lunes, 11 de diciembre de 2017, 19:50
Elmonarquico2015
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Basado en el excelente artículo de José Javier Esparza, publicado el 20 de octubre de 2015 con motivo del día de la Hispanidad

Nunca existió Genocidio español en América.

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Los aventureros españoles que llegaron a las costas de América nunca lucharon contra mayas ni incas porque estas eran culturas milenarias que existieron cientos de años atrás; evidentemente antes de que aparecieran los españoles y fueron tan importantes como la cultura de los egipcios. Por consiguiente los españoles nunca lucharon ni con los incas ni con mayas. Ahora bien, sí lucharon contra los aztecas que eran una cultura que nada tenía que ver con los mayas ni los incas; los aztecas fueron salvajes, destructores, sembraron el terror para someter al Pueblo, fue una cultura que duró 90 años y tuvo una serie de dictadores que sometieron cobardemente a los lugareños y practicaron el canibalismo salvaje para someter a los pueblos colindantes y fue contra esta barbarie por lo que lucharon los españoles. 


Cuenta Nietzsche que paseaba Zaratustra por el campo cuando halló a un labrador en serio apuro: una negra serpiente se le había deslizado dentro de la boca y clavaba sus colmillos en la garganta del desdichado, que apenas podía hacer otra cosa que implorar auxilio con ojos de espanto. Zaratustra se dirigió al campesino y –cito de memoria- le increpó con palabras parecidas a estas: “¿Por qué gimes? ¡Muérdela! ¡Muérdele la cabeza y escúpela lejos!”


La truculenta escena vale como figura de esas situaciones en las que nuestra razón o nuestra acción quedan paralizadas por la superstición, el prejuicio, el dogma, la culpa o cualquier otro “relato” que sofoque la voluntad. Y este 12 de octubre, como todos los años, hemos visto un montón de serpientes negras colgando de la boca de miles de desdichados españoles.Es sorprendente constatar cuántos compatriotas han comprado el discurso del indigenismo impostado, del genocidio que nunca existió, de la condena sumaria de España y del descubrimiento y conquista de América. “Si América es pobre –vienen a decirnos- es porque España todo se lo robó”. Al margen del pequeño detalle de que América no es pobre, multitud de estudios –yo mismo he trabajado el tema en La cruzada del océano- demuestran que allí se quedó, por lo menos, la mitad de lo que se extrajo, pero da igual, porque la característica fundamental del discurso condenatorio es que no ha estudiado nada. “Si los indios sufren –añaden- es por el genocidio que España perpetró”.


Si España hubiera perpetrado un genocidio, hoy no habría millones de indígenas en Hispanoamérica, y existirían Reservas de indios como lo practicado por los EE.UU. que a diferencia de los españoles si cometieron genocidios y exterminio; pero la evidencia lógica tampoco amilana a los vindicadores. “¿Y los muertos que denuncia Fray Luis de Las Casas?”, rubrican con el aire de quien ha encontrado el argumento definitivo. ¿Qué es lo que motivó a Las Casas a propagar la falsa Leyenda Negra? ¿Era un asalariado de los franceses o ingleses para echar a los españoles de América?


Innumerables estudios han demostrado que la causa mayor de la mortandad indígena no fue la guerra ni la esclavitud, sino los virus, que provocaron numerosas epidemias mortales cuya existencia se ignoraba en el siglo XVI (véase la compilación de Cook y Lovell Juicios secretos de Dios, ed. Abya Yala, 2000), pero, una vez más, de poco sirven los estudios para quien ha decidido su verdad de antemano: la serpiente que se le aferra a la garganta.


En la conquista de América, que sin duda fue tan truculenta como todas las conquistas que en la Historia han ocurrido, corrió sangre, claro que sí: Mucha. No hay más que leer a los cronistas. Pero, en primer lugar, no fue una guerra de españoles contra indios: ni Colón en La Española, ni Núñez de Balboa en Panamá, ni Cortes en México ni Pizarro en el Perú habrían obtenido otra cosa que una miserable tumba de no haber contado con el apoyo masivo de centenares de miles de indios –desde taínos en la Española hasta huancas y tallanes en Perú o tlaxcaltecas en México- que se unieron a sus filas para liberarse de la brutal opresión a las que les sometían caribes, méxicas o aztecas. Después, España creó allí su propio mundo implantando su cultura y su costumbres y no lo hizo peor que los romanos o los árabes que antes habían conquistado la península ibérica. Incluso lo hizo bastante mejor.


