miércoles, 18 de octubre de 2017, 17:00
Elmonarquico2015
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La única solución del PP, para que pueda imponer a Mariano Rajoy como presidente del próximo Ejecutivo, la única verdaderamente estable, es que los conservadores logren en las urnas una mayoría absoluta.

El PP es reo de su líder

Los tiempos han cambiado, si antes con el bipartidismo era complicado obtener mayorías absolutas, ahora, todo partido que no sepa lograr alianzas tendrá un futuro muy, pero que muy negro.
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A juzgar por los hechos, los conservadores no le hacen ascos a unas terceras elecciones. De no ser así, ya habrían trabajado en pos de un pacto de Estado, con propuestas concretas en los asuntos que quieren reivindicar todos los demás partidos, incluido Ciudadanos.


Sin embargo, el PP solo trabaja con dos opciones, plantear una investidura de Mariano Rajoy, mediante una abstención de sus contrincantes políticos, es decir, que sus propios adversarios falten a la palabra que le han dado a sus votantes, o, bien, ir a unos terceros comicios.


A partir de ahí, podemos reflexionar sobre algunas suposiciones. Supongamos que nadie es capaz de pactar para la formación de una mayoría parlamentaria, lo cual es con mucha diferencia la opción más probable, así que, iríamos a unas terceras elecciones. Bien, supongamos que el PP vuelve a ganarlas; en este caso, si no obtuviera 39 escaños más que en el 26J, volvería a estar en manos de Ciudadanos, pero con una pequeña gran diferencia, con Ciudadanos podría lograr la mayoría absoluta. Y ya se sabe que D. Albert tiene como objetivo principal la jubilación de D. Mariano. Es decir, la única solución del PP, para que pueda imponer a Mariano Rajoy como presidente del próximo Ejecutivo, la única verdaderamente estable, es que los conservadores logren en las urnas una mayoría absoluta.

Por otro lado, supongamos que Mariano Rajoy consigue formar Gobierno a costa de la abstención del PSOE, porque a los socialistas no les interese ir a unos nuevos comicios, ¿cuánto tiempo duraría ese Gobierno? Seguramente muy poco y, además, sería inoperante a efectos prácticos, porque en el Parlamento se produciría una situación de PP contra todos.


Por consiguiente, es inaudito que Mariano Rajoy no se ofrezca para solventar el actual desaguisado. Teniendo en cuenta que solo puede ser presidente de un Gobierno estable, si consigue arrasar en unas terceras elecciones, ¿cómo es posible que el Sr. Rajoy no sea capaz de trabajar por un pacto de gobernabilidad que englobe los grandes asuntos pendientes, aunque para ello tenga que sacrificarse en beneficio de un compañero de su partido que sepa aplicar soluciones y que, sobre todo, no sea un reo de su propia andadura política?


Digámoslo claro, en España la situación actual es delicadísima. A los grandes problemas que Europa tiene que resolver, nuestra patria suma el separatismo flagrante en Cataluña. Es urgente que haya un Gobierno capaz de afrontar el desafío separatista y, desde luego, ese Gobierno no lo garantiza Mariano Rajoy, dado que en los últimos cuatro años, con mayoría absoluta en ambas Cámaras, no solo no ha sido capaz de poner sobre la mesa alguna solución, sino que su legislatura ha visto cómo se consolidaba un Parlamento catalán con mayoría absoluta separatista.


En fin, Mariano Rajoy podría despedirse de la primera línea política, haciendo un gran servicio a España, dejando paso a un nuevo candidato pepero, con objeto de salir del bloqueo actual.


Los tiempos han cambiado, si antes con el bipartidismo era complicado obtener mayorías absolutas, ahora, todo partido que no sepa lograr alianzas tendrá un futuro muy, pero que muy negro. 








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