martes, 12 de diciembre de 2017, 07:39
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SALUD/ CÁNCER

Entrevista al Dr. Guillermo García-Manero

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Rafel Calle

Considerado uno de los grandes especialistas a nivel internacional, el Dr. Guillermo García-Manero es actualmente, profesor asociado de Medicina en el departamento de Leucemia de la Universidad de Texas, M. D. Anderson Cancer Center. 


García-Manero estudió el bachiller en Palma de Mallorca y se licenció en la facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza. Tras acabar su licenciatura, realizó su internado y residencia en medicina interna, en la Thomas Jefferson University, de Filadelfia. Posteriormente, efectuó su especialidad en Hematología y Oncología Médica, en la Fundación Cardeza para investigación en Hematología, y en el Kimmel Cancer Center, ambos, en la Thomas Jefferson UniversityEl interés científico y clínico del Dr. García-Manero se centra en el tratamiento de leucemias crónicas y agudas, síndromes mielodisplásicos y la biología molecular de estas enfermedades.


Premio de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH), Sociedad Americana de Oncología Clínica, y premio como médico-científico por el M. D. Anderson Cancer Center, entre otras muchas distinciones, tuvimos ocasión de hablar con él coincidiendo en su estancia, en Palma de Mallorca, durante un congreso sobre evidencia y práctica en síndromes mielodisplásicos. 



Pregunta.- Doctor García-Manero, ¿cómo ha evolucionado su especialidad, desde que empezó a trabajar en ella?


Respuesta.- En los quince últimos años hemos vivido grandes avances en el campo de la leucemia y los síndromes mielodisplásicos. El interés se centra en el desarrollo de formas más racionales de terapia con menos toxicidad, y en aceptar el cronificar las enfermedades, en lugar de conceptos anteriores que consistían en administrar dosis altas de quimioterapia, cuyo objetivo es la cura, pero a costa de altos niveles de toxicidad e incluso mortandad. Ejemplos son, el desarrollo de imtanib en la leucemia mieloide crónica, fludarabina en leucemia linfocítica crónica, o los agentes hipometiladores en los síndromes mielodisplásicos, entre otros muchos. 

Ahora mismo, somos capaces de extender la vida de una mayoría de pacientes de manera significativa y mantener una calidad de vida casi normal.


P.- ¿Qué ocurre en su vocación sanadora cuando se le va de las manos la vida de un paciente?


R.- En nuestro trabajo la honradez y humildad son fundamentales. Ser consciente de la gravedad del pronóstico de algunos de nuestros pacientes, y saber comunicarlo, es clave. Analizar, caso por caso, qué podríamos haber hecho diferente, es también importante para poder seguir mejorando. A nivel humano es muy difícil, en algunos casos, después de haber convivido por mucho tiempo con el paciente.


P.- ¿Háblenos de su mayor satisfacción como profesional de la Oncología? 


R.- A nivel asistencial el proveer el mejor cuidado médico con el máximo nivel de compasión y entendimiento del paciente, y que esto se traduzca en respuestas clínicas duraderas y sin toxicidad. Cuando esto sale bien, es lo máximo. 

A nivel de investigación, el seguir contribuyendo en los avances continuos, tanto de entendimiento (a nivel molecular) como de nuevos tratamientos.


P.- ¿Cree que actualmente es necesario salir de Mallorca o de España para recibir un tratamiento médico correcto?


R.- No. En Mallorca hay grupos de altísimo nivel (en Son Espases el equipo del Dr. Besalduch; en  

Dr. Guillermo García-Manero

Son LLatzer el equipo del Dr. Bargay) y en el resto de España también. En casos determinados, por ejemplo, un nuevo fármaco todavía no disponible en la comunidad, o procedimientos diagnósticos o quirúrgicos tampoco disponibles, quizás sea necesario ir a otros centros. Pienso que esos casos deben ser poco frecuentes.


P.- ¿Qué es el cáncer, de dónde viene, sabemos cuál es la causa del cáncer o de los cánceres? ¿Existe relación del cáncer con determinados virus?


R.- Estas son preguntas que se estudian desde hace mas de cien años y no tenemos todavía la solución. El origen es una combinación de alteraciones genéticas y epigenéticas que alteran el comportamiento de grupos celulares. Por qué ocurre esto, todavía no lo entendemos para la mayoría de los tumores. En algunos casos hay relaciones muy claras entre procesos infecciosos (por ejemplo cáncer de cérvix uterino o de hígado y determinadas infecciones). En leucemia los casos son menos frecuentes, pero también existen.


P.- ¿Existe cierta propensión hereditaria hacia el desarrollo del cáncer o, desarrollar la enfermedad, es un asunto aleatorio?


R.- Aunque hay tipos de tumores con un claro componente hereditario (síndromes específicos, por ejemplo, en cáncer de mama), en la mayoría de los casos el componente aleatorio y de exposición medioambiental es lo más importante. Por ejemplo: fumar. La pregunta es porqué hay personas que con el mismo nivel de exposición (número de cigarrillos al día) desarrollan cáncer y otras no. Esto se esta investigando de manera muy agresiva en estos momentos; se quiere entender la susceptibilidad. En leucemia el componente hereditario es mínimo.


P.- ¿Cuándo se tuvieron las primeras noticias de la existencia del cáncer?


R.- Esta enfermedad, e incluso las leucemias, se conocen desde la antigüedad.


P.- ¿Por dónde pasa la solución del cáncer, cuándo prevé que tendremos un tratamiento definitivo para su curación?