Nunca nadie antes había prohibido esclavizar a los vencidos, y España lo prohibió en 1504. Nunca nadie antes había dictado leyes de protección laboral para los siervos –en este caso, indígenas-, y España lo hizo desde 1512 por las “Leyes de Indias” dictadas por los Reyes Católicos. Nunca nadie antes había reconocido la dignidad humana de las poblaciones dominadas, y España lo hizo en las sucesivas Leyes de Indias. Nunca nadie antes había sometido a juicio moral la legitimidad de sus conquistas, y España lo hizo en la Controversia de Valladolid de 1550-1551. Podemos seguir flagelándonos las espaldas, pero el hecho objetivo es que la conquista de América –que sí, que fue una conquista armada-, pero porque fueron atacados por los caudillos aztecas cuando se dieron cuenta de que no eran enviados de los dioses; lejos de ser una monstruosa empresa depredadora, significó un trascendental paso adelante en la conciencia de la humanidad. Sería magnífico que la izquierda española leyera un poquito más.


El hipócrita sátrapa 


Algo que hay que decir también, necesariamente, sobre esa costumbre, cada vez más extendida al otro lado del mar, de aprovechar el 12 de octubre para conmemorar la “resistencia indígena” contra el “opresor español”. Porque ocurre que la verdadera represión contra los amerindios, la más cruenta y letal, no fue la de los conquistadores españoles –ni la que los propios amerindios habían ejecutado antes sobre sí mismos, cosa que frecuentemente se olvida-, sino la que acometieron las nuevas naciones hispanoamericanas después de la independencia.


Los españoles vencieron a los charrúas, pero no los exterminaron. Quienes los aniquilaron fueron los uruguayos después de la independencia. Las guerras más feroces contra los mapuches no fueron las libradas por los españoles y sus aliados indios del norte, sino las planificadas por Chile y Argentina entre 1878 y 1885. Después –mucho después- de la independencia. Fue igualmente después de la independencia cuando se ejecutaron las campañas de “eugenesia” o limpieza de raza en Bolivia, que consistían no sólo en la esterilización de los indígenas, sino también en su muerte física. Todo eso se hizo en nombre del progreso y la modernidad. Lo mismo en Colombia, Venezuela, Perú o México. En este último país, la desamortización de la ley Lerdo (1856) condenó literalmente a morir por inanición a millares de indígenas que conservaban sus tierras desde la época colonial.


¿Y todo eso por maldad? No necesariamente. Para las naciones liberales emancipadas, los indígenas eran un obstáculo indeseable. La mayor parte de ellos había combatido para la corona en las guerras de la independencia, como los propios mapuches, y ahí estuvieron los caciques Huenchukir, Lincopi y Cheuquemilla, entre otros. Cuando la corona española abandonó América, sólo un 30% de la población hablaba español. La construcción de naciones modernas exigía arrasar el campo, y a ello se emplearon las elites criollas. En 1894 el historiador mejicano Joaquín García Icazbalceta escribe sobre los indios: “Y ahí están todavía, causando mil estragos, los restos de sus descendientes, que en tantos años no han tomado de la civilización sino el uso de las nuevas armas, y que al fin será preciso exterminar por completo”. En 1931, Alejandro O. Deustua lamentaba la existencia de indígenas en el Perú y elogiaba a Argentina por haberlos exterminado. Todo ello mientras esas mismas élites criollas inventaban un hipócrita discurso legitimador reivindicando para sí la herencia indígena. Esa herencia que ellos estaban exterminando. ¿Quién habla hoy de “genocidio”?. 


