jueves, 14 de diciembre de 2017, 18:04
Elmonarquico2015
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La irresistible atracción del picante

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                Los chiles güeros, de color amarillo o verde claro, en el sureste de  México se


llaman IXCATIC, aromáticos, finos y sabrosos. Se usa en cocidos y guisos o 

relleno; curtido, en salsas o escabeches.






Científicos británicos de la universidad de Nottingham han descubierto que la capsaicina, el componente que da el sabor picante a muchos frutos de la especie "capsicum" (guindillas, ají o chile) tiene potentes efectos anticancerígenos. En su investigación, publicada en la versión de internet de la revista "Biochemical and Biophysical Research Communications", los científicos constataron que la capsaicina es capaz de eliminar las células malignas atacando la fuentes de energía que las alimenta.


Descubrieron que la familia de compuestos en que se incluye esa sustancia, los vanilloides, favorece la apoptosis (muerte celular programada) mediante la unión de proteínas, sin causar daños a las células vecinas sanas.


Contra la psoriasis y los tirones


Los investigadores están convencidos de que la capsaicina, que actualmente se usa como componente farmacéutico en fórmulas para combatir una enfermedad dermatológica tan molesta como la psoriasis y lo tirones musculares, podría ser la base de una nueva generación de fármacos contra el cáncer, aunque harían falta más estudios para verificar la veracidad de este aserto.


Hasta la fecha, los estudiosos británicos de los efectos beneficiosos en el organismo de los vanilloides, a través de experimentos en el laboratorio y en relación con células cancerígenas de pulmón y páncreas, han comprobado que los resultados son sorprendentemente buenos.


Este experimento podría explicar también por qué los habitantes de países como México y la India, que siguen una dieta muy picante, tienen menor incidencia de algunos cánceres que son prevalentes en los países occidentales, como el de próstata o el de colon. Ahora bien, el consumo excesivo de picantes, como los chiles jalapeños, también puede propiciar las aparición de tumores cancerosos en el aparato digestivo, según los resultados de otras averiguaciones epidemiológicas en esas naciones. 




                             
Científicos británicos de la universidad de Nottingham han descubierto
que la capsaicina, el componente que da el sabor picante a muchos
frutos de la especie "capsicum" (guindillas, ají o chile) tiene potentes efectos
anticancerígenos.




De origen ecuatoriano


Chiles

Por si no lo sabían, el pimiento picante o chile, que adereza millones de platos en todas las culturas, es una especia de origen ecuatoriano y la más antigua del planeta, según otro estudio que le atribuye una edad aproximada de 6.100 años. El estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Calgary, en Canadá, y de la Universidad de Misuri en EEUU, rastreó la primera evidencia del uso doméstico y de la propagación de los pimientos picantes, o chiles, en la gastronomía. 


El rastreo de este famoso condimento, que tiene una gran cantidad de variantes, especialmente en México, se llevó a cabo a partir microfósiles de almidón recuperados, piedras, sedimentos y recipientes de cerámica para cocinar.


Los hallazgos, divulgados en un artículo de la revista "Science" publicado hace un tiempo, revelan que las variedades comunes de pimientos picantes, de la especie Capsicum, se usaban profusamente en la región que va desde las Bahamas hasta el sur de Perú. El descubrimiento contradice ligeramente la teoría de que únicamente los incas y los aztecas, fueron pioneros de muchos de los avances agrícolas. De acuerdo con el estudio, Ecuador es el lugar más antiguo en el que se encontraron granos de almidón de pimientos picantes, de entre los siete sitios en los que se hallaron rastros de este alimento en el continente americano. 


Mucha vitamina C


Los habitantes de esta región utilizaron los pimientos picantes para uso doméstico hace más de 

Mexico

6 milenios. A pesar de su origen latinoamericano, el pimiento picante no se quedó en las Américas y cuando los europeos llegaron al continente también lo incluyeron como un ingrediente más de su gastronomía. Y no es para menos porque el pimiento picante tiene mucha vitamina C, además de ser un complemento ideal para el pescado y comidas ricas en almidón como el maíz, las judías y los ñames, y también para disimular sabores poco gratos al paladar.


Un tercer estudio científico precisa que la comida mexicana, sabrosa y picante como se la conoce ahora, nació hace más de 1.500 años y es una de las más antiguas del mundo, según publicó la revista "Proceedings of the National Academy of Sciences". La investigación se basa en dos restos de plantas encontrados en dos cavernas del sur de México, concretamente en Guilá Naquitz y Silvia, cerca de Mitla, en el valle de Oaxaca.


Los primitivos pobladores de la región usaban los chiles frescos para elaborar salsas de consumo inmediato mientras que los chiles secos los molían para convertirlos en mole. Lo que no se ha podido determinar en esta investigación es si los primitivos aztecas hacían campeonatos de ingesta de pimientos picantes, tal como ocurre ahora en los cuatro puntos cardinales de México, donde los concursantes ingieren sin parar estos alimentos para los que hace falta tener un esófago y un estómago a prueba de bomba.


El pimiento rojo picante (chile, ají o bicho) y las especias más fuertes como la pimienta de Cayena o la pimienta común forman parte del grupo de aditivos que modifican la percepción sensorial de los alimentos. Sirven para dar sabor a comidas relativamente insípidas y para dar color a manjares que carecen del mismo. La función de estos productos es importante ya que nos permiten disfrutar con sabores y aromas de alimentos de gran valor nutricional, pero que tienen poco atractivo para nuestros sentidos.


Los tratados de nutrición más acreditados coinciden con los investigadores de la Universidad de Nottingham en que los aditivos picantes contienen principios activos muy importantes, como la citada capsaicina, que podría ayudarnos a combatir una enfermedad tan temida como el cáncer.




                                
Plato de chiles en nogada, un manjar típico mexicano, del
Estado de Puebla, cuyo origen se remonta a los tiempos
de la Independencia en 1821 y donde se aprecian los
colores de la bandera nacional de México.












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