martes, 19 de noviembre de 2019, 09:25
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Gastronomía

El "pirarucu", un gigante de los ríos codiciado por su carne

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Conocido también como bacalao de la Amazonia, ya que se conserva secado al sol en salazón, este vertebrado, que puede alcanzar tres metros y 250 kilos de peso, vivía amenazado con una rápida extinción hasta que las autoridades brasileñas restringieron y regularon su pesca.


Su nombre viene de la palabra indígena "pira", que significa pez, y "urucum", rojo, color característico de la cola de este espécimen, considerado como el mayor de agua dulce de América.


Su cabeza, con una boca de 90 dientes, es pequeña y sólo representa el 10 por ciento de su peso. Casi todo es aprovechable en este vertebrado, desde la piel, destinada a la producción de zapatos o bolsos, hasta las escamas,usadas como lima de uñas o en la fabricación de ornamentos.


Su lengua, dura y áspera, se emplea para rallar guaraná, fruta usada con fines energéticos, medicinales y de la que se obtiene un refresco típico brasileño.


El "pirarucu" tiene un sistema branquial atrofiado, por lo que remonta a la superficie para obtener oxígeno a través de una vejiga natatoria con travéculas, parecido a un pulmón.


Salidas a la superficie


Son esas salidas a la superficie lo que permite contabilizar el número de ejemplares que viven en un área determinada y fijar las cuotas que pueden ser capturadas, de manera que se garantice su reproducción a niveles adecuados.


Las crías de los "paiches" nadan en torno a la cabeza de su progenitor durante las primeras semanas de vida, lo que les aproxima de la superficie cuando éste sale para respirar.


La preocupación por su preservación en Brasil comenzó hace más de tres décadas. Su pesca intensiva había llevado a un declive de esta especie que hoy está considerada casi extinta o sobre-explotada en algunas regiones. El comercio ilegal continúa en estados brasileños donde está prohibido y resulta difícil una fiscalización.


En 1991, las autoridades brasileñas aplicaron una veda durante el tiempo de desove y las primeras semanas de cría (entre diciembre y mayo), y en 1993 se estableció un tamaño mínimo para comercialización, a fin de impedir la captura de especímenes que no estuvieran en edad de reproducción.


La explotación sustentable de la especie en Amazonas, donde su pesca está prohibida salvo en áreas autorizadas, no comenzó hasta el año 1999, cuando se aplicaron por primera vez métodos para supervisar la población de peces en los lagos.


PescaPirarucu

El "pirarucu" se ha venido pescando bajo control en tres regiones del estado de Amazonas: las comunidades del municipio de Fonte Boa, la Reserva de Desarrollo Sostenible Mamirauá y la Reserva Auati-Paraná.


Y hasta quince años atrás, cuando el deseo de preservar los recursos naturales, mediante una explotación sostenible, unió a los más de 280 moradores de São João do Araçá, en el municipio de Itacoatiara, a 350 kilómetros de Manaus, capital del estado de Amazonas en un esfuerzo de preservación de la especie.


Conservación del lago


La iniciativa de São João de Araçá de promover la conservación del lago Babaçu, uno de los cuatro que rodean la comunidad, surgió cuando, según los moradores, barcos pesqueros, mayoritariamente oriundos de los Estados de Amapá y de Pará, pasaron a explotar el área sin respetar el periodo de veda.


"Nos asustamos con la expansión de la pesca predatoria en el lago Babaçu. Fue entonces cuando pasamos a prohibir que esos pesqueros entraran en el lago. La población se reunió y pasó a abordar las embarcaciones, fiscalizando e impidiendo su acceso a esa área", explicó la agricultora María do Socorro Rodrigues, de 49 años, quien también actúa como agente medioambiental.


Preocupados con la degradación del lago y la consecuente extinción del "pirarucu" en la región, los moradores hicieron un acuerdo de pesca en la misma comunidad por el que las familias se comprometían a no comercializar el producto.


Para respaldar su iniciativa, la comunidad buscó apoyo del Inpa, del Ibama, la Universidad Federal de Amazonas y la Secretaria de Desarrollo Sostenible.


El Instituto Brasileño de Medio Ambiente y de Recursos Naturales Renovables (Ibama) autorizó finalmente a la comunidad de São João do Araçá la pesca experimental. La comunidad de São João do Araçá podía pescar este año hasta 64 ejemplares, lo que correspondía al 30 por ciento de la reserva de peces adultos, que, según el recuento llevado a cabo, era de 216 "pirarucus".


Los moradores de São João pasaron así a integrar un proyecto de gestión comunitaria del “paiche”, que pretende mejorar los niveles de renta y la explotación sustentable de los recursos.


Recursos pesqueros


Según Gelson da Silva Batista, miembro de la Asociación de Ingenieros de Pesca del Amazonas, la decisión de cumplir de forma efectiva el acuerdo firmado hace diez años para mantener el lago como área de reproducción "prueba el compromiso de la comunidad con la preservación de los recursos pesqueros, a pesar de que los habitantes poseen una actividad más intensa en la agricultura".

Pirarucu1


Batista explicó que los recursos recaudados son destinados a las necesidades de la comunidad y los gastos para el perfeccionamiento de las comunidades en el proceso de preservación y explotación de este recurso.


Los peces capturados, vendidos a un precio medio de 8 reales (4,5 dólares) el kilo, son marcados con una identificación de origen, con sus características, el lugar de pesca, peso y tamaño, lo que permite al consumidor saber que su captura estaba autorizada y colaborar en la lucha contra la pesca predatoria y el comercio ilegal. 
















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