Las élites criollas usurparon literalmente la identidad indígena: para legitimar su poder frente a la vieja metrópoli, se calzaron el gorro de plumas mientras machacaban a los indios de verdad. Y bien, ¿qué han hecho con ese poder? Han pasado doscientos años. ¡Doscientos! Hace doscientos años, España estaba devastada por la guerra con Francia, Alemania e Italia no existían, los Estados Unidos eran una inconexa aglomeración de territorios en la costa atlántica norteamericana, Australia no era más que la colonia penal de Nueva Gales del Sur y el salario de un campesino europeo, según Humboldt, era inferior al de un labrador mejicano. ¿Qué es hoy, doscientos años después, la América emancipada bajo la dirección de aquellas élites criollas? Que contesten ellos. Pero la culpa no es de España.


Las naciones hispanoamericanas, en general, son un mundo de enormes promesas. No sólo hay riquezas naturales. Hay además una cultura social pujante. Y personalidades de relieve impresionante en todos los ámbitos. Y una vitalidad sin par, que ya quisiéramos en Europa. Y además, para un español, es necesariamente nuestro mundo, porque habla nuestra lengua, lleva nuestros nombres y reza a nuestro mismo Dios. Por eso duele. ¿Cómo no amar a nuestra América? Pero ese discurso neo indigenista, tan hipócrita, tan falsario, la está matando. El nuevo indigenismo está actuando, en la práctica, como un típico recurso de “falsa conciencia”, por emplear la terminología marxista (falsche Bewutseins): se hace creer a la gente una realidad que no es para ocultarle la verdad sobre sus condiciones materiales de existencia. Es la serpiente cuya cabeza hay que morder.


Hay algo grotesco, obsceno, indecente, en la estampa de esos sátrapas que claman contra la vieja España, disfrazados de indígenas, desde sus suntuosos palacios. La fortuna de Cristina Fernández de Kirchner, presidenta de Argentina, se ha multiplicado por 32 desde que llegó al poder: de dos millones de pesos a 64 en doce años. La fortuna de Evo Morales, según la Contraloría General del Estado de Bolivia, se multiplicó por tres en apenas seis años de mandato. Maduro y las hijas de Chávez gastan 2,6 millones de euros diarios, según denunció la oposición con asiento en las propias cifras oficiales. La investigación sobre la Banca Privada de Andorra puso al descubierto el sucio tráfico de dinero negro de la nueva oligarquía venezolana. Esas nuevas oligarquías, aupadas en la cima de una montaña de oro, reciben al pueblo que les grita “¿Dónde está nuestro dinero?” y contestan: “¡Se lo llevaron los españoles!”. Y en España no faltan almas simples dispuestas a decir, que sí, que la culpa es nuestra. Hay que ser imbécil.


¿Culpa? ¿Genocidio? ¿Explotación? Basta ya. Muérdela. Muérdele la cabeza y escúpela lejos. Como la serpiente del desdichado campesino de Zaratustra. No sólo los españoles. También los hispanoamericanos. Quizás ellos necesitan más que nadie morder.




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Autor: Manuel Alonso de Caso











