lunes, 24 de septiembre de 2018, 13:16
Elmonarquico2015
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Don Juan Díaz de Solís, descubridor de la Ruta del Río de la Plata

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En aquella remota parte del mundo que hoy se llama América llegó en el año 1492 ; con la ayuda y la fe de los Reyes Católicos de España ; un marino aventurero y explorador llamado Cristóbal Colón. Como por arte de magia tal descubrimiento abrió las puertas para los futuros aventureros. Dicho acontecimiento histórico significó para los valientes y osados héroes de aquella España legendaria: La Conquista, Posesión y Dominio de un Nuevo Mundo.


Héroes que heredaron el espíritu de los guerreros que lucharon durante 800 años para recuperar el territorio hispano; perdido por la ocupación musulmana. Uno de estos héroes fue con seguridad el explorador Don Juan Díaz de Solís navegante y conquistador español nacido en Lebrija (Sevilla) en 1470.


En marzo de 1508, el Rey Fernando convoca en Burgos al obispo Fonseca, Américo Vespucio, Vicente Yáñez Pinzón marino de Cristobal Colón y Juan Díaz de Solís. Varias decisiones son tomadas con respecto a la peligrosa Ruta de las Indias por tierra ; intentaban buscar la ruta de las Especias, por mar para evitar a los continuos asaltantes de caminos. Pasaron parte del tiempo explorando el Mar Caribe desde el Golfo de Paria (Venezuela) hasta la costa nicaragüense en la zona de Veragua descubierta por Colón en su cuarto viaje a fin de encontrar un canal o un  mar abierto hacia el oeste. El mando de la expedición es confiado a Solís, en el mar, y a Yáñez Pinzón, en tierra. El Piloto principal sería Pedro de Ledesma, quien había hecho el viaje al norte de Veragua con Colón. La expedición embarca en dos navíos: la “Magdalena” y la “Isabelita”. Al no encontrar el paso buscado, rodean la península de Yucatán y se adentran en el golfo de México hasta los 23,5º de latitud Norte.


En la expedición del 29 de junio de 1508 llegan cerca de Santo Domingo, de donde envían un mensaje a Ovando. Después prosiguen su ruta hacia Cuba, las costas de Nicaragua y Honduras. Desde ahí remontan al norte, descubriendo el golfo Dulce, el Cabo de Las Hibueras y las costas de Yucatán ; pero no encuentran un pasaje hacia el oeste, y regresan a España en agosto de 1509. 


Solís consiguió atraer la atención del rey Fernando "el Católico", el cual, por su capacidad y pericia como marino, lo consideró como primer candidato al puesto de piloto mayor de Castilla, a la muerte del célebre Américo Vespucio en febrero de 1512. De este modo, Solís se convirtió en sucesor del florentino y en almirante de la flota del descubrimiento de la Española. El rey pide entonces a Solís efectuar otro viaje a fin de encontrar el paso hacia la Ruta de las especias.


Quiere organizarlo en 1512, en compañía de su hermano Francisco de Solís y del portugués  

Juan Enriques, pero el rey de Portugal es puesto al corriente del proyecto y protesta vivamente para que sea suspendido. En 1513 Vasco Núñez de Balboa descubre el Mar del Sur (Océano Pacífico) en Panamá, lo que refuerza la idea española de encontrar un estrecho entre los océanos.Después de haber nombrado a Pedrarias Dávila Gobernador de « Castilla del Oro », el rey encarga a Juan Díaz de Solís (el 24 de noviembre de 1514) un viaje de descubrimiento de este famoso estrecho a la altura de Panamá, desde donde él deberá recorrer aún 700 leguas o más hacia el occidente (hasta las islas Molucas).


Esta vez los preparativos de la expedición se hacen en secreto para evitar las quejas portuguesas.Juan Díaz de Solís debe preparar su expedición en Lepe, y recibe en secreto 4000 ducados de oro. El viaje se hará a bordo de tres navíos, con 60 miembros de tripulación, y provisiones para dos años y medio. Será acompañado por Juan de Ledesma, Pedro de Alarcón y Francisco de Marquina.


Solís emprendió su último viaje en la búsqueda del paso transoceánico por lo que partió desde el puerto de Sanlúcar de Barrameda el 8 de octubre de 1515 planeaba atravesar el Pacífico hasta alcanzar el Extremo Oriente. Así pues partió con tres carabelas, tras realizar una breve escala en la isla de Tenerife, Solís rumbó hacia la costa del Brasil. Llegaron a la altura del cabo San Roque con Rumbo sur hasta el cabo de Cananea (25º 3´ de latitud sur) y proseguir hasta la isla que Juan Díaz de Solís bautizaría la Plata (Santa Catalina), después hacia la bahía de los Perdidos (27º), y bordeando las costas, arribar a la isla de San Sebastián (cerca de la isla de los Lobos).