R.- La solución consiste en seguir haciendo investigación a nivel de nuevos tratamientos y entender como funcionan a nivel molecular. La otra vía, entender primero la diana molecular y desarrollar su inhibidor, también es fundamental (aunque en general menos fructífera que la primera). Mi objetivo, hoy por hoy, no es curar el cáncer, sino conseguir que los pacientes no se mueran por el cáncer, de manera temprana. Que muramos con cáncer, pero no de cáncer. 

Hoy podemos sobrevivir enfermedades cardiacas o metabólicas (diabetes), por decenas de años, sin problemas. Me gustaría ver lo mismo en leucemia, aunque no sea capaz de curarla o erradicarla completamente. A esto me refería antes con lo de la “cronificación” de la enfermedad.


P.- ¿A día de hoy, la cantidad de afectados aumenta o disminuye? 


R.- El efecto es paradójico, aumenta el número de personas afectadas, porque más personas sobreviven a la enfermedad. El nivel de incidencia depende del tipo de tumor y sus causas (fumar: cáncer de pulmón).


P.- ¿Cree usted que las administraciones invierten suficientes recursos en la investigación de la enfermedad, en todo caso, si se dispusiera de más dinero, avanzaríamos más rápidamente hacia su erradicación?


R.- No, en absoluto. Las administraciones, tanto aquí como en Estados Unidos, no hacen todo lo que podrían hacer. Parte de nuestro trabajo es buscar fondos para seguir nuestra investigación. Cuantos más medios, más rápidos serían los descubrimientos y también su implantación.


P.- ¿Hay diferencias, en la cantidad de afectados, entre los países ricos y pobres?


R.- Sí, a nivel de leucemia es muy interesante que los tipos difieren del norte al sur. Esta claro que el nivel socio-económico y, por ejemplo, las condiciones higiénicas, tienen un gran papel.


P.- ¿Existe un método de alimentación, o cualquier otra manera, para prevenir el desarrollo de las enfermedades cancerígenas?


R.- Sí: dejar de fumar, comer con moderación y hacer ejercicio de forma regular son importantes. Solo con dejar de fumar desaparecerían una gran fracción de pacientes con cáncer.


P.- Doctor, ¿puede explicar a un profano en qué consiste un trasplante de médula ósea?


García Manero

R.- Este procedimiento se emplea para el tratamiento de linfomas y leucemias. Puede ser antólogo (la médula es nuestra propia médula después de haber recibido dosis altas de quimioterapia) o de otra persona (alogeneico) tanto relacionada como no (hay bancos para buscar donantes no relacionados). La indicación y el origen (sangre periférica o médula) depende de la enfermedad, tipo de tratamiento, experiencia del centro, etc. En el alogeneico, primero se identifica un donante adecuado (para evitar el rechazo que puede ser catastrófico), mientras se inicia tratamiento para la leucemia o el linfoma. 

En el momento adecuado, generalmente el tiempo de mejor respuesta, se “prepara” al paciente para aceptar el trasplante con combinaciones de quimioterapia con o sin radioterapia, y, entonces, se hace el trasplante. El procedimiento en sí, es simple para el receptor, casi como una transfusión de sangre. Después, el paciente recibe tratamiento immunosupresor para evitar que el paciente rechace la médula o se desarrolle lo que se denomina “enfermedad del huésped contra el injerto”, que puede ser fatal. Este tipo de tratamiento cada vez es mas considerado como de segunda línea por su agresividad, aunque puede ser curativo.


P.- ¿El trasplante de médula, cuánto tiempo de vida le dona al paciente y, una vez hecho, se puede vivir con normalidad?


R.- El trasplante puede ser curativo y el paciente puede llevar una vida completamente normal. Todo depende del tipo de enfermedad, las características del donante y el huésped. Aquí la experiencia del centro, sobre todo en casos de alta complejidad o riesgo, es muy importante.


P.- ¿Qué importancia le otorga a los trasplantes en las terapias del futuro, en la época de las terapias dirigidas o individualizadas?


R.- En mi opinión creo que cada vez va a ser menor, aunque es cierto que la investigación en trasplante también se beneficia de estas terapias dirigidas, y es posible que también tengamos formas de trasplantes menos toxicas en el futuro.


P.- ¿Si el trasplante es el último recurso que utiliza la Ciencia Médica, en algunas patologías, no significa eso, en cierto modo, un fracaso de aquella? ¿Es verdad que la terapia diana, que ya se dispone para determinadas enfermedades, como el imatinib, en la Leucemia Mieloide Crónica, hará innecesario el trasplante de médula ósea en el futuro?


R.- No, solo significa que introducimos las terapias más agresivas de forma secuencial, empezando primero con las menos tóxicas. 

El caso de la leucemia mieloide crónica es único y es el paradigma que todos seguimos.


P.- Doctor García-Manero, ¿qué importancia puede tener el equilibrio mental, respecto a la prevención de las patologías extremas?


R.- Se desconoce. Todos pensamos que el equilibrio psíquico es importante, pero no hay datos; la verdad es que afrontar cierto tipo de tratamientos o diagnósticos es mas sencillo si se tiene ese equilibrio.


P.- Doctor, ¿puede indicarnos los primeros síntomas de una enfermedad cancerígena, en general, y de la leucemia, en particular?


R.- La mayoría de los pacientes se diagnostican porque se han hecho un análisis de sangre rutinario y se ha descubierto una alteración. El síntoma más común es el cansancio, por la anemia, o el desarrollo de hematomas, por las plaquetas bajas. En casos extremos, los pacientes se presentan con síndromes muy avanzados que requieren tratamiento inmediato. Esto, por fortuna, cada día es menos frecuente.




















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