10 Comentarios

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APORTES AL MUNDO Y GENOCIDIO DE AMÉRICA Dr. Godofredo Arauzo Después de 525 años de la llegada de Colón al nuevo mundo empieza a conocerse los aportes de América precolombina al desarrollo de la cultura universal: sobresalían en: medicina, embalsamamiento, momificación de cadáveres, matemáticas. alfarería, hidrología, astronomía, agricultura, el estado socio económico era elevado; la mujer y el hombre eran iguales ante la ley. En la cultura incaica no existía esclavitud desnutrición, hambre, miseria, delincuencia ni injusticia, gobernaban con sabiduría, bondad y justicia, la organización social se basaba en la práctica de la reciprocidad, redistribución de la riqueza y el trueque de productos; manejaron la contabilidad y estadística; usaban el sistema decimal, desconocido en Europa, conocían la plomada y el nivel. llegaron a un alto grado de desarrollo agrícola con la ejecución de laboratorios de planificación y experimentación agrícola cómo el de Morey (Cuzco) y la construcción de los andenes o terrazas; construyeron La Cumbe la obra hidráulica más prodigiosa de América Latina precolombina; desterró el hambre en Europa con la papa; descubrieron que las heces de las aves aumentaba la producción de los cultivos; la red vial tenía una extensión de 50,000 kilómetros y la troncal principal llamada Capac Ñan:de 5,200 kilómetros, son obras más notables de la ingeniería vial; la ciudadela de Machu Picchu declarada la nueva maravilla del mundo el 7-7-2007; Choquequirao, Vilcashuaman y otros son diseños arquitectónicos y paisajístico sin igual; el Coricancha, la más grandiosa expresión arquitectónica religiosa; las fortalezas de Sacsayhuaman con bloques de piedra de hasta 350 toneladas y una mole de piedra con 7 ángulos, otra de 12 ángulos en el muro incaico de Hatun Rumiyoc e Incahuasi, arquitecturas militares admirables son los aportes culturales más notables que los Incas dejaron a la humanidad; fabricaban cuchillos y armas de admirable resistencia y temple equiparable al acero más resistente actual; construyeron en el Cusco el jardín de oro más fantástico que haya forjado jamás cultura humana e inventaron la yupana, precursora de los cálculos matemáticos y estadísticos de la computadora actual. En el Perú José Gabriel Condorcanqui Noguera Tupac Amatru II el 16-11-1781 abolió la esclavitud y engendró la revolución francesa :se adelantó Tupac Amaru 13 años a la abolición de la esclavitud que la Convención francesa recién la hizo en 1793 La medicina era científica; en España de esa época la medicina era mágica religiosa, las enfermedades eran curadas con las plegarias y golpes de pecho. . El médico americano precolombino tenía preparación rigurosa por especialidades internistas, ginecólogos, obstétras, odontólogos; con profundo contenido humano dirigían y atendían a los pacientes en los hospitales; consideraban que la enfermedad surgía de la pugna del cuerpo humano con el medio ambiente; practicaban la cuarentena; curaban el cuerpo y el espíritu, que los españoles interpretaron como brujería; el nivel de atención a los pacientes, higiene y salud pública era superior al de España, que carece de sentido hacer comparaciones. En Tenochtlitland, capital del imperio Azteca a la llegada de los españoles, había más de 2000 plantas que servían para investigaciones en la curación de las enfermedades. En cirugía utilizaban la analgesia y anestesia; operaban con asepsia y antisepsia.; los odontólogos practicaban incrustaciones, empastes; extraían y realizaban transplantes de dientes. Los españoles trajeron a América: piojos, pulgas, ratas, cucarachas y otras alimañas, enfermedades infectocontagiosas: viruela, sarampión, tos ferina, gripe, difteria, peste, tifus, tracoma, muermo, rabia, gonorrea, tuberculosis, lepra, fiebre amarilla, sífilis y otros, que diezmaron a la población americana; trajeron también el tráfico de esclavos. Podemos asegurar sin duda alguna que la medicina y la cirugía en la América precolombina en la época que sus civilizaciones fueron destruidas por los españoles, tenían 4 siglos de adelanto y legaron al mundo el ácido salicílico ( analgésico), quinina ( cura del paludismo y antipirético), cocaina anestésico local, antisepsia y antisepsia, salud pública; también legaron a la humanidad la papa, el maiz y el algodón. En México (América) en 1571 se hizo por primera vez en el mundo la autopsia con fines científicos Los españoles esclavizaron a los nativos peruanos principalmente en los obrajes y mitas: En los obrajes trabajaban obligados con escasos alimentos y en las mitas los varones de 14 a 60 eran llevados atados a la mina de Potosi, distante del Cusco 1000; kilómetros; allí trabajaban en los socavones sin alimentos solamente a base coca semanas sin salir:. solamente regresaban 10%, morían eliminando sangre. TUBERCULOSIS. La gente se suicidaba antes de ir a esta muerte segura. Antes de la llegada de los españoles a América precolombina, según Denevan 2012 había 112 millones de habitantes y en 1600 solamente 6 millones. Los españoles ocasionaron en América la despoblación más grande que se conoce en la historia el mundo. El Papa Francisco a su llegada a Perú debería pedir perdón a América por haber permitido que sus seguidores dieran visto bueno al asesinato de Atahualpa, diezmaran principalmente por la esclavitud a los nativos de América, permitieran la cruel muerte de Tupac Amaru II y que fueran castrados sus hijos Fernando de 12 años y Mariano de 21 años E mail: godo.ara@gmail.com .

