sábado, 23 de septiembre de 2017, 16:24
Elmonarquico2015
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Filosofía del antiguo Egipto

Por Francisco Capacete González
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La Filosofía es la capacidad individual y colectiva de asombrarse ante los fenómenos generando en la conciencia humana una serie de preguntas acerca de las causas de esos fenómenos. Filosofía es un querer aprender sobre lo profundo y esencial, es una natural inquietud o inclinación a preguntarse y buscar respuestas a esas preguntas. De la misma manera Filosofía de la Historia es querer aprender realmente del pasado, ir un poco más allá de los datos históricos y comprender qué sentido tenía la vida para los hombres y mujeres de épocas anteriores a la nuestra. Lo que nosotros llamamos “Filosofía” del Antiguo Egipto fue Filosofía Moral y Sabiduría entrelazadas, de tal manera que los valores éticos que orientaron la vida cotidiana de los egipcios de aquellos tiempos estaban inspirados en un profundo conocimiento de las leyes que ordenaron el cosmos. En este breve artículo mostramos aquellas ideas fundamentales con las que los egipcios construyeron su arte, su ciencia, su política y su religión. Aquellas ideas fundamentales fueron los principios en los que basaron todo lo demás. El Egipto Antiguo fue, desde este punto de vista, el resultado de la conjunción de las leyes naturales, las ideas que las hicieron comprensibles y los valores éticos que las hicieron presentes en la vida cotidiana.



Los antiguos egipcios sabían que todo el universo procede de una misma causa u origen: la diosa Nun como espacio primordial del que surge la dualidad Atum-Ra. Este Ser-Constructor hace el mundo a su imagen y semejanza, esto es, dual y armónico. Todo en el Antiguo Egipto expresa esta dualidad y la posibilidad de conjugarse armónicamente. En lo político la dualidad es el Alto y el Bajo Egiptos. Desde la más remota Antigüedad el País de los Faraones se componía de diferentes pueblos que fueron unificados por la Dinastía de Menes-Narmer. Es el primer caso constatado históricamente de unificación de diferentes pueblos sin necesidad de guerras, luchas ni enfrentamientos. Es un hecho histórico importantísimo al que se ha dedicado muy poca atención. Se logró armonía, convivencia y solidaridad.

En lo cotidiano, los egipcios antiguos, vivían la dualidad en las dos orillas del Nilo que también era dual (Nilo celeste-Nilo terrestre). La orilla oriental representaba la vida en la tierra, encarnados, la vida en este lado de las cosas, en el mundo físico. La orilla occidental representaba la vida en el más allá, en el otro lado de las cosas, en el mundo o plano metafísico, la vida de la conciencia sin cuerpo físico. Estas dos orillas no estaban en oposición, sino que vida y “muerte” se sucedían de manera natural. Ponemos entre comillas la palabra muerte porque para los egipcios antiguos esta no existía. De hecho, en la escritura jeroglífica no habría traducción literal para nuestro concepto de muerte. Cuando una persona moría se decía que había vuelto a nacer, pero en el siguiente mundo o dimensión y se representaba con el jeroglífico MUT, que significa “madre” y que en el contexto de la separación del alma del cuerpo, significaba “pasar al ka”.


Otra expresión de la dualidad que se armoniza es la doble concepción del tiempo. Para la civilización del Nilo el tiempo se expresaba en lo cíclico (NEHET) y en lo eterno (DJET). Todas las cosas comienzan y terminan, el día, las estaciones, la vida. Sin embargo, todo regresa, el día con el sol, las estaciones con la inundación y la vida en este lado de las cosas. De ahí que las cosas realmente importantes había que mantenerlas para que pudieran servir de orientación ciclo tras ciclo, generación tras generación. Este renovar lo esencial se tradujo en el Antiguo Egipto como el valor de la permanencia. Ninguna de las civilizaciones conocidas nos ofrece la continuidad de la egipcia. Figuras teológicas como Hathor, la diosa madre del universo, bajo el aspecto de una vaca constelada de signos estelares, las hallamos en las primeras dinastías tinitas y en el Egipto helenizado. Símbolos como el Ankh o Llave de la Vida, cruzan 4000 años de intensa vida religiosa sin variación. La institución del Faraón duró más de 3000 años; el complejo religioso de Karnak permaneció activo más de 2000 años.


Otra de las ideas fundamentales de la Filosofía del Antiguo Egipto fue la de orden natural, correspondiente a la diosa MAAT. MAAT es la armonía del Cosmos, el Orden natural que aporta felicidad, estabilidad y salud. Los sabios egipcios eran conscientes de que vivir de espaldas a la armonía de la naturaleza era ir hacia el desastre. Los ciudadanos, los gobernantes y los sacerdotes debían observar la Regla de Maat para poder vivir en armonía, para poder gobernar con justicia y para realizar las ceremonias y el ritual que reestablecieran el orden natural de las cosas. Esta idea de orden basada en el orden de la naturaleza, se reflejaba en muchos aspectos de la vida personal y social. En lo personal hacía que cada persona buscara su vocación para amar lo que hacía. En lo social inspiró un sistema de organización colectiva que tenía las siguientes características: cada ciudadano debe tener el grado de responsabilidad que le corresponda en función de sus capacidades morales e intelectuales; a mayor cargo de responsabilidad en la administración pública, mayor es el nivel de exigencia tanto en la realización de los trabajos como en la conducta moral; comenzando por faraón y hacia abajo, cada componente de la sociedad egipcia debía ser un ejemplo moral para los que dependían de él.

Otra de las ideas fundamentales es la renovación. Todo en el País de las dos tierras nos habla de renovación. El jeroglífico NEFER es la capacidad de renovación, a la vez que designa a lo divino. Osiris, la divinidad de la renovación por excelencia es llamado OUNEN-NEFER, el ser perpetuamente renovado, ya que la vida renace de la muerte sin cesar. De ahí que la civilización egipcia no fue nihilista, dado que no le tenían miedo a la muerte. La muerte, para ellos, no era el final de todo, sino un cruce de caminos, el paso de una vida en cuerpo material, a una vida en dimensión espiritual. Así la reencarnación ha sido una idea fundamental sobre la vida para el Egipto Antiguo.


Estas son algunas de las ideas fundamentales de la Filosofía del Antiguo Egipto, ideas que son atemporales y pueden seguir inspirándonos para seguir aprendiendo a vivir.



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Autor: Francisco Capacete González

Filósofo.
Director del Espacio de Filosofía y Voluntariado

Es Racó de Ses Idees 









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