miércoles, 22 de noviembre de 2017, 02:45
Elmonarquico2015
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Como no parece posible que el PP se niegue a formar Gobierno, si el PSOE se lo pone en bandeja, a los conservadores les tocará gobernar en minoría...

Tiempo de líderes precarios

La cuestión es que los españoles de talante moderado, que son mayoría, prefieren lo malo conocido que lo bueno por conocer...
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Es de suponer que para la gobernabilidad de España, la única salida que encontrarán los partidos, será la abstención del PSOE en beneficio de un Gobierno del PP en solitario. Lo supongo, porque no veo a ningún líder con hechuras y capaz de lograr un pacto de Estado que aglutine a todas o a la mayoría de fuerzas políticas.


Veamos, ¿por qué tanta ceguera en los políticos? ¿Por qué no se han dado cuenta de que los españoles no tienen a quién votar mayoritariamente? Los españoles no se fían de nadie en particular, de ningún partido, y por ello quieren que todos se pongan de acuerdo. España no quiere ningún partido hegemónico. Esperemos que no hagan falta unas terceras elecciones, para que los políticos se enteren. Señores políticos: es hora de pactar.


PP. Es bien notorio que, para formar un Ejecutivo, en este momento, la única salida de España es el PP, un partido que fue repudiado el 20D, perdiendo 63 escaños y que 6 meses después ha ganado 14. España ha dejado claro que quiere que el PP tenga mucho peso en cualquier combinación para formar Gobierno. No han importado la corrupción, el desgaste de su líder, la inoperancia en casi todos los asuntos importantes…, la cuestión es que los españoles de talante moderado, que son mayoría, prefieren lo malo conocido que lo bueno por conocer, habida cuenta de las múltiples deficiencias que han demostrado los otros tres líderes supuestamente presidenciables. Efectivamente, el PP ha ganado las elecciones, porque en el país de los ciegos el tuerto es el rey.


Como no parece posible que el PP se niegue a formar Gobierno, si el PSOE se lo pone en bandeja, a los conservadores les tocará gobernar en minoría, pendientes y dependientes de un PSOE que aprovechará la precaria coyuntura pepera, para reflotar su propio partido -ahora absolutamente naufragado, sobre todo, conceptualmente- y para hacer trizas de un ya de por sí desgastado PP. Y, bueno, dado que Ciudadanos quedará relegado a comparsa, es posible que el PSOE acepte que Mariano Rajoy comande el próximo Ejecutivo. Ay, D. Mariano, le esperan tiempos muy complicados, un día sí y otro, también, le van a dar más palos que a una estera. A su favor tiene que es mejor político que sus adversarios, pero su bagaje y sus pocas ganas son tan fáciles de atacar que hasta sus tres oponentes, aun con tantas deficiencias, son capaces de hacerle un descosido tras otro. A todo esto, si al final consigue formar y liderar un Gobierno, el calvario de D. Mariano está asegurado en una legislatura que tiene toda la pinta de ser efímera. 


PSOE. Ha evitado la catástrofe del sorpaso, pero sigue desangrándose en cada evento electoral, cosechando uno tras otro los peores resultados de su historia. Necesita con urgencia lo que tanto predica para su adversario pepero, es decir, una renovación a fondo, sobre todo, conceptual. Además, los socialistas escasean de candidatos fiables; por un lado, Pedro Sánchez ha perdido escaños por segunda vez consecutiva; por otra parte, Susana Díaz, en su propio feudo andaluz, también ha sido superada por el PP. Así las cosas, es de esperar un congreso extraordinariamente necesario del que surja un líder que acabe con la sangría de un partido socialista que, por lo demás, se antoja muy necesario para el equilibrio del sistema. 

Así mismo, los socialistas no pueden volver a bloquear la formación de Gobierno, sino que están obligados a facilitarlo, entre otras cosas porque en unas terceras elecciones el PP aumentaría sus escaños, por ello, se lo van a servir en bandeja, pero será un regalo envenenado, ya que, desde la primera negociación hasta el día a día en el Parlamento, el PSOE tratará primero de exprimir y luego de desgastar al máximo a los peperos.


Unidos Podemos. Por lo menos, la unión de populistas y comunistas, ha logrado que Pablo Iglesias no se pegara un golpe dramático; de haber ido solo a las elecciones, su batacazo hubiera sido mucho mayor. Como mal menor, Podemos e IU han conseguido mantenerse como estaban, algo que, a pesar de las triunfalistas encuestas, era difícil de asimilar habida cuenta de la nefasta gestión del Sr. Iglesias en los últimos 6 meses. Catálogo de Ikea, continuos vaivenes conceptuales, increíbles saltos ideo-lógicos…, en fin, todo un abanico de contradicciones y la cada día más evidente certeza de que, a la hora de la verdad, Pablo Iglesias es un político que demuestra lo mucho que le queda por aprender.


Ciudadanos. Albert Rivera ha pagado su acercamiento al PSOE, así, los votos que consiguió del PP, en el fallido 20D., han vuelto a su origen. La idea del Sr. Rivera, de aglutinar al PP, PSOE y Ciudadanos, prescindiendo de Mariano Rajoy, es la mejor opción que tiene España en estos momentos. Pero va a ser que no, porque tal tripartito falla por la base, es decir, no existe la disposición de liderar el enorme cambio conceptual que supondría tal unión. Mariano Rajoy no puede, porque sería desdecirse de las políticas que ha aplicado en los últimos cuatro años, Pedro Sánchez no sabe, porque si hubiera sido mínimamente capaz, nunca habría descartado al PP. Una cosa es descartar a un líder bastante chamuscado y otra cosa es descartar a un partido absolutamente necesario para cualquier forma de gobernabilidad. La consecuencia de todo esto lleva a Albert Rivera a convertirse en comparsa, no necesario a la hora de tomar decisiones, condenado en un rincón del Hemiciclo, a esperar que soplen vientos más favorables. 






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