jueves, 14 de diciembre de 2017, 18:08
Elmonarquico2015
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El hecho de haber pactado con los dos partidos hegemónicos, y que en esos pactos coincidan muchas de las medidas adoptadas, demuestra que D. Albert se ha convertido en un elemento armonizador de las ideas conservadoras y progresistas

​Albert Rivera, futura llave de la gobernabilidad

Ciudadanos es y está para ser, por lo menos, un partido bisagra que facilite gobiernos constitucionalistas, mediante pactos que beneficien, no solo a una parte, sino a todos los españoles
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A estas alturas, todo el mundo sabe que Albert Rivera es capaz de pactar con cualquier formación política, siempre y cuando esta respete a rajatabla nuestra Constitución. Y, claro, no es difícil imaginar que, ante unas hipotéticas y no deseadas terceras elecciones, D. Albert verá recompensada su labor, en forma de votos. El hecho de haber pactado con los dos partidos hegemónicos, y que en esos pactos coincidan muchas de las medidas adoptadas, demuestra que D. Albert se ha convertido en un elemento armonizador de las ideas conservadoras y progresistas. El Sr. Rivera aglutina los conceptos alrededor del centro, un lugar en el que sin duda se ganan las elecciones, por la sencilla razón de que ahí se encuentran las preferencias de la mayoría de votantes.


Efectivamente, al margen de la fallida investidura de Pedro Sánchez, y de que Mariano Rajoy tampoco sea investido presidente, lo que importa es que en España hay un partido constitucionalista de centro, por supuesto capaz de pactar a derecha e izquierda, con lo que viene a sustituir a los partidos nacionalistas, vascos y catalanes, que hasta ahora, si bien han facilitado gobiernos, nos han cobrado un precio muy caro en términos de unidad nacional.


El Sr. Rivera ha comprendido perfectamente cuál es la razón de existir de su partido. Ciudadanos es y está para ser, por lo menos, un partido bisagra que facilite gobiernos constitucionalistas, mediante pactos que beneficien, no solo a una parte, sino a todos los españoles, y, por qué no -según sea su gestión en los próximos tiempos-, para disputar el liderazgo a los partidos más importantes.

Por otro lado, el líder de Ciudadanos ha puesto en un verdadero brete a Pedro Sánchez, ya que el casi 70% de las medidas que se reflejan en el pacto PP-Ciudadanos, también se contemplaban en el pacto PSOE-Ciudadanos.


Así pues, al Sr. Sánchez le quedan muy pocas cartas que jugar, quizá solo dos; la primera, negociar más ventajas para los intereses progresistas, en base al pacto PP-Ciudadanos, con lo que conseguiría que se vertebraran grandes cambios en las políticas del PP, y, además, comandaría la oposición junto a todos los demás partidos del Congreso; la segunda, seguir en el no a todo, con lo que nos abocaría a unas terceras elecciones. Él sabrá lo que hace, pero todo indica que Albert Rivera, en unos terceros comicios, logrará sumar mayoría absoluta con el PP.








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