miércoles, 20 de marzo de 2019, 01:51
Elmonarquico2015
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Batallas y héroes de España (II): Las Navas de Tolosa, anno dómini 1212

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Septiembre del año 1211, el Castillo de Salvatierra, posición avanzada de la Orden de Calatrava, ha caído. El califa Muhammad Al-Nasir Allah, llamado el Miramamolín por los cristianos de la dinastía de los Almohades; era conocido por su crueldad y sanguinaria conquista de Sevilla en 1147. Dicho sultán hizo en el año 1212 un llamamiento al mundo islámico: Marruecos, Túnez, Argelia, Libia, Arabia, y el antiguo imperio almorávide se sometieron y consiguió reunir el mayor ejército jamás visto en tierra alguna: Al mismo tiempo los caballeros hispanos se congregaron en Toledo intuyendo que esta vez no se trataba de una batalla más contra los moros; se trataba de una Guerra para frenar el avance y la expansión del Imperio Almohade en nuestra península; la victoria de Muhammad en Salvatierra fue la señal para decenas de miles de musulmanes que iniciaron el avance hacia Hispania con intención de exterminar por completo a los disgregados reinos cristianos de la península Ibérica, a estos se unieron los "guzz" famosos arqueros a caballo (mercenarios Kurdos), muy temidos por sus prácticas sanguinarias al decapitar a todo superviviente herido por sus flechas.


Hispania perdió importantes batallas pero ya había forjado valientes y templados caballeros cristianos con sangre y espada durante años; Alfonso VIII de Castilla, y sus primos Sancho VII de Navarra y Pedro II de Aragón dejaban atrás sus disputas para conseguir una fuerte fusión; sabían que estaba cerca una gran guerra, cada cual se preparaba para luchar ferozmente contra el enemigo. Alfonso VIII, rey de Castilla, casado con Leonor de Plantagenet, hermana de Ricardo Corazón de León pudo conseguir alianzas a través de Jiménez de Rada comunicando al Papa Inocencio III, que todo estaba listo; e inició un llamamiento a la Cruzada Hispánica. Los Señores de la Guerra consciente de la gran importancia de esta batalla se dispusieron para combatir en España para convertirse en inmortales caballeros; aunque muchos de ellos no participarían por no estar acostumbrado a las altas temperaturas del caluroso verano andaluz o por tener pactado con los árabes una tregua previamente como le sucedió al rey de Portugal o al de León...Sin embargo las Tropas de las Órdenes Militares Hispanas como las de Santiago, la de Calatrava, los Hospitalarios de San Juan, los Almogávares y Templarios de Hispania; sí estaban dispuestos para esta guerra: eran caballeros fuertemente pertrechados y especializados en el enfrentamiento cuerpo a cuerpo en duras condiciones: todo caballero cristiano que formaban las guarniciones de los castillos, Milicias de los Prelados y Rico-home( Hijosdalgo, Condes o Barones); también estaban preparados para luchar en esta Batalla, sin miedo a la muerte cuentan las crónicas cristianas que el caballero de Castilla Don Álvaro Núñez de Lara a sus huestes les arengaba gritándoles: si os encontráis a las puertas de la muerte y el Dios Padre os hiciera la pregunta… ¿por qué crees tú, que la muerte no es el final…? podréis contestarle: …Señor, yo luché… en las Navas de Tolosa y fue ésta quien me dio la Eternidad. 



Narrar cómo se gestó la épica campaña de 1212 de la comarca de Jaén; y que desembocó en la batalla de Las Navas de Tolosa, conocida por los árabes como Batalla de la Cuesta y también por la Batalla de Úbeda; una de las más trascendentes y sangrientas de toda la Edad Media será una hazaña muy difícil de resumir pero sin duda apasionante.