Solís navegó lentamente hacia el sur a la vista de tierra descubriendo la bahía de Babitonga (noreste del actual estado de Santa Catarina), bahía en la cual encontró un puerto al cual llamó de San Francisco, pasó por la isla de Santa Catarina, prosiguió explorando la costa hoy riograndense y la uruguaya alcanzando Punta del Este el 20 de enero de 1516. Allí tomó posesión de la tierra en nombre del rey de España, llamando al lugar Puerto de Nuestra Señora de la Candelaria; actual Montevideo. En febrero del 1516 recorrió toda la costa brasileña y llegó a unas islas uruguayas, que llamó con el nombre de Torres y de allí siguió hacia el oeste adentrándose en lo que ellos pensaban que era mar, al darse cuenta que era agua dulce lo bautizaron como Mar Dulce y más tarde su nombre fue cambiado por Rio de Solis y finalmente se impondría el actual y mítico nombre de Río de la Plata por el reflejo de la Luna sobre el río. Esta enorme extensión de agua dulce configura el estuario de los ríos Paraná y Uruguay.


Así pues la expedición de Solís, siguió por el Río de la Plata, y fondeó después en una isla 

RioPlata

que se llamaría San Gabriel, en la que Solís dejó sus dos Carabelas de mayor calado, en tanto que con la tercera navegó hacia el norte hasta la isla que bautizó con el nombre de Martín García.


Desembarcó en tierra con unos cuantos hombres dejando el grueso de la expedición en las otras dos Carabelas mencionadas con anterioridad. Pero pronto los indios se percataron de aquellos nuevos intrusos por lo que asaltaron e incendiaron por sorpresa el asentamiento de los expedicionarios españoles.


Tras largas jornadas de lucha fueron torturados y sometidos a las prácticas de canibalismo que era común en estos territorios. Cuando el resto de la expedición vieron que la avanzadilla de Solís no daba muestras de vida, fueron a buscarlos y descubrieron un escenario bastante sangriento; el jefe de la expedición; Solís había sido devorado por un ritual caníbal en la creencia de estas tribus; de que si comías el corazón de tu enemigo robabas su fuerza y poder. La muerte de sus compañeros había corrido la misma suerte.


Alertados de esta masacre; esta vez no fueron sorprendidos y pronto se entabló otra encarnizada lucha.





Esta vez la victoria se inclinó a favor de los valientes españoles. Acabada la contienda construyeron un gran fortín para no volver a ser sorprendidos y fundaron la primera población sobre el Río de la Plata bautizándose como San Juan; muy próxima a la desembocadura del Uruguay. Los indios que dieron muerte a Solís y sus hombres se sabe que no fueron charrúas de la costa uruguaya si pudieron ser guaraníes de las islas del delta que sí tenían rituales de canibalismo.


Los españoles una vez estabilizada la situación; introdujeron en esta inhóspita zona, los primeros ganados vacunos y equinos y comercializaron el cuero.


Las corazas y mallas de hierro de los conquistadores españoles pronto fueron sustituidos por chalecos y pantalones de cuero para tener más agilidad en la lucha y evitar los continuos ataques de los indígenas con sus flechas envenenadas.


Los españoles fueron los primeros en establecer una ruta comercial con Europa: tejidos, metales preciosos y ganado daban sendos beneficios por lo que pronto franceses y portugueses exigieron su porción. Ochenta años después la rivalidad entre portugueses y españoles se acentuó y duró hasta los tiempos de la Independencia de los países hispanoamericanos.


En 1723 los portugueses se apoderaron de la bahía de Montevideo, pero al año siguiente fueron expulsados por Bruno Mauricio de Zabala, gobernador de Buenos Aires, quien en 1724, ante reiteradas órdenes del Rey de España Felipe V, procedió a fundar Montevideo. Para su defensa se construyeron las Murallas, la Ciudadela y otras obras de fortificación. Sus primeros pobladores fueron veinte familias canarias y gallegas.


El 1º de enero de 1730 se creó el primer Cabildo y quedó establecida la ciudad de San Felipe y Santiago de Montevideo.


Allí se estableció inicialmente una comandancia militar, dependiente de las autoridades españolas de Buenos Aires, pero en 1749 se creó el cargo de gobernador y su primer titular fue Don José Joaquín de Viana. Durante su período gubernativo, tuvo lugar la llamada guerra guaranítica, motivada por la cesión de las misiones orientales, que la corona hiciera a Portugal mediante el Tratado de Madrid de 1750. Al fundarse en 1776 el Virreinato del Río de la Plata, Uruguay quedó integrado al mismo, junto con la Argentina, Paraguay y el Alto Perú (actual región sur de Bolivia). En 1777 el Tratado de San Ildefonso determinó el límite entre las posesiones de España y Portugal en América, y fijó el actual territorio de Uruguay bajo la autoridad española.


En 1808, aprovechando Inglaterra que España se debilitaba por la guerra de ocupación Napoleónica; Montevideo resultó tomada por los ingleses. Finalmente una vez España pudo controlar dicha ocupación envió efectivos a la zona y las fuerzas inglesas firmaron la capitulación y se retiraron del Río de la Plata.


Los dos navíos restantes de la expedición de Solís llegaron a Sevilla el 4 de septiembre de 1516 sin haber encontrado el estrecho, pero habiendo descubierto el Río de la Plata, que serviría de punto de partida para encontrarlo.


Los náufragos españoles que quedaron en tierras americanas jugaron un rol importante en las futuras expediciones.


En 2016 se recreó en la Playa Mansa los 500 años del desembarco del navegante Don Juan Díaz de Solís, ocurrido el 2 de febrero de 1516.




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Autor: Manuel Alonso de Caso















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