escrito por Godofredo 17/nov/17    00:45
2

La mayoría de los que entraron en Cholula a matar no eran europeos, sino amerindios. Hasta Cortés tuvo que intervenir para frenar el ardor homicida de sus aliados mesoamericanos en ese contexto.

escrito por Rafael 20/may/17    06:19
3

Falta mayor rigor histórico. El genocidio se dio en México. Hasta mostrar la matanza en la ciudad de Cholula. El racismo de los españoles fue heredado a los criollos

escrito por Horacio Quenel 01/mar/16    21:47
4

Por favor No confundamos...la velocidad con el tocino...Cierto es que los conquistadores españoles coincidieron con unos lugareños o indígenas que habitaban las zonas donde existió cientos de años atrás una civilización del Imperio Inca y a estos lugareños evidentemente se les llama Incas pero insisto y en el texto se explica que cuando los conquistadores españoles llegaron a esta zona de los Incas no destruyeron ni lucharon con esta gran civilización del Imperio de los Incas que existió antaño; sino que lucharon contra un grupo de señores indígenas dictadores y caciques que tenían sometidos y aterrorizados a los lugareños de estas zonas y para ello utilizaban prácticas de canibalismo, torturas y decapitaciones en público para conseguir el sometimiento pleno del Pueblo. Les recomiendo ver la película Apocalipto de Mel Gibson para las personas que le resulte difícil comprender lo que se intenta explicar en el texto. Gracias por vuestros comentarios ya que es la única manera de aclarar la verdad y romper con la Leyenda Negra de los expedicionarios españoles en América. Saludos.

escrito por Manuel 01/mar/16    13:00
5

¿40 años de conquista no significan nada? Debería escribir con más rigor.

escrito por Sandra 01/mar/16    12:30
6

El Imperio Incaico o Civilización milenaria de los Incas nada tiene que ver con afirmar que el señor Tupuc Amaru era Inca; pero era un Inca del siglo XVI y lo que se dice en el texto es que en esta época ya no existía la Civilización milenaria de los Incas que ocurrió unos cientos de años Antes de Cristo. El movimiento político revolucionario de Tupuc Amaru operativo durante el período de 1984 al 1997 se inspiró del movimiento revolucionario indígena de 1770. La pregunta es...dígame usted si este personaje tiene que ver con el Imperio milenario de los Incas. No cree usted que mencionar a un ciudadano como el Inca Tupuc Amaru es como decirle a un ciudadano actual que vive en Roma: El romano Antonino Pausini ha ganado las elecciones etc. A nadie se le ocurriría relacionarlo con la época de Trajano o del Cesar del Imperio Romano. Creo que debería leerse el texto completo y no extraer frases aisladas porque una verdad a medias es una gran mentira. Saludos.

escrito por Manuel 01/mar/16    12:28
7

¿No cree usted que debería revisar su escrito? Los incas coincidieron con los conquistadores españoles; eso es una evidencia.

escrito por Cristian 01/mar/16    12:17
8

Uds. dicen que España no se enfrentó a los Incas en el momento de la Conquista. Entonces, ¿a quién detuvieron en Cajamarca que arrojó una biblia al suelo? ¿Quién era este sujeto llamado Atahualpa, sino el último inca? Si van a decir que no es así, den un buen sustento entonces.

escrito por Garañon 01/mar/16    02:41
9

muy bueno esto lo di a explicar en muchos lugares pero la gente esta con el pensamiento tan cerrado de los escritos pagados de fray bartolome de las casas

escrito por Diego 29/feb/16    17:13
10

Osea no existió Tupac Amaru

escrito por José D. Yawar. 29/feb/16    16:51

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