Todos hemos oído hablar del rey Don Pelayo, de la presencia de Santiago Apóstol en la batalla de Clavijo en el año 844, de las Razias de Almanzor con los exterminios de cristianos entre los años 978 al 1001, del Cid Campeador en Sagrajas y de su última batalla ganada en Valencia a los moros después de muerto, pero pocos conocemos La batalla de Las Navas de Tolosa: esta tuvo como objetivo central, controlar Despeñaperros, único paso; que por el centro atraviesa la barrera de Sierra Morena suficientemente ancha para que un gran ejército pase con rapidez y sin el peligro de una emboscada; considerado este lugar como un objetivo estratégico para dominar la península: Ya que los musulmanes que penetraban desde el sur, si vencían conseguían un paso fácil a la Meseta extendiendo sus dominios sin obstáculos por todo el centro y permitiendo un paso libre hacia el norte. Los cristianos que venían desde el norte tenían como objetivo primordial impedirlo, pero además, sabían que si conseguían la victoria, tenían a su merced las campiñas del Valle del Guadalquivir ocupando sin obstáculos toda Andalucía. De ahí que en otras épocas ocurrieran batallas decisivas en esta misma comarca, como la batalla de Bailén en julio de 1808, en la Guerra de ocupación napoleónica.


Tanto las crónicas moras como las cristianas; que eran como los diarios de guerra de esta época, cuentan con detalle dicha batalla épica. Cuentan dichas crónicas que el gran número de tropas convocadas, por Muhammad Al-Nasir ascendían a más de cien mil musulmanes, aunque actualmente los restos arqueológicos encontrados en la zona nos dicen que podrían haber combatido unos 40.000 musulmanes contra 12.000 cristianos aproximadamente. No obstante dichas crónicas coinciden que finalizado el duro enfrentamiento no podía desplazarse caballero alguno montado a caballo; de tantos muertos que había en el campo de batalla y se derramó tanta sangre que hoy en día todavía perdura y es característico de la zona el color rojizo de sus Tierras.


Así pues, nos trasladaremos en el Túnel del Tiempo a la Comarca de Jaén; 16 Julio verano de 1212: las noticias del asentamiento de un gran ejército musulmán no amedrentaron a Don Alfonso VIII rey de Castilla y se dirigió hacia el paso de Despeñaperros frontera entre moros y cristianos conocida en aquel entones por el Muradal: para frenar en campo abierto al Gran Sultán moro. El escenario de la batalla estaba preparado; era un horno de fuego y polvo, el aire quemaba al respirar las gargantas de los caballeros cristianos; estaban secas no solo por el calor sino por el miedo; (dice el tópico que el valiente es el que tiene miedo pero lo controla y va a enfrentarse a sabiendas; con la muerte. El necio y el tonto no tienen mérito porque al ir sin miedo; desconoce lo que puede ocurrir).


El ejército del Califa; adoptó una formación tradicional que antaño le dio muchas victorias, no obstante el ejército cristiano lo intuyó por tantos años de luchas continuas contra el invasor. Así pues el Gran Sultán Muhammad situó por el centro y en primera línea la infantería marroquí proveniente del Alto Atlas detrás; los Ayubíes de Egipto, los arqueros moros andalusíes encargados de detener un posible avance de la caballería cristiana, la guarnición musulmana vencedora en Calatrava junto con las tropas almohades se encontraban en los flancos con la potente caballería africana y reforzando a estos los famosos guerreros yihadistas de todos los rincones del Islam; incluidos los temibles arqueros Kurdos; todos ellos atraídos por la llamada a la Guerra Santa recientemente predicada y en la cual todos buscaban con afán el paraíso prometido.


Detrás de todo este dispositivo de guerra se encontraba el Gran Sultán vestido con una lujosa túnica negra en su fantástica Tienda roja teñida con la sangre de sus enemigos acampado en el cerro de los Olivares; colina situada en los llanos de Jaén conocido más tarde por Las Navas de Tolosa; cerraba las puertas del desfiladero de la Losa, lo que permitía al califa ver el desarrollo de la inminente batalla. 


El sultán nunca se quedaba solo siempre estaba protegido por su guardia real conocida por la Guardia Negra integrada por gigantes soldados-esclavos (Los Im-esebelen) procedentes del Senegal atados con cadenas entre sí y anclados con grandes estacas al suelo para que no pudiesen huir; fuertemente armados con ligeras espadas, ballestas, largas lanzas para frenar una posible carga de caballería, de tal manera que si el enemigo penetraba en esta zona no les quedaba otra alternativa que luchar por su rey o morir. 


Justo enfrente de este ejército musulmán jamás vencido, estaban los ejércitos cristianos provocando los primeros enfrentamientos con la finalidad de desalojar a diversas avanzadillas y pequeñas tropas moras cuya misión era el reconocimiento y situación del enemigo. 


