martes, 19 de septiembre de 2017, 13:44
Elmonarquico2015
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S.M. don Juan Carlos de Borbón en el Bicentenario de Argentina.

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El Bicentenario de la Declaración de la Independencia de Argentina ha contado con la ilustre presencia de S. M. don Juan Carlos de Borbón, quien arribó al aeropuerto “Benjamín Matienzo” de Tucumán en la víspera de las celebraciones oficiales. 


Fue recibido con guardia de honor por el Dr. Juan Manzur, gobernador de la provincia y el embajador de España en Argentina, D. Estanislao de Grandes Pascual, entre otras autoridades. Cerca de las 20,00, fue escoltado hasta el céntrico hotel “Hilton Garden”, donde se alojó junto a su comitiva, descansando hasta la próxima jornada en la que su agenda puntualmente le marcaba una serie de actos de histórica trascendencia.


El 9 de julio amaneció allí con un soleado frescor invernal. El salón blanco de la casa de gobierno de Tucumán fue el adecuado marco de encuentro entre don Juan Carlos y el Presidente Mauricio Macri. Minutos después, junto a la vicepresidente Gabriela Michetti, los gobernadores de las provincias argentinas y otros representantes extranjeros, se dirigieron a la gran escalinata exterior del Palacio, para asistir frente al pueblo reunido en la “Plaza Independencia”, al izamiento de la bandera, acompasado por las notas del himno nacional que interpretó la “Banda militar del Regimiento de Caballería de Exploración de Montaña”. Veintiún salvas de cañón cerraron el acto, dando paso al siguiente inicio conmemorativo: un Tedeum en la cercana Catedral, oficiado por el obispo tucumano, monseñor Alfredo Zecca. Allí el especial mensaje que el Papa Francisco envió en este bicentenario de su país natal, iluminó con mayor paz la serenidad del aire.


Posteriormente, la blanca Casa de Tucumán, cuna de la patria, fue el punto de encuentro de todas las autoridades nacionales para la rúbrica de un “Acta de acuerdo por los doscientos años de Independencia”, en el mismo salón de la jura originaria, ante la presencia de Su Majestad; el gran invitado honorífico que luego del delicioso banquete brindado, se reunió durante casi media hora con el Presidente argentino,entregándole una introspectiva y muy cordial carta del Rey Felipe VI, que transcribiré en el siguiente apartado. 


Tras presenciar la primera parte de un desfile cívico-militar, don Juan Carlos I se despidió "hasta pronto" de su atento anfitrión, el Ing. Mauricio Macri, de la Primera Dama, Juliana Awada, y del pueblo argentino que permanentemente le manifestó su afecto, como en cada una de sus visitas. El avión oficial que lo trasladó a España junto a su comitiva, despegó del ya mencionado aeropuerto tucumano a las 16,15.





Carta de S. M. el Rey Felipe VI al Pte. Mauricio Macri: 



 “Palacio de la Zarzuela, 7 de julio de 2016.- 


Querido presidente, quiero unirme con este mensaje a la conmemoración del Bicentenario de la Declaración de la Independencia por el Congreso de Tucumán el 9 de Julio de 1816, culminando el proceso que inició el cabildo de Buenos Aires en la revolución de mayo de 1810. La joven nación argentina abrió de este modo un nuevo capítulo de su gloriosa historia, una historia compleja, como la de todos nuestros países, hecha a retazos de encuentros y desencuentros, de paz y conflictos, hasta alcanzar la madurez que vive hoy día. 


Los argentinos celebran el día que su país proclamó al mundo su deseo de ser soberano en el concierto de las naciones, dotándose – a semejanza de lo que ya se hiciera en Cádiz en 1912 “por españoles de ambos hemisferios” – de un nuevo sistema político, basado en el respeto de los derechos del hombre y en la división del poder en sus tres ramas Ejecutiva, Legislativa y Judicial. Ejemplos de compromiso con la patria fueron un excepcional grupo de hombres íntegros como San Martín, como Mariano Moreno, como Monteagudo, como Belgrano… forjados en la fragua común de la cultura y las instituciones de nuestro mundo iberoamericano. Muchos estudiaron en universidades españolas, otros lucharon por la libertad junto a otros españoles. Son ejemplos que han inspirado e inspiran a generaciones de compatriotas, por su valor, coraje y amor a la libertad, al imperio de la ley y a la igualdad como bases de un proyecto de vida en común. El 9 de julio se cumplen, pues, dos siglos exactos en los que se separaron nuestros caminos. España y Argentina, que tanto han tenido y tienen en común, siguieron veredas distintas, pero nunca estuvieron lejos en la mente y en el corazón. Mientras en Argentina se enfrentaban federales y unitarios, en España eran liberales contra conservadores. A un lado y otro se sucedieron los regímenes políticos, los movimientos sociales, las innovaciones técnicas. En momentos de zozobra miles de españoles y de argentinos cruzaron el Atlántico desafiando la distancia y el olvido, buscando un mundo mejor y fecundando con esfuerzo, sufrimiento e ingenio las sociedades que tan generosamente los recibieron. 


Somos consecuencia de los aciertos y errores de los que nos precedieron marcando la senda a seguir y seremos responsables de la que dejamos a nuestros hijos. Nuestra realidad viene dada por ese confluir que nos ha engendrado y que nos hace diferentes de otros. Porque España y Argentina están enlazadas en un destino iberoamericano común, donde compartimos mucho más que un idioma o una cultura únicos. Compartimos un sólido acervo de valores éticos plasmado en consensos y acuerdos, que, como la savia de un árbol centenario, nutre vigorosamente a la gran familia de la Comunidad Iberoamericana, y el bienestar y progreso de sus pueblos. 


Nuestro presente no puede ser sino fruto de este rico patrimonio común que se manifiesta en todos los ámbitos imaginables. Pensemos que el destino de las naciones no se labra sólo por el prócer o el héroe, sino que se construye día a día, desde el esfuerzo personal y colectivo en un proyecto de país. Esto es lo que significa la independencia, el derecho y el deber de determinar nuestro futuro, como sociedades abiertas y democráticas, donde exista un reparto equitativo de los recursos y la igualdad de las oportunidades para todos. En definitiva, un país más honesto, solidario y justo para con sus ciudadanos.


Como dijo el gran Borges: “Nadie es la Patria, pero todos lo somos / arda en mi percho y en el vuestro, incesante / ese límpido fuego misterioso”. Como hace cien años la Corona quiere subrayar con la presencia de mi padre, Su Majestad, el Rey Don Juan Carlos, esta efemérides y, en este día tan importante, quiero unir mi voz a la del pueblo hermano español y proclamar bien alto: “Al gran pueblo argentino, ¡Salud!. Con gran afecto y estima Felipe”(su firma).










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Autor: Ariel Carrizo Pacheco

Presidente Delegado de la H.N.M.E. en Buenos Aires











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