sábado, 21 de octubre de 2017, 12:17
Elmonarquico2015
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​¿Qué pasará a partir de ahora?

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Política real.

Como consecuencia de la renuncia de D. Mariano Rajoy a ser investido candidato, Su Majestad el Rey Felipe VI, a partir del próximo miércoles, emprenderá una nueva ronda de consultas con los partidos políticos. Tal renuncia no modifica los plazos previstos en la Constitución y el Reglamento del Congreso para formar Gobierno, que sólo empiezan a contar cuando se produce la primera votación en la Cámara baja.


La Carta Magna establece que el Rey "tras cada renovación del Congreso y previa consulta con los representantes designados por los grupos políticos con representación parlamentaria, y a través del Presidente del Congreso, propondrá un candidato a la Presidencia del Gobierno". Una vez que se hayan producido los nuevos contactos, el Rey podrá proponer de nuevo a D. Mariano Rajoy o al candidato de otro partido, momento en el que volverá a llamar al presidente del Congreso para comunicarle su decisión.


Como dicta el artículo 99 de la Constitución, a partir de la propuesta del Rey, D. Patxi López convocará el pleno de investidura del Congreso, para el que tampoco hay un plazo temporal definido.

Cumplida esta misión reservada al jefe del Estado, el único plazo reglamentado que cuentan son los dos meses fijados como plazo máximo para formar Gobierno, tomando como referencia la primera votación de investidura. 

De acuerdo a la Carta Magna, "Si transcurrido el plazo de dos meses, a partir de la primera votación de investidura, ningún candidato hubiere obtenido la confianza del Congreso, el Rey disolverá ambas Cámaras y convocará nuevas elecciones con el refrendo del Presidente del Gobierno".

El pleno de investidura se prolongará por espacio de dos días, y arrancará con la exposición del candidato, sin limitación de tiempo, de su programa político de Gobierno para así "solicitar la confianza de la Cámara", como dicta el Reglamento del Congreso. Después de escuchar al candidato intervendrán los portavoces de cada grupo, por un tiempo máximo de treinta minutos, y el candidato podrá contestarle "cuantas veces lo solicite"; en caso de que les conteste de forma individual, su réplica será de diez minutos.


El presidente, Patxi López, fijará una hora para la votación, que se celebrará al día siguiente; será precisa la confianza de la mayoría absoluta de la Cámara (176 votos) para que el candidato sea investido. En caso contrario, habrá una nueva votación 48 horas después, cuando le bastará la mayoría simple, tras un debate más corto, en el que el candidato dispondrá de diez minutos para hablar y los portavoces, cinco minutos cada uno para fijar posición.

Si el candidato tampoco supera esta segunda votación podrán convocarse nuevas sesiones con otro diferente, antes de que pasen los dos meses de plazo máximo fijado por la Constitución. Así mismo, el contenido del artículo 99 de la Constitución no impide al Rey abrir una nueva serie de consultas, pero tampoco le obliga a hacerlo. Lo que sí es seguro es que para que otro candidato se someta a la confianza del Congreso es necesario que sea antes propuesto por el Monarca al presidente de la Cámara, haga o no ronda de consultas.


Política ficción.

Su Majestad el Rey Felipe VI propondrá a D. Pedro Sánchez a la presidencia del Gobierno. D. Pedro aceptará e intentará pactar con D. Pablo Iglesias y D. Albert Rivera. Tal tripartito no fraguará porque el líder de Podemos no está interesado en pactar salvo que sus posibles socios salgan muy trasquilados del pacto. Finalmente, se impondrá el sentido común de D. Pedro (obviamente, muy presionado por los pesos pesados de su propio partido), y el pacto entre PP, C’s, y PSOE se hará realidad.


Ahora bien, lo que parece muy probable es que D. Pedro Sánchez para pactar con el PP, exigirá la cabeza del Sr. Rajoy. Es decir, el PP se verá obligado a cambiar de candidato.


Hagamos un paréntesis en la ficción para adentrarnos en la realidad y lamentarnos de que los Iglesias, Errejón y Bescansa no se tomen en serio el importantísimo papel que sus votantes les han encomendado, cual es llevar a cabo reformas estructurales de verdad. Todo el mundo sabe, ellos también, que sin el PP no podrán vertebrar tales reformas. Y yo me pregunto, ¿por qué la cúpula de Podemos no quiere prestar ese importantísimo servicio a la Patria? Pues no; los podemitas están enfrascados en destruir políticamente a todo quisqui y no piensan en nada más. A ellos que les dejen de sermonear con reformas estructurales y otras zarandajas, a ellos que no les vengan con dejar de jugar a la política-ajedrez, ahí están en su salsa. Y sí, es una gran pena que tres políticos que son brillantes en sus respectivos campos, no apliquen sus grandes habilidades en favorecer a todos los españoles, en especial a los menos agraciados. Sres. Iglesias, Errejón y Bescansa, ¿no les parece que ha llegado el momento de dejar de jugar, mostrarse mínimamente respetuosos con sus adversarios, y ponerse en serio a establecer una política de pactos que favorezcan a todo nuestro País? Sr. Iglesias, usted sabe muy bien que la solución se llama Pactos de Estado.









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