El abanderado de Castilla Don Diego López de Haro siempre acompañado por su perro lobo costumbre muy usual de los caballeros cristianos de las montañas del norte de Iberia (de ahí el apodo moro de perros cristianos) fue el encargado junto con otros caballeros cristianos de desalojar a las avanzadillas musulmanas para proteger a las tropas cristianas que iban llegando; ya que la intención de estos era el control y dominio de los pasos para cortar el camino a los cristianos. Cuenta la Leyenda que dicho caballero al subir al Puerto de la Losa se encontró con un pastor (conocido más tarde por San Isidro) que les guió por un sendero oculto que desconocían los moros y que les llevaría al Puerto del Rey: de esta manera cuando empezó el enfrentamiento principal algunas tropas cristianas pudieron atacar por sorpresa el flanco occidental del ejercito musulmán pudiendo contrarrestar las maniobras de la caballería musulmana y caer sobre los arqueros musulmanes.


Antes de relatar la batalla me gustaría que recordarais alguna escena de Hollywood como el final de la película de “Samurái” para imaginar el avance de los cristianos a caballo y el intento de los moros de frenarlo con tal lluvia de flecha que no se veía el cielo. Aunque esta vez los Samuráis hispanos no encuentran las ametralladoras de la citada película para poder frenarlos. Con esto quiero decir que nada tenemos que envidiar a las hazañas bélicas de las películas americanas porque la mayoría de esas están inspiradas de Batallas Épicas Españolas. 


Así pues en la mañana del lunes 16 de julio ambos ejércitos estaban formados frente a frente, dispuesto para la batalla, los dos ejércitos esperaban ansiosos la orden de carga, los musulmanes seguían confiados en que sería una victoria más.



Cuentan las crónicas moras que la caballería Bereber, les resultaba muy difícil controlar a sus caballos y no cesaban de amagar salidas; ya que eran difíciles de detener por el atronador ruido de los tambores almohades que resonaban en todo el desfiladero. La caballería cristiana conocía bien a los terribles arqueros moros e iban protegidos por cotas de mallas sus caballos también iban especialmente protegidos por espesos fieltros, muy capaces detener la mayor parte de las flechas enemigas. 


El Sultán esperaba que los cristianos moviesen ficha para definir su táctica: el rey Alfonso VIII; lo intuyó y dio la orden de ataque lazándose contra el enemigo a galope corto; en sus diferentes puestos estaban las Mesnadas de: Álvaro Díaz de Caso, Rodríguez de Guzmán, Bernardo Jiménez, Nuño Sánchez, Gómez Ramírez, Pérez Girón, Gonzalo Núñez de Lara, Bernaldo de Quirós, Téllez, Aznar, López de Haro, Galcerán, García y demás caballeros que constituían cerca de 12.000 efectivos. Muhammad Al-Nasir confiado por su superioridad numérica y su situación estratégica geográficamente ventajosa por estar en lo alto de un cerro; no quiso esperar más a lo que sería otra victoria fácil y lanzó a su caballería, a toda velocidad…cuentan las crónicas que el suelo temblaba y el retumbar de los tambores metía el miedo en el cuerpo a todo ser viviente.


Mientras tanto Don Diego López de Haro abanderado de Castilla, junto a otros caballeros haría 

de las suyas en la retaguardia árabe, al entrar por el sendero secreto: resultando el encontronazo devastador para las primeras filas musulmanas. Acto seguido entraron en acción la infantería de los dos bandos y comenzó el sangriento cuerpo a cuerpo con las espadas y mazas. 


Por otro lado la caballería cristiana de Don Sancho VII Rey de Navarra, seguía avanzando hacia la gran tienda donde se encontraba el sultán relamiéndose de la victoria que nunca iba a llegar. Los que si llegaron fueron los caballeros Navarros que se enfrentaron con la guardia negra del sultán rompiendo las cadenas que los ataban consiguiendo pasar y sometiendo el sitio. De ahí viene que en el escudo de España aparezca el símbolo del reino de Navarra representado por unas cadenas; las que rompió Don Sancho de Navarra. El sultán consiguió huir hacia Sevilla, pero esta sería otra batalla que junto con la Toma de Granada supondría el final de la Reconquista y la total expulsión de los musulmanes de España en 1492 a manos de los Reyes Católicos Isabel y Fernando. 


El Pendón de Las Navas de Tolosa hoy en día se conserva en el monasterio de Las Huelgas, en Burgos.




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Autor: Manuel Alonso de Caso

















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