jueves, 14 de diciembre de 2017, 18:07
Elmonarquico2015
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Richard Smart “gurú” mundial de la viticultura

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Richad Smart

El australiano Richard Smart, a sus 60 y pocos años, asesora a más de 200 bodegas en los cinco continentes. Considerado el “gurú” de la viticultura mundial, asegura que “conseguir en un viñedo más cantidad y más calidad, no sólo es posible sino obligatorio”.


Defiende el método de producción que lleva su nombre (Smart & Tyson) “con el que mejoras en un 50 por ciento tu calidad y en un 30 por ciento tu producción con el mismo dinero, pero quiero matizar que la producción debe limitarse a unos 10.000 kilogramos por hectárea. “No se trata de ir a rendimientos elevadísimos que sí repercutirían en la calidad de la uva y, por tanto, del vino”.


El polémico experto, doctor en Viticultura por la universidad sudafricana de Stellenbosch y la norteamericana Cornell, de Nueva York, ironiza sobre quienes piensan que es imposible conjugar cantidad y calidad y pregunta si cuando uno va a un restaurante pide “un filete de buey delgado, enfermizo y cabreado, acompañado de patatas pequeñas y tomates de escasa producción debido a un ataque de orugas ¿Verdad que no pedimos eso? Pues aplicar la misma regla al vino es una solemne estupidez”.


Considera que el calentamiento de la tierra va a incidir en la ubicación del viñedo a nivel mundial, “ya que las viñas necesitan cuidados e irrigación a partir de los 25 grados, y ya me contará usted si esas temperaturas no se producen sobradamente en California (Estados Unidos), en Melbourne (Australia) o en La Mancha (España) por poner tres ejemplos”. 


A su juicio, en los próximos 30 años podría haber una adaptación del viñedo a países como Gran Bretaña o Dinamarca, grandes consumidores, pero no productores, en detrimento de los países del Sur, a menos que se trabaje mejor en la conducción del viñedo, en la utilización de portainjertos, se mejoren las técnicas de irrigación y se avance en manipulaciones genéticas, convencionales o transgénicas.


Criticó que un país como Francia, “referencia obligada siempre para el mundo del vino, se esté quedando atrás porque no se adapta a los cambios”. Él cree, como el primer ministro británico, Tony Blair, que “es primordial cumplir con el protocolo de Kioto” y añade que “en un clima cada vez más adverso y salvaje hay que adaptar variedades, cambiar las pautas actuales y, en resumen, enterarse de qué están haciendo los denominados productores del Nuevo Mundo”.


En este sentido atacó a las autoridades comunitarias “porque tanta reglamentación se está cargando el mundo del vino en países como Francia o Italia y si España continúa por la misma senda, lo va a pagar en los mercados internacionales”.


Alabó “el ingenio y divertimiento” de una película como “Entre Copas” y rechazó las críticas europeas que la calificaban de “incitar a la borrachera”. En este sentido, recordó que el argumento gira en torno a alguien que se va a casar y quiere pasar unos días de jolgorio y disfrute “con una bebida como el vino que es precisamente eso, diversión, al menos para los anglosajones. No sé por qué se empeñan en buscar en la película un aire académico e intelectual que no tiene ni debe tener. Yo tengo claro cuando me muera que en mi tumba pondré como epitafio: Era sólo una bebida”.


El futuro del vino pasa por Chile


El futuro del vino del Nuevo Mundo pasa, en gran medida, por Chile “

RichardSmart

ya que sus uvas son maravillosas, de las mejores, y cuentan con una tecnología punta y una gran visión internacional que les hace muy competitivos en los mercados exteriores, algo que no ocurre, por ejemplo, en Argentina por las malas infraestructuras tecnológicas que le impide en algún caso suplir la falta de lluvias en verano y las malas carreteras que obligan al transporte a encarecerse, pero van a subir porque hacen vinos competitivos”.


California tiene un problema de plagas y enfermedades en el viñedo que está combatiendo eficazmente, según Smart, pero “su gran obstáculo actual se centra en los elevados costes de mano de obra que podrán ser subsanados en un futuro cercano con mecanización” y alabó la labor comercial de los norteamericanos, “ya que son muy efectivos en mercados emergentes, pero muy fuertes, como los anglosajones y los asiáticos”.


Sudáfrica, país que el australiano Richard Smart conoce como pocos, “va a crecer mucho, muchísimo, una vez que venció sus antiguos problemas de discriminación racial y se posicionó en el mercado mundial, pero el futuro inmediato es para Australia, aunque ahora atraviese algún problema coyuntural de sobreproducción”. Cuando el experto vitícola daba sus primeros pasos profesionales en los años 60 y 70 “Francia y Estados Unidos eran los mejores, pero hoy, el número 1 del mundo en tecnología y modernidad es Australia”.


Asegura que Europa, “la Vieja Europa, se encuentra en un camino equivocado, ya que hasta los franceses reconocen que les están fallando las denominaciones de origen y en vez de liberalizarlas quieren endurecer el sistema, cuando lo realmente inteligente es abolirlas” y añadió que España se encuentra en una encrucijada en la que debe decidir de una vez, “porque igual que España dio a Australia la oveja merina, Australia debería dar a España más método Smart & Tyson para la modernización de su viñedo y liderar el Nuevo Viejo Mundo con una viticultura puntera”.


Califica a los europeos de “conservadores” por aferrarse a la utilización del corcho en las botellas, “cuando en muchos vinos podrían utilizarse tapones de rosca, más baratos, más prácticos y sin problemas de echar el vino a perder por el famoso problema del olor a corcho” y añadió que “no digo nada si empiezo a poner en duda la utilidad del vidrio, tan pesado, en las botellas cuando otro tipo de envases como el “pet” (plástico) podrían ser apropiados.



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Autor: J. L. Murcia // Fotos: M. Ruiz










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