jueves, 14 de diciembre de 2017, 18:07
Elmonarquico2015
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Ahora bien, ¿qué es lo que pretende el Sr. Sánchez? ¿Adónde quiere llegar? El líder socialista está abierto a todo, su ambigüedad lo delata; en este momento está evaluando hasta dónde puede exprimir al PP, mientras va mostrando un acercamiento a las formaciones nacionalistas, para saber la respuesta de la opinión pública a un posible pacto con ellos.

​Pedro Sánchez en la hora de la verdad

El Sr. Sánchez quizá debería darse cuenta de que no puede ser el presidente del próximo Gobierno, porque no se dan las circunstancias. Los nacionalistas se han convertido en separatistas; Podemos está más perdido que un pulpo en un garaje; Ciudadanos es un partido clave que aún está en ciernes, y, sobre todo, actualmente, el PSOE se halla buscándose a sí mismo y a un líder que no pierda votos en cada comicio al que se presente.
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RafelCalle 6

¿Es posible que Pedro Sánchez desaproveche la gran oportunidad que se le presenta para exigir que el próximo Ejecutivo del PP aplique medidas, la mayoría de medidas que se hallan en el propio programa electoral socialista?


La pregunta viene al caso, porque el PSOE tiene la sartén por el mango, es decir, no se puede formar un Gobierno sin que intervenga el PSOE, así que, aunque no puede liderarlo, sí puede exigir muchas cosas, incluso la cabeza de un Mariano Rajoy que está dispuesto a lo que sea por tal de seguir en la poltrona.


Ahora bien, ¿qué es lo que pretende el Sr. Sánchez? ¿Adónde quiere llegar? El líder socialista está abierto a todo, su ambigüedad lo delata; en este momento está evaluando hasta dónde puede exprimir al PP, mientras va mostrando un acercamiento a las formaciones nacionalistas, para saber la respuesta de la opinión pública a un posible pacto con ellos.


Dejando por imposible que hoy en día se pueda pactar con los partidos separatistas catalanes, Pedro Sánchez es muy consciente de que si se abstiene y permite que Mariano Rajoy presida el próximo Ejecutivo, el problema seguirá existiendo, porque en vez de tener un presidente en funciones, tendremos un presidente de circunstancias y muy extremas, tanto es así que si D. Mariano fuera investido, habría necesitado los escaños de dos partidos que en su programa reclamaban, expresamente, su cabeza. Primero lo tachan de paradigma de la indecencia, y luego lo nombran presidente del Gobierno. En fin…


Así las cosas, a nadie se le escapa que el verdadero problema que impide que haya un Gobierno, y además un Gobierno estable, no es otro que el hecho de imponer a Mariano Rajoy frente al rechazo de todos los demás partidos. No importa que Albert Rivera vote sí a la investidura del Sr. Rajoy, porque es de dominio público que si lo hace es solo como un gran sacrificio por el bien de España. Por lo tanto, si Pedro Sánchez, con su abstención, permite que D. Mariano sea investido, en España tendremos un presidente de un Gobierno en minoría, que ha sido pública y reiteradamente repudiado por toda la Cámara, especialmente, por sus propios socios. Desde luego, parece un escenario virulento y muy fugaz.


Sin embargo, hay un dicho que reza “a la tercera va la vencida”, que aplicado a Pedro Sánchez tendría plena vigencia, dado que ya ha tenido dos oportunidades y las ha despreciado (20D y 26J).


El Sr. Sánchez quizá debería darse cuenta de que no puede ser el presidente del próximo Gobierno, porque no se dan las circunstancias. Los nacionalistas se han convertido en separatistas; Podemos está más perdido que un pulpo en un garaje; Ciudadanos es un partido clave que aún está en ciernes, y, sobre todo, actualmente, el PSOE se halla buscándose a sí mismo y a un líder que no pierda votos en cada comicio al que se presente.


Por consiguiente, es muy probable que al final a D. Pedro no le quede más remedio que abstenerse para que se pueda gobernar el país; si bien, también hay muchas probabilidades de que venda muy cara esa abstención, sobre todo, para D. Mariano.


Lo que parece seguro es que si el Sr. Sánchez se presenta a unas terceras elecciones le van a dar más palos que a una estera, tanto sus afines como los demás votantes.












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