jueves, 14 de diciembre de 2017, 18:10
Elmonarquico2015
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NI A LA ALEMANA, NI A LA PORTUGUESA... PACTO A LA ESPAÑOLA

​El PSOE y Pedro Sánchez en su momento histórico

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Rafel Calle

Las circunstancias, sobre todo catalano-separatistas, han hecho que el PSOE sea la clave de un posible Gobierno estable en España y, de paso, han facilitado sobremanera que el ahora tan depauperado votante socialista pueda recobrar nuevas y poderosas razones para ilusionarse con sus propuestas.


Veamos, cuando esta tarde en el Parlament catalán se escenifique el final del primer acto, que cuidadosamente han interpretado Artur Mas, sus acólitos y la CUP -todos ellos quintaesencia del filibusterismo-, ante el desafío independentista, comenzará el segundo acto, esta vez con la entrada en escena de nuevos intérpretes y, desde luego, con la clara e inequívoca intención de hacer respetar el imperio de la Ley. Será así, porque desafortunadamente no puede ser de otra manera; desafortunadamente, sí, porque lo que seguirá no tiene pinta de ser grato para nadie.


Como es lógico, para acometer medidas drásticas, que pasarán a la historia de los sucesos importantes en España, se precisa un Ejecutivo muy seguro y muy estable. Y es ahí, precisamente en ese punto, cuando entran en escena el PSOE y sus dirigentes. Empecemos por Pedro Sánchez, se le presenta una oportunidad de oro para pasar a la historia de los grandes estadistas. Efectivamente, absteniéndose en la investidura de Rajoy, para que este pueda gobernar la peliaguda situación actual, Pedro Sánchez puede pedir a cambio una serie de reformas estructurales, incluida la reforma laboral que tanto le preocupa.


Lo dicho tiene mucha más importancia de lo que parece a simple vista, porque, en España, hace mucho tiempo que nadie se atreve con las reformas estructurales de verdad, es decir, las reformas políticas. Sin ir más lejos, Mariano Rajoy se ha dado cuenta de que las reformas estructurales son necesarias (se ofrece a vertebrarlas, lo dice a los cuatro vientos), pero la ideología de su partido (obviamente conservadora) le impide llevarlas a cabo, salvo en casos excepcionales. Y he aquí un caso realmente excepcional para el ideario del PP: la unidad de la Patria. Por otra parte, el PSOE tiene las excusas perfectas para pactar con el PP y, además, puede congraciarse con su electorado, mediante el pacto de unas reformas de fuerte carácter social. 


Así pues, tanto Mariano como Pedro tendrán vía libre para pactar lo que haga falta. Es decir, Pedro está en una situación ideal para subir como la espuma el número de votantes del PSOE, porque si hace lo que hemos dicho (abstenerse en la investidura de Rajoy), conseguirá una gran y doble victoria: procurar un Gobierno estable en unos momentos delicadísimos para la Nación, y, por ende, que se reformen allí donde sea necesario, las estructuras del Estado, lo cual, sin duda, beneficiará a toda la ciudadanía y, en especial, a los menos favorecidos.


En fin, a don Pedro Sánchez, un servidor le diría lo siguiente: está usted ante una situación privilegiada. Son momentos difíciles para los españoles, pero usted tiene la solución. No la desaproveche. Por el bien de todos y más por sus votantes (obreros españoles).





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