viernes, 20 de octubre de 2017, 12:33
Elmonarquico2015
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Bulimia, el peso que más pesa. Pensamientos de una bulímica

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¿Qué pesan más, tus propios kilos o el sentimiento de que el sobrepeso no es atractivo para los hombres/mujeres? ¿Tu imagen distorsionada de que una mujer delgada ha de ser feliz en salud, dinero y amor o tu frustración personal en alguno de esos planos? La comida, tan sólo es el síntoma, afirma la psicóloga costarricense Mariana den Hollander, tras superar una bulimia de casi siete años y decidirse a escribir un libro de autoayuda para las personas con esta patología.


Mariana es una mujer muy guapa de 37 años con unos kilos de más que, desde hace bastantes años, luce con orgullo. Sin embargo, su agonía por el sobrepeso se inició antes de la adolescencia y, a los 19 años, una depresión ejerció como punta del iceberg para que comenzase a jugar con la comida. Pero, como era lista, decidió vomitar por épocas.” Un mes sí, tres meses no, otro mes sí, y así yo misma me convencía de que eso no era bulímia”, nos relata en una entrevista realizada en Barcelona (España) para Efe-Reportajes.


“Caí en una depresión profunda, me sumergí en la bulimia sin ser consciente y estuve seis años y medio sin contárselo a nadie y sin creérmelo yo misma, hasta que un día observé una foto de Jennifer López ¡y me pareció gordísima!. Entonces me dí cuenta de mi enfermedad y pedí ayuda a mi familia”, nos asegura, antes de la presentación de su primer libro, “El peso que más pesa” (Aurea- Editores). La ayuda de su familia, un entorno progresista, fue inmediata, pero al centro de día al que recurrió no la convenció en absoluto, hasta que una amiga, terapeuta profesional, la introdujo en el método work, “una técnica gringa consistente en indagar en los pensamientos más profundos mediante un cuestionario”. “Tras un taller de nueve días pude decirme a mí misma “.


¡ Gracias por tener bulimia!” Y, a los tres meses, estaba curada, tras indagar en mí misma y descubrir que todas mis mochilas personales de falta de afecto, ansiedad, estrés, frustración y demás, habían desembocado en mi compulsión desenfrenada por los alimentos “, nos relata Mariana.


Los pensamientos de una bulímica.


“Antes mencioné el hambre y cómo se aplica a tantas áreas de mi vida. Puedo ver que cuando quiero algo de alguien o me digo que tengo que tener una pareja ya, siento dentro de mí exactamente lo mismo que siento cuando quiero esas porciones extras de comida”, reseña Marianne en su libro. 


“Un fracaso con una ex pareja puede dolerme y hacerme buscar refugio en la comida y en la tele. Con el estrés de querer más dinero, encuentro la misma ansiedad que siento al pensar sobre una pareja, querer esa hamburguesa extra o querer que mi mamá cambie”, añade.


Para esta joven psicóloga y estudiosa de las Bellas Artes, “todo está relacionado y es increíble verlo tan claro ahora, porque comprender de dónde provienen mis pensamientos me ha dado esa claridad conmigo misma”, asegura.

Al comenzar este proceso, Mariana tomó la decisión de no hacer más dietas hasta que no aprendiera “a vivir feliz y gorda al mismo tiempo, porque, si mentalmente no adelgazaba, tampoco lo haría, y así fue mi forma de iniciar mi terapia, paso a paso, tomase lo que tomase, porque sentí que esta decisión era un acto de amor hacia mí misma”, afirma.


No a las dietas.


“Y esta decisión también significaba que iba a aceptar el tamaño que mi cuerpo pudiera alcanzar al no estar a dieta. Me dije que, si subía de peso, lo aceptaría y si bajaba, también. Y lo que ocurrió es que cuánto más cuestionaba los pensamientos que me dolían, más feliz me encontraba con mi piel”, subraya.


Marina se mantuvo fiel a este compromiso y, como regalo, obtuvo el placer de “poder tocar mis michelines con ternura, mirar mis piernas, ver sus partes más gordas y tocarlas con una sonrisa en la cara. Mejor aún, verme con un espejo al espejo y admirar la inmensidad de mi trasero, y reírme y disfrutarlo. ¡Todo lo mío!.

Marina afirma ahora encontrarse bien en su propio cuerpo, sin necesitar ya el cuerpo perfecto, ni una pareja perfecta, ni una carrera profesional exitosa.”Antes odiaba ser soltera porque lo veía un fracaso, ahora cada vez encuentro más gratitud por serlo. Hoy me considero una Mariana exitosa, así, tal como soy, delante del ordenador y escribiendo este libro: con este trabajo y con este trasero”.


Un consejo para principiantes.


Tras superar sus problemas de bulimia, Mariana comenzó a escribir este libro y, en la actualidad, se dedica a realizar talleres de consulta, “no sólo para gentes con trastornos de alimentación, sino para todo tipo de trastornos”, asegura.


Para quienes padecen una atracción irremediable por la comida, esta psicoterapeuta recomienda, como premisa, “admitir que tienes un problema, no avergonzarte de tu cuerpo ni de que piensen que eres un bicho raro, contarlo, pedir ayuda y, sobre todo, amarse a sí mismos/as”.


Sin embargo, esta costarricense advierte que su método le sirvió a ella, por sus especiales características, “pero cada persona tiene que buscar el suyo propio, acorde con sus intereses, ya que no hay una manera única ni exclusiva para curar la bulimia”.





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Autora: Nana de Juan







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