguno, habiéndose convertido en una zona descampada de pastos en la que se está desarrollando una nueva urbanización.


Lo mismo que en Tanger, cabe destacar la labor que realiza el Instituto Cervantes que participa activamente en la vida social de la ciudad y el buen hacer y gran fondo documental de la Biblioteca General de Marruecos en Tetuán que dispone de un extenso archivo donde se hallan recopilados los ejemplares de prensa editada en castellano que se publicaban en el norte de África a principios de siglo.





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Autores; Victòria Cànaves Vives y Miguel Adrover Caldentey





















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